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viernes. 03.02.2023
esperanza

La Esperanza es una de las fortalezas que están dentro de la Virtud de la Trascendencia, como una forma de manifestar este rasgo de nuestra personalidad, una fortaleza emocional que va más allá de la propia persona y nos ayuda a conectarnos con algo más elevado, más amplio y permanente que nosotros mismos, con otras personas, con el futuro, con lo divino o con el universo.

La fortaleza de la esperanza también podemos verla como tener una mentalidad orientada hacia el futuro. Es esperar lo mejor del futuro, pero también planificar y trabajar para conseguirlo. Implica tener una actitud positiva hacia lo que acontecerá en el futuro. Tener la fortaleza de la esperanza es tener la expectativa de que algo bueno va a pasar en el futuro. Implica planificar una vida dirigida por los objetivos que queremos alcanzar. Esta fuerza lleva a la gente a esperar lo mejor de sí mismos y otros.

Esta fortaleza tiene múltiples efectos positivos. La gente esperanzada tiene mejor estado de ánimo, es más perseverante, tiene más éxitos y experimenta una mejor salud física. La esperanza está relacionada con la resolución activa de problemas y la atención a la información relevante para dicha resolución y fomentan las buenas relaciones sociales y el éxito académico, atlético, militar, profesional y político. Incluso las creencias optimistas no realistas sobre el futuro protegen de la enfermedad. Estudios sobre enfermedades amenazantes para la vida sugieren que los que permanecen optimistas y con esperanza presentan los síntomas más tarde y sobreviven más tiempo que los que presentan un afrontamiento más negativo.

Tener la fortaleza de la esperanza es tener la expectativa de que algo bueno va a pasar en el futuro. Implica planificar una vida dirigida por los objetivos que queremos alcanzar

Los efectos de la esperanza están mediados especialmente a nivel cognitivo: una persona con esperanza es más probable que ejecute hábitos que mejoren la salud y aseguren el apoyo social, aunque es posible que los estados emocionales positivos afecten directamente al curso de la enfermedad. La orientación hacia el futuro está asociada con la conciencia, la diligencia y la capacidad para retrasar gratificaciones, probablemente asociadas al mantenimiento del bienestar subjetivo.

Esperanza y satisfacción

La esperanza y la satisfacción con la vida son reconocidas como importantes constructos en la psicología positiva que juegan un papel activo en el bienestar subjetivo de las personas tal y como pone de manifiesto la evidencia empírica encontrada. 

A continuación, se muestra una revisión de parte de la literatura científica que relaciona ambas. En todos los estudios recopilados, la relación entre las dos variables es directa. Así mismo, se encuentran relaciones positivas con otros constructos como el optimismo, la autoestima, la autoeficacia o el perdón. Park y col. (2004) estudiaron la relación entre las fortalezas de carácter y la satisfacción con la vida y encontraron una alta correlación positiva con un grupo de fortalezas. Entre ellas está la esperanza junto con la curiosidad, la gratitud, el amor y la vitalidad. El resto de las fortalezas, aunque también correlacionan con la satisfacción vital, presentan una correlación más baja. Las fortalezas que muestran una correlación menor son apreciación de la belleza y la excelencia, la creatividad, la bondad, el amor al aprendizaje y la perspectiva. 

En otro estudio, Proyer, Ruch y Buschor (2012) basándose en los resultados del trabajo anterior, realizan una intervención con tres grupos de adultos. El primero recibió un entrenamiento basado en las fortalezas que muestran una alta correlación con la satisfacción con la vida mientras que el segundo grupo fue entrenado en aquellas fortalezas que muestran una menor correlación. El tercero era el grupo control. El grupo que recibió una intervención basada en fortalezas entre las que está la esperanza, mejoró significativamente sus puntuaciones en satisfacción con la vida frente al grupo control. En cuanto a las valoraciones subjetivas de bienestar después de las intervenciones, los participantes de los grupos experimentales obtuvieron puntuaciones por encima del grupo control. Otra investigación longitudinal llevada a cabo con estudiantes encuentra que la esperanza tiene un carácter predictivo y funciona como moderadora entre los eventos estresantes de la vida y el bienestar. Además, las puntuaciones son estables medidas un año después.

El grupo que recibió una intervención basada en fortalezas entre las que está la esperanza, mejoró significativamente sus puntuaciones en satisfacción con la vida

Un estudio realizado por López, Fontaine, Coimbra y Mitchell (2015), para investigar las características de estudiantes con niveles de esperanza altos, medios y bajos, muestra 39 resultados que indican que, los estudiantes con niveles muy altos en esta fortaleza puntúan significativamente más alto también en satisfacción con la vida, autoestima y beneficios en salud mental. También obtienen mejores puntuaciones en las variables académicas. 

Yalçin y Malkoç (2015), también con una muestra de estudiantes, investigan el papel de la esperanza y el perdón como mediadores entre el sentido de la vida y el bienestar subjetivo, medido este en su dimensión cognitiva por la Escala de Satisfacción con la Vida. Los resultados parecen indicar que la esperanza y el perdón medían completamente la relación entre las variables estudiadas. 

En una investigación con el objetivo de analizar la relación entre los niveles esperanza y el bienestar subjetivo en estudiantes, Demirli, Türkmen y Arik (2014) observaron que existe una relación directa entre la esperanza disposicional y el bienestar subjetivo de los estudiantes. Además, los resultados del estudio sugieren que variables sociodemográficas como el trabajo, los ingresos y las condiciones de vida podrían tener influencia sobre el bienestar subjetivo y por tanto la satisfacción con la vida. 

Otro estudio que explora la relación de la esperanza y la satisfacción con la vida con variables sociodemográficas es el llevado a cabo por Bailey y Snyder (2007). En concreto se estudiaron las variables edad y estado civil. En una amplia muestra de adultos no se detectaron diferencias significativas en las puntuaciones de la Escala de Esperanza para los grupos de edad y estado civil, aunque las personas entre 54 y 65 años y los separados, divorciados y viudos obtuvieron puntuaciones menores. Los resultados obtenidos para la variable satisfacción con la vida fueron similares excepto para la variable edad. 

Una investigación longitudinal llevada a cabo con estudiantes encuentra que la esperanza tiene un carácter predictivo y funciona como moderadora entre los eventos estresantes de la vida y el bienestar

Bailey, Eng, Frisch y Snyder (2007) realizan una investigación con objeto de explorar los constructos de esperanza y optimismo y su relación con la variable satisfacción con la vida. Los resultados mostraron que la subescala agency thinking (control de acción: iniciativa, persistencia…) de la Escala de Esperanza para adultos de Snyder, fue el mejor predictor de la satisfacción con la vida y concluyen que la esperanza es el único predictor de la satisfacción con la vida de las personas. La relación entre las variables esperanza y satisfacción con la vida se ha explorado en numerosos estudios, como se ha expuesto en las líneas anteriores, especialmente con muestras de estudiantes. 

Son escasos los estudios que han abordado la investigación empírica en el ámbito laboral. No obstante, se pueden citar algunos trabajos como el realizado por Bustos (2016) sobre la actitud emprendedora. Los resultados encontrados parecen demostrar que este colectivo posee buenos niveles de esperanza y de satisfacción con la vida, lo que indicaría que su bienestar general también está en un buen nivel. Otro investigador, Hirschi (2014) lleva a cabo un estudio sobre cómo la esperanza se relaciona con el desarrollo de la carrera profesional. Con dos muestras, una de universitarios y otra de profesionales, los resultados obtenidos muestran que la variable esperanza tiene una relación directa sobre las conductas proactivas hacia la carrera. Además, la esperanza obtuvo relación directa con la satisfacción con la vida y con las actitudes de promoción profesional. Los resultados sugieren que la esperanza es un recurso importante en el desarrollo profesional y que la relación positiva de la esperanza con la satisfacción con la vida y la satisfacción en el trabajo, en parte, se pueden atribuir a la relación positiva entre la esperanza y las actitudes favorables de promoción profesional. 

Por último, compartir esta reflexión de Dan Tomasulo: “la esperanza es el número uno del capital psicológico. Las personas que cuentan con este valor no ven obstáculos sino retos.”

La esperanza, una fortaleza orientada al futuro