miércoles. 19.06.2024
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El Día Internacional de la Mujer, anteriormente denominado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, conmemora en cada 8 de marzo la lucha de las mujeres por su participación en la sociedad y su desarrollo íntegro como persona, en pie de igualdad con el hombre. También se usa para hacer referencia a esta conmemoración el numerónimo “8-M”, en referencia al día y al mes en que se conmemora. No encuentro mejor fecha para la publicación de este artículo.

La definición de violencia intima de pareja en el embarazo (VIPE) es análoga a la definición empleada para la violencia de género en el contexto general, sin embargo, se debe añadir y tener en cuenta el período gestacional en el que se encuentra la mujer.

A nivel epidemiológico, una de cada cinco embarazadas está en riesgo de ser víctima de VIPE. Así, la prevalencia que incluiría los distintos tipos de violencia estaría en el 23% de las mujeres embarazadas, según una investigación que se ha realizado con 779 mujeres que dieron a luz en 15 hospitales públicos de Andalucía. Los datos fueron recogidos en total anonimato y confidencialidad, por matronas que colaboraron y fueron formadas específicamente para la investigación. Es el primer estudio de este tipo que se ha realizado en España y, por tanto, se desconocía por completo la magnitud del problema en nuestro entorno.

La violencia de pareja ha sido detectada en este estudio con dos instrumentos estandarizados a escala internacional, el Abuse Assessment Screen (AAS) y el Index of Spouse Abuse (ISA). Pensamos que la forma de preguntar podría influir en la detección de la violencia en diferentes entornos culturales, como así comprobamos con los resultados obtenidos.

Si el embarazo es imprevisto o no deseado, la violencia doméstica contra la mujer llega ser cuatro veces más probable

Cuando se analizaron los datos con los dos instrumentos de detección por separado, se encontraron grandes diferencias entre ambos. Así, con el AAS se detectó que un 7,7% de las mujeres embarazadas sufría algún tipo de violencia, mientras que, si se utilizaba el ISA, el porcentaje subía al 21,3%, lo que habla de los posibles sesgos metodológicos. Los casos de violencia física estarían en torno al 3,6% del total. Las adolescentes embarazadas, particularmente entre los 13 y 17 años, corren un alto riesgo de ser víctimas de la violencia por parte de sus parejas. Si el embarazo es imprevisto o no deseado, la violencia doméstica contra la mujer llega ser cuatro veces más probable. Lo que este dato no pone de manifiesto es que el embarazo mismo puede ser un resultado de la violencia doméstica, ya sea por abuso sexual, violación marital o negación al uso de métodos contraceptivos. La violencia doméstica durante el embarazo es una agresión que pone en peligro no sólo una sino dos vidas. Si bien en la mayor parte de la violencia doméstica los golpes van dirigidos a la cabeza de la víctima, durante el embarazo estos van dirigidos a los senos, el abdomen o los genitales.

Uno de los aspectos más importantes que debe conocerse es que la violencia de género en el embarazo no tiene una causa única, siendo su origen multifactorial. Existen distintas teorías que intentan explicar el porqué del maltrato a la mujer durante la gestación: 

- Una de las razones más comunes que se relacionan con la violencia en el embarazo es la aparición o exacerbación de estrés que siente el padre respecto al momento del parto inminente y la inseguridad por el nuevo cambio de vida, el cual es manifestado como una frustración dirigida a la madre y al feto. 

- Factores como el bajo nivel socioeconómico y la alta responsabilidad financiera que se presenta tras el parto desencadenan un alto grado de estrés y por tanto, la posibilidad de violencia. Bajo el nivel de estrés, las actividades que la pareja solía realizar juntos tienden a disminuir, incrementando el riesgo de agresiones verbales y físicas. 

- Las investigaciones sugieren que los hombres tienen comportamientos más violentos por presencia de celos debidos a la sospecha de infidelidad y desconfianza de paternidad. 

Una de las razones más comunes que se relacionan con la violencia en el embarazo es la aparición o exacerbación de estrés que siente el padre

- La mujer embarazada presta menos atención a las necesidades y deseos de su pareja, el hombre detecta que no está centrada en él y la exige una mayor atención. Surge el temor al abandono o desapego. 

- El agresor percibe el embarazo como una amenaza para su dominio, es una parte de la mujer que él no puede controlar y eso hace que se desencadene un proceso de violencia.

- El embarazo dota a la categoría de mujer de un plus biológico, funcional y social que es la condición de madre. La misoginia es un factor potenciador de la violencia de género durante el embarazo, un hombre misógino visualiza a la mujer como aquella que tiene capacidad y el dominio para procrear y dar vida a un nuevo ser. El hombre queda situado en una posición de inferioridad durante el proceso de procreación. 

- El agresor intenta atacar a la propia identidad de la mujer. Es decir, si la mujer se ha construido la identidad según la referencia cultural sobre el concepto de esposa, madre, ama violencia de género en el embarazo.

- La gestante se encuentra más vulnerable e indefensa debido a su condición de embarazo y se convierte para el agresor en la “víctima perfecta”. Tiene menos capacidad de tomar represalias y defenderse, por lo que se acentúan las conductas de dependencia y sumisión.

- La vida sexual de la pareja puede encontrarse afectada durante el embarazo. La mujer experimenta determinadas alteraciones hormonales en su organismo en las que se incluye la disminución del deseo sexual. La disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales puede afectar a la libido masculina y conllevar a una frustración sexual del maltratador, dando lugar a situaciones de tensión que pueden culminar en manifestaciones de violencia contra la mujer.

- Los cambios anatómicos que experimenta la mujer durante el proceso del embarazo pueden suponer una pérdida del atractivo físico y provocar rechazo por parte del hombre, influyendo negativamente en la relación de pareja. La mujer siente que ha perdido el rol seductor y erótico con la nueva estructura corporal. Esta es otra de las razones que podrían explicar el inicio de la violencia y por qué los golpes van dirigidos a las mamas, abdomen y genitales.

El agresor percibe el embarazo como una amenaza para su dominio, es una parte de la mujer que él no puede controlar

Las consecuencias de la VIPE en los bebés nacidos de madres que sufren violencia durante el embarazo es que tienen alterado el desarrollo cerebral y presentan cambios en la estructura cerebral. En las mujeres, la exposición materna a la VIPE se asoció en el bebé niña con una amígdala cerebral más pequeña, esta es un área del cerebro asociada con el desarrollo social y emocional. En los bebes niños, el tamaño del núcleo caudado cerebral aumentó. Esta área del cerebro está asociada con múltiples funciones que incluyen memoria, aprendizaje, recompensa y movimiento. Los hallazgos pueden explicar por qué los hijos de madres que experimentan abuso doméstico tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental más adelante en la vida.

Investigadores de la Universidad de Bath, trabajando en colaboración con investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo, analizaron escáneres cerebrales de 143 bebés sudafricanos cuyas madres habían sido objeto de violencia de pareja durante el embarazo. La VIP incluyó abuso o agresión emocional, física y / o sexual.

Las resonancias magnéticas cerebrales se tomaron cuando los bebés tenían solo 3 semanas de edad en promedio, por lo que es probable que cualquier cambio que se observe se haya desarrollado dentro del útero. Al publicar sus hallazgos en la revista Developmental Cognitive Neuroscience, el equipo de investigación informa que la exposición materna a la VIP durante el embarazo se asocia con alteraciones en la estructura cerebral en bebés pequeños identificadas poco después del nacimiento. Esto fue evidente incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta el consumo de alcohol materno y el tabaquismo durante todo el embarazo, así como las complicaciones del embarazo.

Las diferencias sexuales en el desarrollo del cerebro también pueden ayudar a explicar por qué las niñas y los niños a menudo desarrollan diferentes problemas de salud mental. Sin embargo, los investigadores advierten que el estudio no analizó el desarrollo emocional y cognitivo en los niños.

La exposición materna a la violencia intima de pareja durante el embarazo se asocia con alteraciones en la estructura cerebral en bebés

Si bien estudios anteriores han analizado el impacto del estrés materno en el embarazo y sus impactos en el desarrollo cerebral de los niños, este es el primero en examinar el abuso doméstico. Los niños involucrados en este estudio ahora tienen entre 8 y 9 años y la investigación de seguimiento está probando si las diferencias en la estructura cerebral observadas a las 3 semanas de edad persisten o se alteran a medida que envejecen.

La violencia durante el embarazo es más frecuente que algunas patologías maternas importantes que podemos encontrar durante el tiempo de gestación, como la preeclampsia o la diabetes gestacional. Las consecuencias a nivel somático de la violencia por parte de la pareja relacionadas con el embarazo son: retraso o mal control de embarazo, abortos espontáneos y malos resultados del parto mayor frecuencia de infecciones del tracto urinario mayor número de infecciones vaginales; acuden más a los servicios sanitarios o tienen un mayor riesgo de hospitalización.

La violencia doméstica durante el embarazo puede tener consecuencias psicológicas sobre la mujer embarazada y agredida por su pareja, que está en mayor riesgo de sufrir estrés, depresión y adicciones, como al tabaco, el alcohol y otras drogas. Los efectos de la adicción a las drogas en el feto han sido bien documentados, pero los efectos de la depresión son más difíciles de determinar. Estos pueden incluir la pérdida del interés de la madre en su salud y en la de su hijo, tanto durante el embarazo como después del parto. Las consecuencias psicológicas a largo plazo de la violencia doméstica durante el embarazo pueden tener un efecto perjudicial severo en el desarrollo psicológico del niño, quien probablemente será testigo de violencia doméstica después de su nacimiento. Además, el hombre que golpea a su compañera probablemente también golpeará a sus hijos.

Por último, compartir esta reflexión de Isaac Asimov: “La violencia es el último recurso del incompetente”.

Pd: “8 de marzo día Internacional de la Mujer”.

Violencia íntima de pareja y embarazo