lunes 24/1/22

Resulta apasionante la lectura de libros escritos por periodistas sobre la vida de otros periodistas y los entresijos de la actividad de los periódicos, radios o televisiones en esta época turbulenta.  Los textos del catalán Jordi Amat sobre las andanzas de Alfons Quintá “ El hijo del chofer” o del cántabro Jesús Ruiz Mantilla sobre los cambios de un mundo analógico a otro digital y las vivencias de periodistas jóvenes y maduros “Papel”,  se convierten en esplendidas reflexiones sobre la sociedad que vivimos, los dramas personales y la búsqueda permanente de “la verdad” y la información  real de lo que ocurre.

Los intereses económicos, la relación entre el poder político y la prensa, la construcción de identidades regionales o nacionales a través de los medios de comunicación forman parte inseparable de nuestra historia reciente y se ven espléndidamente reflejados en los textos de periodistas expertos de investigación que han dedicado años y años a documentarse, consultar las fuentes y hablar con las personas que han vivido lo que relatan. Periodismo en estado puro.

La sensación que muchas personas manifiestan actualmente es que escuchando la radio o viendo los informativos de televisión no tienen los datos suficientes  para analizar correctamente la realidad. Otros, más agresivos, lo expresan mas rudamente diciendo simplemente que creen les están engañando.

Para combatir el uniteralismo en la información y el sesgo que inevitablemente se desprende de las líneas editoriales un buen amigo me decía que todos los días compra 9 periódicos en papel y además ve 5 digitales puros. Le dije que eso me parecía imposible y además muy caro pero me confesó que al final dedica muchas horas al día a la lectura de prensa… y el resto a la lectura de libros. “Ventajas de la jubilación, tener la casa pagada y no tener deudas" me contestó. Para más sorpresa mía,  se levanta todas las mañanas a las seis y media y cuando el kioskero abre su negocio allí está él esperándole para llevarse los ejemplares de El País, La Vanguardia,  ABC, La Razón, El Mundo, Expansión, El Economista y 5 días.  Algún lector atento habrá contado y verá que sólo hay 8. El noveno es el Marca…pero sólo cuando gana el Real Madrid o trae alguna portada interesante del club de sus amores.

Con esa pesada carga vuelve a casa y cabalga una bicicleta estática durante más de una de hora mientras va pasando las páginas de los periódicos. Lee los titulares, las entradillas y sólo aquellas opiniones de periodistas que le merecen confianza. De cada periódico lee una o dos opiniones y trata de hacerse mentalmente un resumen de todo lo que le trasmiten  intentando al final tener un criterio propio. Reconoce que el periódico con el que se siente más identificado es con El País pero que en algunas ocasiones ha comprobado que la información facilitada no era correcta o era muy exagerada. Mencionaba el caso del tratamiento de la Sanidad de Madrid y los datos sobre hospitales y saturación que consideraba muy tendenciosos. No pude llevarle la contraria porque no los había leido.

Una vez terminado el esfuerzo físico y después de una ducha reparadora llega el momento de la prensa digital. El Confidencial, Voz Pópuli, eldiario.es, Público, nueva tribuna,  van pasando por su ordenador, revisando  la portada y deteniéndose también en la lectura de alguna opinión. No pude por menos de decirle que seguramente sea una de las personas más informada de nuestro país. La actitud de mi amigo es difícilmente extensible a miles de personas. Por decirlo de alguna manera va contra la historia, contra la realidad que actualmente se practica por la mayoría de la población de informarse mediante un twit, un video gracioso e incisivo contra el enemigo de 30 segundos o una opinión tertuliana de televisión entre chascarrillos y bromas. Ójala hubiera muchos miles de españoles como mi amigo Juan Manuel !!

En España, los ingresos por venta de ejemplares en papel se han reducido en dos décadas más del 70% y casi todos los grupos han recortado plantillas. Un ejemplo, Unidad Editorial contaba el 2008 con 2.200 empleados y ahora tiene menos de mil. Camino distinto es el adoptado por medios de Estados Unidos como el “New York Times” que tenía 3.700 trabajadores en 2016 y ahora tiene más de 4.500. Apostó por las nuevas tecnologías y las nuevas narrativas. Tiene más de ocho millones de suscriptores de pago y su cuenta de resultados luce con brillo. Parecido es el caso del “Washington Post”. Sin embargo en España los muros de pago en la prensa digital no están dando los resultados esperados por sus impulsores salvo en muy contados casos que se pueden contar con los dedos de la mano…y sobran dedos.

Desconcertados por la irrupción de internet, de las nuevas plataformas de información y la necesidad de nuevas vías de negocio de ingresos que hace pocos años, no más de diez, generaban grandes beneficios a periódicos como El País, el periodismo vive su mayor cambio de ciclo desde que dieron sus primeros pasos hace dos siglos.

Como indica en unas declaraciones  el escritor Jesús Ruiz Mantilla “Ahora bien creo que no se trata de elegir entre periodismo digital e impreso, sino entre periodismo bueno y riguroso o malo y deshonesto. Afortunadamente en los últimos tiempos se ha producido un pacto entre las generaciones más veteranas de periodistas y las nuevas promociones para lograr una síntesis de las mejores virtudes de unas  y de otras a favor de la dignificación de la profesión”.

Por desgracia en España las salidas de periodistas de los medios de comunicación no se han cubierto con la incorporación de nuevas generaciones. Y si lo hacen, como actualmente pretende una agencia de prensa, las condiciones de entrada de los jóvenes “sobradamente preparados” son con unas condiciones económicas que rebajan los salarios en dos tercios.  Y luego nos sorprendemos que los jóvenes bramen contra este modelo de sociedad que les vamos dejando.

Prensa de papel y papel del periodismo