lunes 24/1/22
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Imagen de Atresmedia

Para un periodista, escribir semejante titular es triste. Muy triste. Pero si no lo hago, reviento.

Eso será una cuestión de usted. Pensarán mis críticos. Y puede que lleven razón. ¿Y si acertara en el análisis? Veamos.

Como mal periodista que soy nunca compartí uno de los tópicos del periodismo que en la Facultad nos repetían con asiduidad, “la noticia es que el hombre muerda al perro”. De hecho, hace unos meses, en mi pueblo unos Presa Canario casi matan a un paisano mío tras escaparse de su encierro. ¿La noticia sería que él se habría liado a mordiscos con dos Presa Canario? Lo dudo.

En estos días, un informativo típico sería: El virus ataca de nuevo. La inflación se desborda. La luz en sus máximos históricos. El volcán de La Palma no cesa. etc. etc. etc. ¡Tierra, trágame!

Comprendo la importancia del virus, de la luz, del volcán. ¿Es necesario dedicarle a ello las tres cuartas partes del informativo? Dan ganas de suicidarse. Metafóricamente hablando. Semejante realidad me ha obligado a refugiarme en Radio Clásica, los magníficos reportajes de la 2 o de los animales, como dice la gente.

Sigue habiendo periodistas de raza e independientes que luchan a diario por llevar esta versión de la realidad a sus vidas. Huyan del periodismo amarillo o de espectáculo y búsquenlos

Si como solo, he descubierto que me sienta mejor la comida, o la cena, y no me levantan dolor de estómago o de cabeza. Y ya tengo una edad que tengo que proteger mi salud por encima de casi todo.

Sin ser un analista de los medios, no hay que ser muy inteligentes para comprender que en el siglo XXI están en manos de poderosos grupos de presión cuyo objetivo no es informar, sino atontar a los simples ciudadanos. Si no, ¿cómo es posible entender que en las elecciones del 4M en Madrid se votara masivamente a la alternativa que sin tapujos quiere suprimir la sanidad pública o que le importa un pimiento la educación general, y más, y más. No se me ocurre otra metáfora que se trata de comer el coco a la masa de las gallinas para que voten a los zorros que se van a comer más y mejor a sus congéneres. Así se aplica esa horrible filosofía de “es lo que hay y sálvese quien pueda”.

En mi utopía, en mis sueños, imagino unos informativos donde se de un mensaje positivo de la vida, que los hay. Hay atletas desconocidos que no son ni Messi ni Cristiano. Hay emprendedores modestos que se dejan la vida creando o manteniendo la empresa familiar. Hay agricultores y ganaderos que contra viento y marea mantienen el sector primario. Hay muchos y maravillosos científicos que por apenas mil euros trabajan en investigaciones punteras en España. Y así podríamos llegar hasta el infinito.

No pierdo la esperanza. Porque nada en la vida es un término absoluto. No hay verdades absolutas, como no hay realidades absolutas. Sigue habiendo periodistas de raza e independientes que luchan a diario por llevar esta versión de la realidad a sus vidas. Huyan del periodismo amarillo o de espectáculo y búsquenlos. Tengan criterio propio. Merece la pena.


Los medios españoles son los menos fiables, según la Universidad de Oxford

Los informativos amargan mi vida