sábado. 02.03.2024
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En los últimos años estamos viendo una mayor preocupación por la salud mental en nuestras sociedades.

Las nuevas generaciones están mucho m´ss abiertas a dar visibilidad y normalizar los problemas que sufren, y esta nueva actitud está permeando hacia el resto de la ciudadanía.

La pandemia marcó un antes y después hacia una mayor preocupación por problemas que antes se mantenían en muchos casos escondidos y los medios de comunicación han ayudado a dar voz a muchos personajes públicos que han decidido hablar abiertamente de sus problemas y los tratamientos psicológicos o psiquiátricos por los que han pasado.

Durante la pandemia de la COVID, en la que todo el mundo sufrió, aquellos que estaban lejos de sus familias sufrieron bastante más al no poder acogerse a esas burbujas que se permitieron para poder estar con los tuyos, y muchas veces separados durante largos periodos debido al parón en los viajes entre países que se alargó durante meses desde la irrupción del coronavirus.

En la sesión de investidura de Pedro Sánchez, el pasado 15 de noviembre, el presidente del Gobierno propuso un “gran pacto de Estado por la Salud Mental”. En su intervención se justificó este programa con la intención de lograr que “no haya un solo ciudadano que necesite ayuda psicológica y no pueda tenerla”.

Esta propuesta permitirá incorporar más profesionales y consecuentemente reducir los tiempos de espera y la salud mental entraría en un objetivo más amplio que consiste en un “refuerzo del estado de bienestar”.

Esta propuesta que ha de materializarse en un incremento substancial de profesionales y ofrecerá un servicio más acorde a las necesidades reales de nuestra sociedad debería asegurarse para toda la ciudadanía…y las nuevas tecnologías facilitarían que esta mejora pueda llegar a un parte de nuestra ciudadanía que sufre aún mas los problemas de salud mental: la emigración.

La promulgación de este gran pacto de Estado por la salud mental que “va a aumentar el número de psicólogos y psiquiatras de los centros públicos, va a reducir los tiempos de espera y va a garantizar que en España no haya un solo ciudadano que necesita ayuda psicológica y no pueda obtenerla” ha de asegurar que no discrimine por no vivir en territorio nacional.

La población emigrante queda fuera de la gran parte de medidas que se toman en nuestro país y no deberíamos ser discriminados.

El nuevo Plan de Salud Mental y el servicio de psicólogos y psiquiatras sería un servicio fácil de implementar en el exterior usando las nuevas tecnologías y a través de sesiones telemáticas.

El uso de la lengua nativa ayudará a un mejor diagnóstico y servicio del profesional con el paciente, al haber ocasiones en los que el nivel de habilidad lingüística en el idioma del país donde se reside no es adecuado para poder acceder a un servicio correcto que ayude con la salud mental… asimismo en muchos países el tratamiento de la salud mental no existe o existe sólo en casos extremos.

La población emigrante debería ser beneficiaria en los planes de salud mental por varias razones importantes:

1-Adaptación a nuevos entornos: La migración, en una mayoría de los casos por falta de oportunidades en España, hacia un nuevo país a menudo implica enfrentar desafíos significativos, como adaptarse a una nueva cultura, idioma y entorno social. Estos factores pueden tener un impacto en la salud mental de los migrantes, y es crucial proporcionar apoyo para ayudarles a enfrentar estos cambios.

2-Estrés migratorio: El proceso migratorio en sí mismo puede generar estrés significativo. Las preocupaciones sobre la integración, la documentación, el empleo y otros aspectos de la vida en el nuevo país pueden contribuir a problemas de salud mental. Proporcionar servicios de salud mental puede ser esencial para abordar estos problemas y apoyar el bienestar de la población emigrante.

3-Separación de Redes de Apoyo: La migración a menudo implica la separación de las redes de apoyo familiares y comunitarias. Este aislamiento social puede tener un impacto negativo en la salud mental. Los servicios de salud mental pueden ayudar a mitigar este impacto y ofrecer un espacio para la expresión de emociones y preocupaciones.

4-Discriminación y Estigma: Los migrantes a veces enfrentan discriminación y estigmatización en sus nuevos entornos. Esta experiencia puede tener consecuencias negativas para la salud mental. Los servicios de salud mental pueden abordar estos problemas y proporcionar apoyo para enfrentar situaciones de discriminación y estigma.

5-Traumas y Pérdidas: Algunos migrantes han experimentado traumas significativos antes o durante el proceso de migración. La pérdida de la patria, la separación de seres queridos o experiencias traumáticas en el país de origen pueden afectar la salud mental. Los servicios de salud mental son esenciales para abordar estos traumas y promover la resiliencia.

6-Acceso Equitativo a la Atención Médica: Garantizar que la población emigrante tenga acceso a servicios de salud mental contribuye a la equidad en el acceso a la atención médica. La salud mental es un componente integral del bienestar general, y su inclusión en los planes de atención médica promueve la igualdad de oportunidades para todos, independientemente de su origen.

7-Contribución a la Sociedad de Acogida: La salud mental de la población emigrante no sólo es importante para su bienestar individual, sino que también tiene implicaciones para su capacidad para contribuir positivamente a la sociedad de acogida. El apoyo a la salud mental facilita la integración y participación activa en la comunidad.

8-Prevención de Problemas a Largo Plazo: Abordar las necesidades de salud mental desde el principio puede ayudar a prevenir problemas más graves a largo plazo. Proporcionar servicios de salud mental de manera temprana puede ser fundamental para evitar que los problemas de salud mental se vuelvan crónicos.

Incluir a la población emigrante en los planes de salud mental es esencial para abordar sus necesidades específicas y garantizar que tengan acceso equitativo a los servicios de salud mental que contribuyen a su bienestar y adaptación en el nuevo entorno y también reconocerían las necesidades de una parte de la población que han ayudado a que nuestro país siga creciendo, aliviando la presión en nuestra economía gracias a su sacrificio emigrando.

Invertir en salud mental sin dejar a nadie fuera