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No pensaba escribir más, sobre el tema de la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas (JAE), pero es ver este documental: "Semillas en el exilio: la ciencia que volvió a florecer en España" y tener la necesidad imperiosa de comentarlo, pero muy brevemente.
Presentado en el salón de actos del CSIC, con presencia de autoridades, y tras el documental, se hizo un breve coloquio.
Me parece muy bien que intenten recuperar el Auditorio laico de la II República, pero no a costa de tantas falsedades históricas
Lo que más me llama la atención, es el interés que ponen en el cambio de lo que fue la biblioteca y auditorio de la Residencia de Estudiantes de la JAE, a pasar a ser la iglesia del Espíritu Santo, que disfruta el Opus Dei, desde 1944, hasta hoy en día.
Pero no se detienen en decirnos quienes son los presidentes del CSIC, responsables, que han participado haciendo convenios con la Conferencia Episcopal, el último, fue en el 2.000, César Nombela.
Ahora parece que los del CSIC quieren recuperar este espacio que fue laico, pero no es fácil, como podemos leer en recientes informaciones.
Lo que es cuestionable es que el Instituto de España sea legal y legítimo, y que bajo él se encuentren las reales academias, y todo ello, plasmado en la Constitución. Pero para ellos, no existe.
Llama la atención, lo poco que se nombra a la II República, y que se siga insistiendo en que la JAE fue disuelta antes de finalizar la guerra, como vemos dice el profesor y Académico de la Real Academia Española, José Manuel Sánchez Ron.
Con ello no reconoce la verdadera historia, con la creación del Instituto de España, en 1937, por el gobierno franquista, y en cambio sí reconoce al decreto de disolución de la JAE, ilegal de antes de finalizar la guerra. Tampoco queda claro dichas fechas, en la intervención, confusa, de la presidenta del CSIC, que insiste en que el CSIC es una institución legítima.
Opino que sería legítima, según la legislación franquista, pero ilegal para la republicana.
Lo que es cuestionable es que el Instituto de España sea legal y legítimo, y que bajo él se encuentren las reales academias, y todo ello, plasmado en la Constitución. Pero para ellos, no existe.
El documental, vuelve a ningunear al Dr. Luis Calandre Ibáñez, último delegado de la JAE (1938-39), pues cuando aparece él en su laboratorio de Anatomía Microscópica, minuto 39:21, no dice ni su nombre, cuando anteriormente si dicen el nombre de otros científicos en sus laboratorios, como el del Laboratorio seminario matemático, dirigido por Julio Rey Pastor. También llaman al Hospital de Carabineros (que se sitúa durante la Guerra, en la Residencia de Estudiantes) Hospital de Sangre, cuando en los documentos y sellos oficiales, pone eso, Hospital de Carabineros.
Entre los agradecimientos, citan al Colegio oficial de arquitectos de Madrid, que no se lo merecen, pues participaron, en la destrucción del refugio antiaéreo que está debajo de la Residencia, construido por la II República, para proteger a los enfermos de malaria que ahí se curaban.
Me parece muy bien que intenten recuperar el Auditorio laico de la II República, pero no a costa de tantas falsedades históricas.




