domingo. 23.06.2024

Nada más dejar la dirección del nuevo Instituto de Filosofía creado por el CSIC hace casi cuatro décadas, Javier Muguerza fundó la Revista de Filosofía Moral y Política ISEGORIA. Haciendo honor a su nombre siempre se pretendió que cualquiera pudiera escribir en sus páginas y lo hiciera para esa vasta comunidad hispanoparlante que piensa en español. Se trata de una publicación internacional, como testimonia la extensa nómina de sus colaboradores, pero con una clara vocación iberoamericana. Su registro temático no puede ser más abigarrado, aunque sin renunciar a su perfil, puesto que no es una revista de filosofía, sino una publicación semestral de referencia dentro del ámbito ético. 

Fue un auténtico privilegio participar en las reuniones iniciales que diseñaron el modelo a seguir y una cabecera beneficiada por el prestigio profesional de quien la ideó. Trabajar en esta empresa junto a Javier Muguerza fue un auténtico regalo y, andando en tiempo, me correspondió el honor de dirigirla, si bien he participado en su edición con muy diversos cargos del número 3 al 69 entre 1992 y 2024, razón por la cual se me conoce dentro del ámbito como Director Histórico de Isegoría, siendo esto algo que me llena de orgullo por habérmelo ganado a pulso durante toda mi trayectoria profesional. A lo largo de tres décadas y media han sido muchos los equipos editoriales. Concha Roldán ha sido su primera Directora y Nuria Sánchez Madrid ha oficiado como Secretaria de Redacción, lo cual da una idea del alto nivel alcanzado por sus longevos equipos ejecutivos. 

Me permito felicitar a mi querida revista Isegoría por sus primeros treinta y cinco años, haciendo votos porque prosiga su andadura y mantenga el reconocimiento académico del que goza tan merecidamente

Estos proyectos de largo aliento requieren una dedicación muy absorbente pero el balance justifica la entrega y haber hurtado el tiempo a trabajos más personales. La revista no hubiera sido posible sin contar con Victoria Garrido como primera secretaria técnica y sería inimaginable sin el buen hacer de Francisco Maseda, quien llegó a identificarse con la revista y oficia como su memoria viviente. Siempre ha estado vinculada con la Asociación Española de Ética y Filosofía Política (AEEFP) desde que se creó ésta en 1996. De hecho, durante dilatados periodos hemos presidido su Junta Directiva Concha Roldán o quien suscribe, teniendo como tesorero al secretario técnico de Isegoría. 

Como se digitalizaron sus primeros diez años, Isegoría fue la primera revista del CSIC en tener disponible su colección completa y por supuesto desde que su acceso siempre fue absolutamente libre, como ahora marcan los cánones de la ciencia en abierto. Hasta el número 63 se tiraron ejemplares en papel y el año pasado se pasó al sistema de gestión OJS, lo cual pudo llevarse a cabo gracias al equipo ejecutivo saliente (compuesto por Concha Roldán, Nuria Sánchez Madrid y quien suscribe) con el concurso de Luis Rodríguez Yunta. Pero los auténticos protagonistas obviamente son quienes confían sus originales a la revista y quienes la consultan. 

El dinero público debería servir para mejorar los recursos de las revistas hechas en instituciones públicas y no para pagar los cánones de consorcios privados de ue por añadidura imponen un embargo temporal

Muchos de sus temas fueron pioneros y ciertos números agotaron su tirada. Eran otros tiempos, en los que no había tanto apremio por publicar de una determinada manera y eso hacía que las revistas fueran auténticos medios de difusión, antes que meras ventanillas para obtener certificados con los que alimentar aplicaciones a la hora de promocionarse. La presión por publicar en algunas revistas con cierto pedigrí hacen que proliferen algunos trabajos de ocasión, enviados por si la lotería del azar les agracia con una pronta revisión positiva. El dinero público debería servir para mejorar los recursos de las revistas hechas en instituciones públicas y no para pagar los cánones de consorcios privados de ue por añadidura imponen un embargo temporal. 

Habría que mimar a quienes hacen las revisiones, al ser este papel el pilar que sostiene al sistema de par ciego. Sin un banquillo solvente de personas que hagan las oportunas evaluaciones no cabe filtrar cabalmente los artículos y garantizar su calidad. Otro tanto sucede con los equipos editoriales que deciden dedicar abnegadamente su tiempo a estos menesteres y que suelen asumir muchas tareas ajenas a las estrictamente académicas. Huelga decir que las normativas deben adaptarse a la realidad y los consejos de quienes atesoran cierta experiencia en estas lides, porque lo contrario sería sencillamente suicida. Los protocolos únicamente se aplican sin más cuando no se conoce muy bien el paño. El ojo de buen cubero no precisa esas directrices, porque lo que interesa de verdad es la función y no las estadísticas. 

Me permito felicitar a mi querida revista Isegoría por sus primeros treinta y cinco años, haciendo votos porque prosiga su andadura y mantenga el reconocimiento académico del que goza tan merecidamente gracias a la estela de su fundador, el filósofo Javier Muguerza (1936-2019), y al trabajo sostenido de los distintos colectivos que la han hecho posible hasta el momento.

ISEGORÍA, una revista de filosofía moral y política con solera (1990-2024) que cumple...