lunes. 04.03.2024
Boletín del Gran Oriente Español (18/9/1891)

@Montagut | La masonería española no sólo tuvo presencia y realizó actos en las capitales y ciudades, sino también en localidades mucho más pequeñas, como es el caso que aquí nos ocupa, el pueblo de Valdemorillo en la sierra de Madrid, no muy lejos de El Escorial. Hoy compartimos con los lectores y las lectoras esta experiencia.

Allí había una logia masónica, la de los Hijos del Trabajo, número 90 del Gran Oriente Español, y allí tuvo lugar una fiesta, aunque creemos que podría ser definida como tenida magna la noche del 25 de agosto de 1891. En ese momento su venerable maestro era Vicente Polo. La fiesta se realizó por el honor de recibir a las más altas dignidades de la Obediencia, el Gran Maestre, J. Girod y el Gran Secretario General, J. Ruiz y otros delegados.

Los dignatarios masónicos llegaron al Escorial donde fueron recibidos por una comisión de la logia, y todos marcharon en distintos coches de caballos a Valdemorillo, donde llegaron a las diez de la noche. Enseguida se abrieron los trabajos, que es la expresión masónica empleada comenzar una tenida. Presidía (es decir, “empuñaba el mallete”) el Gran Maestre. Verificó la inspección del taller (logia), siendo favorable. Se leyeron discursos (planchas), tanto por parte de las dignidades visitantes como de varios miembros de la logia, alabándose su trabajo, a pesar de constituir un taller modesto, pero por ello, muy estimado ante “el séquito de negros fantasmas encargados por el fatídico oscurantismo de aherrojar la conciencia del pueblo”.

En Valdemorillo, en la sierra de Madrid cerca de El Escorial, había una logia masónica, la de los Hijos del Trabajo, número 90 del Gran Oriente Español

Después se abrió la Cámara de Adopción de esta logia para lo que creemos fue la iniciación de la esposa de un hermano masón. Las logias o cámaras de adopción eran las destinadas para mujeres, tuteladas por una logia masculina. Sería la hermana masona de nombre simbólico, Juana de Arco.

Después “se abrieron los trabajos” en tenida blanca, es decir, ya abierta a profanos. Se incorporaron los familiares de las dignidades visitantes, “a los acordes de los himnos patrios”, ejecutados por la orquesta de Valdemorillo. Volvió a haber discursos, y se amenizaron con más música.

Después hubo un lunch, y se cerraron los trabajos según el rito, es decir, que debió ser un ágape masónico.

El Boletín del Gran Oriente Español, en su número del 18 de septiembre de 1891, daba cuenta del acto para felicitar a los masones que había tomado parte en dicha fiesta, y especialmente a la logia y a su venerable maestro, así como dar bienvenida a la masonería a la hermana Juana de Arco.

Masonería en la sierra madrileña en 1891