sábado. 25.05.2024
Foto de archivo

Cuando Rojas Zorrilla escribió en el siglo XVII la obra “Del rey abajo ninguno” la percepción cultural, política y social de la época a pesar de obras teológicas muy avanzadas como la de Francisco de Vitoria, Suarez u otros jesuitas y franciscanos qué ya denunciaron los tiranos y las corrupciones reales y papales. Pero en el XVII español nadie osaba ni de lejos cuestionar al monarca que quedaba fuera de cualquier juicio, luego él podía violar y robar, los demás no ¿os suena? Tras la Revolución Francesa todo cambió y por muchas razones entre ellas la aparición del liberalismo revolucionario y después el socialismo científico y su construcción de un concepto de democracia igualitaria contra opresión, explotación y el robo de las clases poseedoras.

Tras siglos en el reino de España de inquisición, reacción católica, carlismo, reyes corruptos, dictaduras, todos viviendo de esquilmar el estado, los dos únicos intentos de dotarnos de una democracia efectiva y eficiente como fueron la primera y segunda república sufrieron golpes de estado que las ahogaron, a la II en sangre. El autoritarismo y la corrupción están presentes en el ADN del franquismo, que no fue limpiado en la transición. La partida de bautismo del periodo de reinstauración monárquica en el estado español por Franco, lleva grabado a fuego: del rey abajo todos.

Si Juan Carlos nado en la corrupción y esto se supo y tapó desde el primer día tal y como ya se ha publicado, pues no en vano fue un buen discípulo del modo de gobernar franquista, los franquistas y ex franquistas que tuvieron que consentir la “democracia” ante el empuje de las clases populares, siguieron con sus vicios de origen y corrompieron a los partidos emergentes que necesitaban fondos para acometer campañas electorales, surgidos de la casi nada.

La partida de bautismo del periodo de reinstauración monárquica en el estado español por Franco, lleva grabado a fuego: del rey abajo todos

Partidos de aluvión que si bien en un principio trataron de mantener sus raíces y orígenes y además gozaron en la izquierda de fuertes corrientes regeneracionistas, republicanas y de clase, pronto la necesidad de “técnicos y expertos” y su pacto con la monarquía, llevó al olvido de las ideas e incluso a la persecución de marxistas y republicanos y eso condujo al todo vale para alcanzar el poder ya sea en un ayuntamiento, comunidad o el estado.

Los casos de corrupción afectan a demasiados y casi todos tienen muchos cadáveres en su armario. Han conseguido entre los partidos turnistas, dinásticos y del “pacto constitucional” deslegitimar la política. Pero ojo, han salido ganando al menos por ahora. Como la política gracias a la corrupción del régimen es tan amplia, es muy difícil ilusionar a buena gente en ella y convencerla de que es necesaria.

La suciedad política evita que se pueda organizar un cambio real, pues aparatos profesionales dirigen todos los partidos del sistema a derecha e “izquierda”. Estas elecciones municipales sin pena ni gloria, son prueba de ello. Pocas voces críticas, pocas y cuasi heroicas en medio de un panorama muy desolador y triste. Cuando en Maracena (Granada) sea por la inducción que sea, se produce algo tan sospechoso y cruel como un secuestro, todos los plomos se funden. Cuando la respuesta a esto es medida y lenta, de bajo perfil a pesar de intentos serios y dignos de alabanza de exigir responsabilidades y saber la verdad. Esto es muy preocupante y es que al final las diferencias entre una red mafiosa y una red clientelar acaban siendo muy difíciles de distinguir.

La suciedad política evita que se pueda organizar un cambio real, pues aparatos profesionales dirigen todos los partidos del sistema a derecha e “izquierda”

Hay protestas vecinales y populares pero al final la prevalencia de un apoliticismo y el “esto no es político”acaba favoreciendo a los que ya están y viven muy bien de esto. Luego los grandes partidos se sienten a gusto en la mierda, en el barro, cual porcinos bien cebados.

Para cambiar la situación hace falta analizarla y saber qué sociedad tenemos. El ejemplo francés debe cundir en Europa y por tanto en España, no solo por la digna y noble respuesta del pueblo trabajador francés a una reducción de derechos sociales, sino también frente a un Macrón erigido en monarca en la cuna de la República moderna.

Nos hace falta organización política lejos del quiero y no puedo o la suma de debilidades y personalismos para un a ver quién manda más bajo la egida del rey.

Hemos de volver a la construcción de un socialismo horado, frugal y democrático, luego republicano, que desde la base y la política al objeto de poder ofrecer cambio, trabajo político al margen de aparatos partidarios profesionalizados y sin principios y lucha no solo contra la corrupción, sino también y esto es muy importante, frente a la dictadura de los mercados que se apropia de lo público como la sanidad, las pensiones o la educación en beneficio de los poderosos y sus empresas.

Del rey abajo todos