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jueves. 18.08.2022
rosa
 

La necesidad de aclarar a las personas jóvenes que se están formando en las aulas, el precariado laboral o en las luchas sociales, estudiantiles y laborales exige hacer mucha pedagogía y hablar sin tapujos ni rodeos. Muchas personas de este reino de España han nacido con las noticias e información de que el socialismo es lo que representa la escisión felipista del PSOE y que personajes como González, Guerra o Sánchez son socialistas. Muchas y muchos jóvenes trabajadores han sufrido eventualidad constante, no poder emanciparse y sufrir la continua merma de derechos laborales en gran parte gracias a la acción o inacción de gobiernos que afirmaban ser socialistas y por tanto culpabilizan de sus problemas al socialismo. Eso de PSOE y PP la misma mierda es, sigue siendo un sentimiento muy extendido, no falto de razones. 

Que la escisión del PSOE a la que el Tribunal Supremo adjudicó las siglas en beneficio de González no sea considerada de izquierdas por cientos de miles de personas jóvenes y no tan jóvenes responde a las políticas que ejecutan y a la decepción que causan las élites socioliberales como mucho, que acaparan la dirección del "socialismo" en España. Pues bien, esas cúpulas de clases medias y pequeño burguesas ni son socialistas, ni conocen los fundamentos teóricos del socialismo ni llegan más allá de un liberalismo progresista.

La ausencia de un partido liberal o democristiano con tintes sociales como el belga propició además del Departamento de Estado de los EE.UU, que el PSOE ocupara este lugar y defendiera la monarquía. 

A las pruebas me remito, Pablo Iglesias el fundador del PSOE y de la UGT era un marxista ortodoxo tal y como hemos escrito muchos autores en muchas ocasiones. Pablo Iglesias se opuso a las tesis socialdemócratas de Bernstein, apoyando al Kaustky de antes de la primera guerra mundial. Era obrerista Iglesias y no era monárquico como el mismo dejó muy claro. Si leemos otros autores del PSOE más moderados vemos como Julian Besteiro, también se declaraba marxista e incluso defendía una dictadura del proletariado mediante fórmulas democráticas y parlamentarias, pero dentro de un obrerismo marxista.

El socialismo nace al objeto de mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y de cambiar la sociedad como un calcetín pasando la propiedad de ser privada y estar en manos de la burguesía a ser colectiva

El abandono del marxismo del PSOE que Felipe González con evidente apoyo externo y extranjero hace, tiene un proceso que se inicia descabezando al caballerista Rodolfo LLopis de la secretaría general y tras ello declarándose socialdemócrata, pero yo añado, ojala lo hubiera sido.

Pablo Iglesias fue defensor de las tesis de marxistas en el debate de la socialdemocracia europea, mantuvo incluso correspondencia con Engels y se opuso a la I Guerra Mundial al contrario que otros partidos socialistas europeos, al igual que su amigo Jaures el dirigente socialista francés que fue asesinado por oponerse a la guerra. Es decir un PSOE seguidor de Pablo Iglesias no sería atlantista, partidario de la OTAN y fiel seguidor de la política imperial de los EE.UU y su tratado del atlántico norte.

Cierto es que muchos partidos de la órbita socialdemócrata europea se moderan y desmochan su ideología y pasan de ser partidos de la clase obrera a partidos populares, pero incluso así, podemos comprobar como en materia de defensa de los derechos sociales y laborales incluso el SPD alemán está a la izquierda del PSOE y eso por no analizar el programa laborista de las últimas elecciones británicas.

El socialismo cierto es que es una idea que tiene remotos antecedentes, que hay filósofos griegos o medievales que pueden ser considerados ancestros del mismo, que la Revolución Francesa aporta ideas en camino hacia el socialismo, pero no es sino con Marx cuando adquiere un carácter de ciencia y a la vez espíritu revolucionario, carácter social y alternativo al capitalismo y a las oligarquías y burguesías poseedores. No es sino la Primera Internacional de Trabajadores la que da carta de naturaleza a los partidos y movimientos socialistas y en ella Marx es la gran figura pensadora y organizadora y esté en el origen del PSOE a través de su yerno Paul Lafarge, luego cualquier renuncia al marxismo y/o  la transformación socialista e igualitaria y la sustitución del capitalismo por la propiedad colectiva y la democracia igualitaria y radical hace abandonar cualquier ápice de socialismo que pasa a ser una pura marca comercial, puro marketing y pura técnica de comunicación, por ser fino, dejando en consecuencia de ser socialismo.

Por tanto la necesidad de articular un movimiento socialista que organice a quienes queremos el socialismo, es decir el reparto de la riqueza y una nueva sociedad sin explotados y democrática, profundamente democrática y traterna es una necesidad.

La liberación del género humano es un camino que necesita de una acción transversal en el sentido de que la lucha de clases engloba a razas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos en una estructura organizada y coherente, pero plural y democrática. Es bueno que haya asociaciones, grupos de afinidad e interés diferenciado, pero a la hora del trabajo es necesaria la confluencia de esfuerzos y la conjunción de luchas con el motor de la lucha de clases en pos de la igualdad y de la libertad, es decir del socialismo.

El socialismo nace al objeto de mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y de cambiar la sociedad como un calcetín pasando la propiedad de ser privada y estar en manos de la burguesía a ser colectiva, es decir de todas y todos y no necesariamente del estado, el socialismo no es un estatismo, es reparto y propiedad colectiva pero democráticamente gestionada, es decir economía social a lo grande.

Por eso quienes utilizan el nombre del socialismo para proteger y defender el mercado capitalista, hacer privatizaciones de bienes públicos y destruir algo colectivo como es el planeta tierra o propiciar la guerra, prostituyen el socialismo. Tampoco puede ser socialista, un modelo totalitario.

Es por todas esas razones por las que defendemos la palabra socialista y el orgullo de ser socialista porque no podemos entregar a los enemigos de la clase trabajadora y a las grandes corporaciones multinacionales el socialismo o los partidos socialistas.

Se puede ser socialista y no ser marxista, pues si evidentemente, pero no se puede ser socialista y dejar la economía a la dirección de los y las neoliberales, los bancos privados, los fondos de capital o entes internacionales dedicados a defender el capitalismo. El capitalismo es un fracaso para la humanidad y existe a base empobrecer a la mayoría.

Está claro que para alcanzar el socialismo hace falta recorrer un camino. En primer lugar siempre con libertad y no pasando de ser explotados por de patronos a serlo por burócratas. Aunque la practica politica y la realidad nos obligue a recorrer un trecho en democracias liberales, sin embargo las políticas de cualquier gobierno socialista consisten en avanzar, en profundizar la democracia, combatir la pobreza, la injusticia, el patriarcado y defender y extender lo público, universalizar educación, salud, pensiones y servicios incluidos los financieros y controlar el mercado, pero no someterse al mismo, reprimir huelguistas o encarcelar a disidentes y si una Constitución no sirve -como la que sufrimos- se cambia, porque los socialistas estamos para cambiar las leyes y no para someternos a reyes, grupos de presión capitalista o la fuerza de las armas.

Para estudiar estos asuntos y reflexionar sobre el que hacer hoy de las y los socialistas por el cambio constituyente y el reparto, muchas y muchos socialistas nos reuniremos el 16 de Marzo en Conferencia Socialista en Mérida. 

Controversia reivindicando el socialismo