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lunes. 26.09.2022
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No es el primer artículo que escribo acerca de la situación geoestratégica mundial, la crisis del capitalismo y la división entre los estados y partidos con sus matices, partidarios del multilateralismo, la paz y el desarrollo de los pueblos al margen de la globalización neoliberal y quienes defienden el interés de multinacionales, grandes fondos de inversión y el complejo militar-bancario-industrial como autentico gobierno mundial, que confunden democracia con capitalismo.

Es cierto que en esta división los pueblos son meros espectadores explotados y ninguneados además de controlados por poderes reales que nunca son electos. No hay democracia si al final grandes entidades capitalistas imponen sus leyes, es decir su ley.

La crisis capitalista de nuestros días además se torna muy peligrosa porque la OTAN ha fracasado en su intento de dominación mundial vía militar, al no poder apropiarse del control total de materias primas e hidrocarburos y energías. La derrota en Afganistán además debilita más todavía el tinglado globalista en el que la OTAN es su brazo ejecutor. No deja de ser una chusca anécdota, pero significativa que PP y VOX a órdenes de centros de control ideológico de los EEUU estén de campaña por Latinoamérica al objeto de derrotar a las izquierdas populares e indígenas y extender la OTAN al continente suramericano.

La grande y mafiosa subida de los precios de la electricidad es una muestra de una situación internacional que ni la Unión Europea ni los EEUU controlan ya, con lo que son incapaces de frenar los precios, mientras el petróleo y el gas natural suben más y más, los oleoductos tienen origen en estados fuera de la órbita occidental. A esto hay que sumarle que China e India, aunque no solo, son grandes potencias económicas, en el caso de China seguramente la primera potencia económica mundial y que demandan mucha energía, mucha más que la vieja Europa que incapaz de tener una política independiente se vincula a las directrices de los EE.UU gobierne quien gobierne y por cierto ya está muy claro a estas alturas que la política exterior de Biden y Trump no son tan diferentes y no lo son porque ambos sirven al mismo patrón, el poder económico no electo.

Los pueblos trabajadores y explotados de la tierra debemos ser capaces de entendernos. Ese es el principal reto de las izquierdas y los sindicatos

Por si éramos pocos faltaba el asunto Ucrania y esta república ex soviética es territorio fronterizo y además tierra por la que pasan por ahora los gasoductos rusos, también Bielorrusia lo cual complica más la situación de la pobre Europa Unión.  

A todo esto, surgen nuevas alianzas militares frente a la otra gran alianza la OTAN y China, Rusia e Irán conforman la suya, más otra alianza económico militar entre Rusia, China e India es decir la mayor parte de la población mundial no está en zona OTAN ni en Occidente, pues numerosos estados de África y América latina están más cerca de intereses propios y de no pelear con China y Rusia que de someterse a quienes les han expoliado, colonizado y arruinado en propio beneficio. 

Estamos pues ante un mundo muy diferente del que nos hacen creer y encima los gobiernos no nos informan de la realidad aún en contra de sus propios intereses electorales y en el caso español de forma muy clara, que tal es su grado de sumisión al poder imperial de los EEUU y las multinacionales. La OTAN ya es incapaz de asegurar nada y menos lo principal es decir las grandes rutas de transporte y comunicación de la energía, productos industriales y del trigo, mientras se fortalece la “ruta de la seda” china. Si esto no acababa de estar de situar en una mayor crisis al poder OTAN pues la conexión con Europa y África pasa a ser continental y/o de rutas marítimas mucho más cortas siendo ese es el futuro.

China además está en una plena ebullición interna de la que no se informa tampoco y con una nueva estrategia politica de dominación y explotación de su pueblo, pero con un proyecto de cambio muy importante en cuanto a un mayor desarrollo de su propio mercado interno y mejorando la calidad de sus productos.

El principal problema es que, en ambas partes, los pueblos, las clases obreras, son lo que menos importa y las y los que nada deciden, siendo solo sujetos de explotación y consumo, pero no de decisión democrática ni de reparto de la riqueza.

Es por eso imprescindible reconstruir nuevamente un socialismo internacionalista, democrático y ecosocialista, pero insisto internacionalista, que nos una en un proyecto común de reparto de la riqueza. Los pueblos trabajadores y explotados de la tierra debemos ser capaces de entendernos. Ese es el principal reto de las izquierdas y los sindicatos.

Basta de mentirnos, el globalismo nos manipula y engaña sobre el mundo real