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martes 24/5/22
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Erase una vez ... Un pueblo blanco y bello ajeno a la urbe moderna tenía una plaza con una hermosa fuente. Un día llegaron dos foráneos y se quedaron prendados de la fuente. 

Se sentaron en un banco de la plaza y permanecieron toda la tarde contemplándola. Se marcharon los dos turistas y contaron a sus amigos la belleza de la fuente. Dos días después llegaron al pueblo cinco personas a ver aquella maravilla y también quedaron prendadas; pocos días más tarde apareció un autocar, fue emocionante.

A partir de ese momento, cada día llegaban oleadas de turistas a ver la plaza y la fuente. Pronto surgió, como por encanto, un kiosco donde se vendía coca-cola y “perritos calientes”; al poco, una hamburguesería. Los turistas se agolpaban alrededor del guía que delante de la fuente a la que empezaron a llamarle “de la Bondad”, y les ofrecía una leyenda que nadie había oído en el pueblo. Más autocares. Más coches. En la plaza ya no había espacio para el esparcimiento de tantos coches y autocares. 

Entonces el alcalde tuvo la feliz idea: suprimir la fuente y en su lugar hacer un aparcamiento para los coches". Donde existía un remanso de paz ahora todo eran problemas….

Los conflictos se sucedían y llegó la crisis. Ya como no había hermosa fuente dejaron de venir y bajaron los ingresos del kiosco, del aparcacoches y casi no tenían ni para comer Los vecinos ya no soportaban mas la situación. 

La mediación es la respuesta también a la mejora de la calidad de vida, ojalá nuestros responsables políticos se hicieran eco de su importancia

Pero un buen día llegó un viajero al pueblo que hablaba de las bondades de una piedra…todos se acercaron a conocerlo, gracias a ella, todos e pusieron a colaborar para conseguir más y más y reconstruir la primitiva fuente, pero ya no volvería a cometer los mismos errores, habían aprendido la lección.

Queridos amigos, debemos apostar por la “cultura del acuerdo” de la cooperación, de la resiliencia, y apostar en nuestra ciudades y barrios por la llamada “política de bienestar”, una cuestión básica para conseguir una ciudad mediadora.

El bienestar social se basa en las dos cuestiones principales:

  • las relaciones de convivencia, entre los ciudadanos que protagonizan sus derechos y obligaciones y cooperan
  • y las condiciones de vida, que se gestionan desde los servicios públicos, la gestión en la protección del medio ambiente o la ordenación del territorio, urbanismo y vivienda

Para conseguir estos objetivos de tener buenas relaciones entre vecinos y vivir mejor en cuanto a nuestras condiciones, nos apoyaremos en la existencia en nuestras ciudades de un buen proyecto de Mediación Comunitaria:

Un ejemplo del tipo de conflictos que existen en nuestras ciudades, bien puede ser el llamado “sindrome de nimby” (not in my back yard, no en mi patio trasero) que supone la tendencia de los vecinos a exigir servicios públicos, de infraestructura, transporte, basuras… pero impedir que las obras afecten a su entorno inmediato

La mediación puede ser un instrumento apto para elevar: “la participación ciudadana en el sistema democrático”, el control de los poderes públicos, la cultura del pacto, el grado de responsabilidad ciudadana y el desarrollo de políticas específicas de promoción

La mediación comunitaria debería implantarse desde la administración cercana al ciudadano: Ayuntamiento, Mancomunidad de Municipios, porque es un instrumento con potencial de transformación social, donde se mejora los servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos

Es un instrumento que acerca la administración a los ciudadanos ya que facilita la participación individual y fomenta la democracia participativa

En definitiva, mejora la calidad de la democracia, al abrirse un nuevo canal de participación en el cual la decisión es del ciudadano

Pero, ¿cuales serían las claves para convertirse en ciudad mediadora?:

Yo las establecería en siete puntos:

1.- Por un lado que la administración y los servicios municipales también estén dispuestos a someterse a la mediación, ante un supuesto conflicto con sus vecinos. Ello requiere que aquello en lo que exista margen de discrecionalidad, puedan sentarse los políticos o los dirigentes de servicios con los ciudadanos para dar una salida al problema vecinal. Por supuesto para ello sería necesario que existiera una aprobación en pleno de los distintos partidos que apoyaran la propuesta.

2.- Que al menos conlleve la participación de tres áreas municipales distintas, para entender que el plan de mediación es “integral” y no aislado como ocurre en algunas ciudades donde se realizan proyectos, hacia el ciudadano o incluso solo desde algún área como por ejemplo en servicios sociales (sentido paternalista de la administración)

3.- Que este atendido por profesionales de la gestión de conflictos. Es muy usual que este tipo de proyecto se haga con “voluntariado” lo que supone su fecha de caducidad y falta de profesionalidad muchas veces

4.- Que desde el Ayuntamiento se potencie programas de aulas de mediación en colegios e institutos, para que de alguna forma se comience a cultivar en los más pequeños. Las áreas de educación de cada municipio debe ser actores principales.

5.- La Interdisciplinariedad en el equipo de mediación, para con ello atender en mejor medida los conflictos surgidos.

6.- La durabilidad del servicio, ya que no tiene sentido que algo que debe ser ejercicio principal de nuestros dirigentes, se realizara por programas eventuales, que llevaría a que dependiera del dirigente de turno, su implantación o no o la continuación de dichos servicios de mediación.

7.- Y por último, los medios de Supervisión, criterios de evaluación, que se establezcan para ir mejorando en la prestación de este servicio, asi como de los casos atendidos.

No debemos de olvidar que además de la creación en nuestras ciudades de la política de bienestar desde la mediación, desde el servicio de mediación que se creara, existiría un importante trabajo en red con el resto de servicios municipales. Tales como: servicios sociales, Servicios educativos, Seguridad ciudadana, Oficinas de atención al ciudadano, Servicios de salud y consumo.

Y no menos importante un trabajo en red global con los Juzgados, Centros Sanitarios, Centros de la Comunidad Educativa, Entidades y asociaciones públicas y privadas, Empresas o el llamado tercer sector

Pero no quiero dejar de expresarte querido lector ¿Cómo se implanta un Servicio de Mediación en la administración Local?

Creo que es una “Necesidad social”, que requiere de una importante “Decisión política”

Y dar a conocer la creación del servicio a los profesionales del conflicto de la propia institución

La Puesta en marcha de servicios de este tipo, nos lleva a pensar en una buena difusión y una integración en la red de derivación, así, los ciudadanos acuden a Mediación y la mediación les da respuestas: al conflicto con los vecinos por el ascensor, al malestar por la creación de la nuevo centro psiquiátrico, al conflicto con la comunidad china que se ha instaurado en la población, a los males olores del bar de abajo..., les da respuestas desde una nueva perspectiva, les enseña a pensar diferente ante su conflicto, incluso si la otra parte no quiere acudir. 

Si conseguimos “Ciudades Mediadoras”, desde la administración se da una respuesta: Una respuesta que son libres de aceptar, una respuesta que comporta un cambio en las respuestas que se ofrecen normalmente desde las administraciones, una respuesta que les facilita la participación y la responsabilización. Una respuesta que en su desarrollo puede provocar a modo de cadena, un cambio de valores y actitudes ante el conflicto de los ciudadanos de la comunidad.

Por último, me gustaría referirme al valor mediador de las entidades sociales, en nuestras barriadas y ciudades:

Las asociaciones en el barrio juegan un papel fundamental. Estas asociaciones, del barrio propiamente o que trabajan en él, actuan en múltiples ocasiones como elementos de intermediación. Es decir, son mediadoras entre los vecinos y las instituciones. Donde a un vecino le es difícil acceder, o cuando la relación con las instituciones es larga y, en ocasiones, infructuosa, aparecen las asociaciones.

Por ello, las asociaciones vecinales sin que, sin ser su función, actúan eventualmente como llaves de acceso a los servicios públicos.

La mediación es la respuesta también a la mejora de la calidad de vida, ojalá nuestros responsables políticos se hicieran eco de su importancia.


Viaje al centro de la tierra o cómo gestionar un conflicto

¿Cómo se convierte una ciudad en mediadora?