miércoles. 22.05.2024
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Díaz Ayuso recibe el reconocimiento de Alumna Ilustre de la UCM. En segundo plano, el rector Joaquín Goyache Goñi.

Estimado Rector:

Te escribo esta carta* a propósito del nombramiento como alumna ilustre de nuestra universidad a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Tengo que manifestar mi disconformidad con este nombramiento, que no responde a razones ideológicas, sino por otro tipo de hechos que quiero exponer. Me parece conveniente señalar que cuando me enteré de esta distinción lo recibí entre el estupor y la indignación. Me costaba creer que mi universidad a la que he dedicado tantos años de mi vida profesional, como docente, estudioso, investigador y gestor hiciera un nombramiento de este tipo. La indignación venía dada por dos motivos principales: uno, por las políticas llevadas a cabo contra los servicios públicos, y el otro por la ignorancia que la presidenta pone de manifiesto en cada una de sus intervenciones públicas y discursos.

Las políticas llevadas a cabo están deteriorando servicios públicos tan importantes como la sanidad y la educación en todos los niveles, de las que son perjudicadas también las universidades. En estos momentos en los que se está llevando a cabo una huelga de los sanitarios de atención primaria, me parece una afrenta a este colectivo que una universidad pública tan importante como la Complutense lleve a cabo esta distinción. No me sirve la justificación que he leído en algún medio de comunicación que has hecho de este reconocimiento. El considerar que se lo merece por haber llegado a la presidencia de la Comunidad de Madrid no me parece válido, pues afortunadamente son muchísimos los licenciados en nuestra institución que han sobresalido en la vida profesional, científica, política, cultural y artística, que han hecho valiosas aportaciones a la sociedad y que no han recibido ninguna distinción especial por su trabajo y esfuerzo.   

Hay que juzgar los hechos y sus aportaciones y estos no parecen avalar a la presidenta de la Comunidad. Tengo que recordar al rector que la universidad de Oxford negó el doctorado honoris causa a Margaret Thatcher, que se graduó en esta institución en ciencias químicas. La razón que se dio por el claustro es que no se podía premiar a la primera ministra, a pesar de haber estudiado en esa universidad, por las políticas que estaba llevando a cabo de recortes en la enseñanza superior del Reino Unido. No se podía premiar a una persona enemiga de la docencia y la investigación con las políticas aplicadas. Aunque en este caso, es una distinción menor, no por ello está justificada precisamente por las mismas razones que alegó el claustro de una universidad tan prestigiosa como la de Oxford. 

No se puede premiar a quien desprecia los valores que deben transmitir las universidades

Otro argumento para no conceder esta distinción de alumna ilustre es su ignorancia. Aunque son muchas declaraciones las que avalan esta afirmación hay dos que llaman la atención fundamentalmente: El negacionismo del cambio climático, y el desconocimiento de la historia de España. El negacionismo es un desprecio al conocimiento científico, que en numerosos estudios ha puesto de manifiesto la evidencia de este hecho. Por lo que se refiere a la historia de España no hay nada más que leer el discurso que pronunció el 2 de mayo y otras declaraciones que ha realizado sobre la II República. Otro desprecio a las importantes contribuciones que han realizado numerosos historiadores. Actúa con la osadía que proporciona la ignorancia y lo que pone de manifiesto es que no conoce la historia de su país.

En la fachada de la universidad de Valladolid se puede contemplar un frontispicio que alberga la estatua de la sabiduría, una matrona pisando a la ignorancia. Qué bella resulta esta figura de lo que debe ser la universidad, pero, sin embargo, no siempre es así y en este caso se hace un flaco favor a esta estatua, pues se apuesta a favor de que sea la ignorancia la que se impone sobre la sabiduría. La falta de respeto al conocimiento y a la investigación es una muestra más de que no se puede premiar a quien desprecia los valores que deben ser los que la universidad debe transmitir.

Con todos mis respetos se despide atentamente.

Carlos Berzosa
Exrector de la Universidad Complutense de Madrid

*La publicación en Nuevatribuna de esta carta se produce después de que Carlos Berzosa se la enviara personalmente a Joaquín Goyache sin que por el momento haya obtenido respuesta a la misma.


Carta abierta al rector de la UCM