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domingo. 14.08.2022
FADSP | DEFENSA DE LA SANIDAD PúBLICA

La gestión privada de la Enfermedad de Alzheimer

Por Luisa Lores | En los últimos días se ha publicado el descubrimiento de una prueba que permite predecir a personas sanas que desarrollarán Alzheimer...

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Imagen:www.europarl.europa.eu

En los últimos días se ha publicado profusamente en los medios de comunicación el descubrimiento de una prueba (análisis de sangre) que al parecer permite predecir, con un 90% de fiabilidad, las personas sanas que desarrollarán Enfermedad de Alzheimer (EA)

Hasta ahora ningún tratamiento ensayado para esta dolencia ha mostrado eficacia. La industria lo achaca a que se aplica a personas con demencia de Alzheimer establecida, y por lo tanto “difíciles de curar” por lo que consideran necesario comenzar la terapia en fases asintomáticas o iniciales de la enfermedad.

El cribado, mediante un sencillo análisis de sangre sería un primer paso necesario al permitir supuestamente la identificación de las personas que padecerán EA en el futuro y en las que el tratamiento podría evitar el desarrollo de esta dolencia.

Inicialmente las Multinacionales farmacéuticas Grifols y Baxter, ensayaron un tratamiento para la EA mediante hemoderivados, que de tener éxito podría multiplicar por 20 o 30 el consumo de plasma (y los beneficios derivados de su comercialización) según refiere el propio Victor Grifols.

El cribado mediante análisis de sangre y la terapia a base de plasmaféresis y hemoderivados, situaría a Grifols en una posición estratégica para controlar la enfermedad de Alzheimer. Pero el ensayo clínico de Baxter ha fracasado, lo que supuso un golpe para la investigación de Grifols. Ahora esta compañía farmacéutica ha mostrado gran interés en el ensayo clínico en humanos de una vacuna contra el Alzheimer, que el Ministerio de Ana Mato ha cedido a la Fundación privada ACE (fundación de Alzheimer de Barcelona) vinculada a esta CF, hasta el punto de que Grifols ha financiado la construcción del nuevo centro de Investigación de la Fundación ACE

Aunque debemos congratularnos de todo avance que permita mejorar el manejo de esta enfermedad, existen muchas dudas científicas y éticas con respecto a esta y otras investigaciones sobre la enfermedad de Alzheimer que sería necesario aclarar.

-Por un lado, parece excesivo el optimismo sobre una prueba cuya eficacia y fiabilidad aparentemente muy alta, se basa en un único estudio que incluye a un número pequeño de pacientes, así que estos resultados deberán confirmarse con investigaciones posteriores. Debemos además tener en cuenta que la EA es muy difícil de diagnosticar en sus fases iniciales, e incluso existe una tasa no desdeñable de errores diagnósticos en fases de demencia. Según publicaciones recientes, casi cuatro de cada 10 pacientes con demencia establecida se etiquetan de forma errónea de EA, así que nos preguntamos como es posible que personas incluidas en el ensayo clínico hayan sido diagnosticados de EA leve, de forma tan certera.

-El tratamiento que ensaya Grifols para la EA es con plasma humano y en España está prohibida su comercialización. Nos tememos que la privatización de la colecta de sangre, que ha comenzado en Madrid, de espaldas a las recomendaciones de la OMS, sirva para abrir el camino a la mercantilización de la sangre solicitada por Victor Grifols, para disponer de materia prima suficiente.

-Actualmente Grifols se ha implicado en el ensayo sobre la vacuna frente a la EA, que ya ha superado su fase de investigación en ratones y cuya aplicación en humanos es como mínimo controvertida. Su fase inicial se llevará a cabo en la fundación ACE, que gestiona gran parte de los ensayos clínicos sobre esta enfermedad, dispone de información y almacena muestras de ADN de miles de personas, lo que resulta asombroso teniendo en cuenta que se trata de una fundación privada y familiar, creada por un psicólogo y una neuróloga y donde trabajan únicamente un puñado de profesionales, en un país que dispone de un SNS de alta calidad.

-Existe alto riesgo para la confidencialidad de estos datos y  serias dudas sobre la disponibilidad de información suficiente sobre el ensayo y sus riesgos por parte de los pacientes incluidos y sobre las declaraciones de conflictos de interés de los investigadores, que sería necesario aclarar. Resultando también sorprendente que la Administración Sanitaria ningunee al Sistema Sanitario Público y a sus profesionales  y ceda una investigación tan relevante a las empresas privadas cuyos beneficios tienen una relación directa con  los resultados de los ensayos clínicos realizados a los pacientes.

-La alarma social existente y el enorme miedo a la enfermedad facilitará la aprobación acelerada de cualquier innovación terapéutica a cualquier precio de mercado, lo que supondrá un gran negocio para las empresas privadas y otro golpe innecesario a la sostenibilidad del SNS.

La privatización de la Docencia, la Información, la Investigación, el desarrollo y la innovación se están generalizando en el SNS, y los conflictos de interés son cada vez más manifiestos. Los pacientes y sus asociaciones deben exigir toda la información al respecto, incluyendo las vinculaciones comerciales de los investigadores y de los miembros del comité de ética, especialmente si se trata de este tipo de ensayos en fase I, que pueden ocasionar riesgos graves e inesperados, como se demostró con el primer ensayo de vacuna de la EA en el año 2002, suspendido por los graves efectos adversos provocados a parte de los pacientes incluidos.

La crisis económica unida a la crisis de innovación de la industria está provocando un hecho tan curioso como alarmante. Dado que las compañías farmacéuticas tienen dificultades para descubrir fármacos que permitan curar a personas con determinadas enfermedades, desarrollan pruebas para identificar a las personas supuestamente afectadas por dichas enfermedades, en fase asintomática, que los nuevos medicamentos supuestamente si podrían curar. Al fin y al cabo, es más sencillo tratar a un paciente sano que a uno verdaderamente enfermo.

Se trata del intolerable negocio que supone la generalización de cribados poblacionales sin base científica suficiente, lo que dispara el gasto sanitario con escasos resultados en salud, mientras se detraen los recursos de la ayuda a la dependencia a las personas y los familiares realmente afectados por la Enfermedad de Alzheimer.


Luisa Lores Agüin, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

La gestión privada de la Enfermedad de Alzheimer