martes. 16.04.2024

Reino Unido sigue sumido en el circo del Brexit, y a pesar de que ya tenemos experiencia con este plan de autosabotaje en las islas, no dejan de sorprendernos con su capacidad de buscar excusas y explicaciones a todo lo que les sucede, su creatividad los lleva a intentar evitar incluir la palabra Brexit en las razones detrás de sus problemas.

Esta semana salió una noticia en algunos tabloides, que luego corrió como la pólvora en redes sociales acerca de una mujer llamada Lisa a la que no se le permitió comprar en un supermercado con 100 pepinos.

Los supermercados en Reino Unido están, y no es la primera vez, sufriendo una falta de productos frescos que hace que sus estanterías se muestren vacías, y los tomates o lechugas, así como cualquier fruta u hortaliza que se importe desde el sur de Europa no llegan.

Algunas cadenas como Tesco, Aldi, Asda, o Morrisons esta racionando las compras que se permiten y hay máximos de 2, o si son generosos 3 unidades de tomates, pimientos o pepinos que se permiten por cliente.

Los supermercados en Reino Unido están, y no es la primera vez, sufriendo una falta de productos frescos que hace que sus estanterías se muestren vacías

Ese Brexit de unicornios y felicidad infinita esta tardando de llegar, y nunca nos dijeron que antes de llegar a este paraíso de la independencia y soberanía, deberíamos pasar por los barrizales de la cartas de racionamiento y la pobreza energética.

La culpa a la falta de productos frescos esta vez es el maldito tiempo. 

Las condiciones meteorológicas adversas en España y Marruecos, al parecer, son las razones detrás de la falta de hortalizas en Reino Unido, a pesar de que en los países de la Unión Europea se pueden comprar estos productos libremente y sin racionamiento, como en cualquier otro mes febrero de los últimos años.

La mayoría de la población se creen lo que les cuenten, y si antes eran los malvados burócratas no elegidos en Bruselas los que dictaban lo que podían o no podían hacer en un país atrapado en la Unión Europea, ahora debe ser el griego Zeus en conjunción con el romano Júpiter, dioses al mando del clima, los culpables de los males en los supermercados británicos.

La prensa esta bien alineada con los que mandan y hay que lanzar la señal de que la falta de abastecimiento no tienen nada que ver con problemas en sus canales de distribución, y los inconvenientes que han decidido autoimponerse a la importación desde la UE.

Si hay problemas se los atribuimos al resto del mundo y si el coste de la pasta se ha doblado en dos años, y la cesta básica de la compra ha subido un 34%, buscamos usar la imaginación para intentar sumar COVID + Ucrania + “lo que sea”, evitando dar la razón a quien decía que el Brexit llevaría exactamente a las subidas de precios, la falta de competitividad de Reino Unido, y la perdida de los privilegios que otorgaba estar en el bloque económico más potente del mundo.

Si hay problemas se los atribuimos al resto del mundo, evitando dar la razón a quien decía que el Brexit llevaría exactamente a las subidas de precios,

Los datos no se los inventa nadie en Bruselas o Estrasburgo.

La Oficina Nacional de Estadística en Reino Unido ya ha establecido que la falta de abastecimiento de este año es incluso mayor que la del año pasado, un 15% mayor.

Un 66% de la gente gasta menos en productos no esenciales, un 57% han recortado en los gastos de luz y gas en sus casas, y un 43% gasta menos en comida y productos básicos.

El coste de la vida es el principal problema que sufre Reino Unido a día de hoy, según el 91% de los británicos.

Ante estos datos, Therese Coffey, Secretaria de Estado de Medioambiente y Asuntos Rurales, ha vuelto a demostrar su falta de tacto y sentido común en sede parlamentaria.

Therese tuvo que responder a pregunta sobre las acciones que está llevando a cabo el gobierno para asegurar el suministro de alimentos. Esta pregunta además explicaba los problemas por los que están pasado los bancos de alimentos en ciudades como York.

La contestación de la Secretaria de Estado está a la altura de lo que se espera del gobierno actual y como podía esperarse de ella, decidió mostrar su clasismo y falta de empatía contestando que la gente que pasa por problemas “podría incrementar sus ingresos comenzando a trabajar, trabajando más, o incrementando sus capacidades para conseguir un mejor trabajo”. Es decir que más o menos viene a decir que quien lo pasa mal es porque no trabaja lo suficiente o no está suficientemente cualificado.

Estas palabras me recordaron al infame “se jodan” de Andrea Fabra

Andrea es el ejemplo claro de la meritocracia que impera a sus anchas por todos los parlamentos, siendo hija del expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, que fue imputado por los presuntos delitos de cohecho y tráfico de influencias en 2010…y su famosa frase la gritó desde su escaño en el momento en el que el gobierno votaba reducir las prestaciones de las personas que habían perdido sus empleos con la crisis financiera en el mayor recorte presupuestario acometido en la reciente historia de España.

Las democracias actuales no actúan con rapidez ni escuchan al pueblo. Nos meten ideas y nos hacen asentir como borregos y dando todo el poder a unos privilegiados

Therese nunca nos deja con ganas de más. Al mismo tiempo que nos dice que si tenemos hambre trabajemos más, es capaz de decir en la misma sesión parlamentaria que “deberíamos estar comiendo productos de temporada” como los rábanos (sic) “en vez de pensar en lechuga y tomates”.

Otra vuelta de tuerca en la manipulación de un gobierno que sigue negociando en secreto con la UE por mejores condiciones una vez se han dado cuenta de que el proyecto del Brexit ha fallado y empresas, trabajadores y la economía en general paga muy caro las malas decisiones de los dirigentes.

Hubiera preferido leer sobre los problemas que supone salir de la UE desde la distancia y no sufrir en mis propias carnes las consecuencias de un referéndum que era “no vinculante”. 

Las democracias actuales no actúan con rapidez ni escuchan al pueblo. Nos meten ideas y nos hacen asentir como borregos, tomando un bando o el otro, y dando todo el poder a unos privilegiados para tomar todas las decisiones, el nuevo “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Los supermercados en Reino Unido vacíos y las ocurrencias de un desgobierno