miércoles. 29.05.2024

En 2003, la Organización Mundial de la Salud establecía el día 10 de septiembre como “Día Mundial para la Prevención del Suicidio”, con el objetivo de promover que los Estados implementen y promuevan acciones de prevención de forma urgente, ya que el crecimiento en las cifra de fallecimientos por esta causa resultaba exponencial.

La OMS define al suicidio como “un acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal”; y lo señala además como un problema multifactorial, que resulta de “una compleja interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociológicos y ambientales”. No obstante, la OMS considera que la “prevención y el tratamiento adecuado de la depresión, abuso de alcohol y otras sustancias, así como de quienes han intentado suicidarse, permite la reducción de las tasas de suicidio”.

Según datos de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio —IASP, por sus siglas en inglés—, esta causa de muerte se encuentra entre las veinte principales a nivel mundial y en personas de todas las edades,  siendo la resultante de más de 800 mil muertes al año, lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos.

Existe una relación entre el suicidio, la pobreza y el desempleo de la que poco se informa

La estigmatización que se hace de las personas con trastornos mentales o comportamiento suicida es, según el informe de la OMS, “una de las principales barreras para prevenir el suicidio”. De acuerdo con los datos que se desprenden del relevamiento realizado por este organismo, “el suicidio representa un problema de salud pública creciente y prioritario a nivel mundial, puesto que se trata de un fenómeno complejo y multicausal donde interactúan factores biológicos, sociales, culturales, psicológicos y medioambientales”.

Una de cada 100 muertes se producen por la decisión de quitarse la vida, y más de 700 mil personas se suicidan cada año, según datos del 2022. El suicidio, además, es la cuarta causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

Desde 2003 el número de suicidios a escala global ha continuado creciendo, tal como ya venía haciéndolo dos décadas antes. Se estima que en los últimos 45 años las tasas de proporción de estas muertes han aumentado en un 60 por ciento; lo que da como resultado una cifra que la OMS no duda en calificar como “alarmante”.

Los países con mayor desigualdad social lideran los primeros puestos en el número de fallecidos por esta causa de muerte

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Según los últimos datos emitidos por la Agencia Regional de Salud, en el año 2019 se registraron más de 97.000 suicidios solo en el Continente Americano, especificando que el 79% de las personas que toman esta decisión son hombres, aunque se ha registrado un incremento entre las mujeres.

En Estados Unidos, el índice de suicidios en 2022 fue de 14.4 muertes por cada 100,000 personasde acuerdo al estudio realizado por  “Kaiser Family Foundation”. Mientras que el informe publicado en la revista “The Lancet” indica que factores sociales, como el consumo de alcohol y la desigualdad educativa, podrían estar contribuyendo al aumento de las tasas de suicidio en América Latina.

Pero existe una relación entre el suicidio, la pobreza y el desempleo de la que poco se informa. La crisis económica que asoló a los Estados Unidos luego del crash de 1929 desencadenó un incremento notable de muertes por suicidio, lo que sentó un precedente en futuros estudios que abordaron esta problemática desde una perspectiva socioeconómica y cultural. Los países con mayor desigualdad social lideran los primeros puestos en el número de fallecidos por esta causa de muerte. La pobreza y la falta de contención de los Estados son, también, detonantes del incremento que a nivel mundial están teniendo los suicidios.

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