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lunes. 27.06.2022
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La actualidad manda y también desde el punto de vista de los mediadores, podemos analizar el horror de lo que está ocurriendo en esta “invasión” en todos los sentidos.

Son muchos los que estos últimos días te dicen, “en el tema de la guerra sería necesaria una mediación”; incluso políticos de toda índole imploran una intervención en busca de la paz. Y desde este punto de vista, este conflicto nos enseña las bases para lo que de verdad supone una mediación. Un aprendizaje en toda regla, una visión de aclarar una vez más que es una mediación, sus requisitos y sus condicionantes, y no una “intermediación”, “negociación de un tercero” o “diplomacia”.

En primer lugar, hay que determinar cuando hay un conflicto, quienes son las partes enfrentadas. Fíjese el lector, que unos hablan de “rusia de un lado y Ucrania del otro”, mientras que otras personas y analistas hablan de “Putin” y el “resto de naciones civilizadas”, otros de que del lado ruso no hay unanimidad…

La primera misión de un mediador es dejar claro en la deconstrucción de un conflicto, no solo lo que ha ocurrido, sino quienes son los protagonistas principales del mismo (aquellos que tienen que estar sentados en la mesa de negociación) y quienes protagonistas secundarios, que debemos conocer para poder “utilizar” o “inutilizar” según sea su espíritu colaborador o disruptivo. No es algo sencillo, pero si fundamental, porque si no siempre decimos los negociadores, que si algunos no tienen poder de pactar, se tardaría mucho más en llegar a acuerdos aunque sean temporales.

Cuando mediamos, para que se inicié con corrección, es importantísimo que las partes te validen, te pidan ayuda, te legitimen, crean en ti, en tus habilidades y sobre todo en tu falta de interés intrínseco en el resultado de la contienda

En segundo lugar, todos sabemos que nuestro ABC en una mediación es conocer sus posiciones (yo creo que esas siempre son claras ya que es lo que muestran o han mostrado hasta el momento), pero sobre todo sus intereses y necesidades. ¿Alguien puede vaticinar a ciencia cierta que ronda en la cabeza del líder ruso?

Hasta ahora solo muestra una “indisposición” a negociar, no marcada por sus palabras, sino por sus hechos: “me siento a negociar, pero si derrocáis al presidente ucraniano y sobre todo… mientras sigo bombardeando”. No hace falta mucho que explicar, que cuando hay una posible mediación, las posiciones tienen que ser flexibles, porque solo cabe una mediación, si el objetivo, supone un acuerdo justo, equitativo, estable y duradero. Negociar desde una “imposición” NO ES MEDIACIÓN y sobre todo para poder mediar, es necesario, lo que muchos dicen, “un alto al fuego”. No es la primera vez, que en mi vida profesional, me encontré alguno de los afectados por un conflicto, que cuando acuden a mi mesa de negociación, dices que solo están dispuesto a sentarse si se admite lo que están pidiendo en principio, ¿creéis que esa postura, permite mediar?

Cuando mediamos, necesitamos, que las partes renuncien a buscar otra vía, como la demanda, la denuncia, la querella, y si esta existe ya, que pidan un plazo de suspensión, para que, durante el mismo, se busque un acuerdo dialogado.

Y por último, me gustaría que sin entrar en cosas obvias: la flexibilidad, la confidencialidad, la neutralidad, la objetividad, la colaboración, la buena fe…. Uff, que cantidad de conceptos que se quiebran una y otra vez cuando hay conflictos de todo tipo, poderos hablar de la importancia de la legitimación.

Cuando mediamos, lo más importante es que las partes en conflicto se hagan acreedoras de éxito del acuerdo, para que este sobre todo y por encima de todo, se cumpla, poque es lo que ellos han querido. 

Y para ello, lo más importante es que los contendientes, legitimen la figura del mediador. Nuevamente, este asunto entre Rusia y Ucrania, entre Putin y occidente, o como queráis pensar que son las partes, es una nueva lección “de lo que no es mediación”. Se ofrece el Presidente francés, el Argentino, o diplomáticos de Naciones Unidas, pero ¿alguna de las partes lo han pedido? Cuando mediamos, para que se inicié con corrección, es importantísimo que las partes te validen, te pidan ayuda, te legitimen, crean en ti, en tus habilidades y sobre todo en tu falta de interés intrínseco en el resultado de la contienda, ¿alguien puede cerciorar que quienes se han ofrecido, pudieran llegar a serlo? ¿Y China?

Termino mi pequeño post, como empecé. Este es un ejemplo claro para nuestras aulas, de lo que NO ES MEDIABLE, luego, por favor, cada vez que se intente un acuerdo y que ojalá llegue pronto en esta terrible masacre y la paz reine una vez más de las cenizas de lo ocurrido, llamarle diplomacia, inter-mediación, negociación a dos bandas… lo que queráis, pero nunca mediación.

SI A LA PAZ Y NO A NINGUNA GUERRA

Rusia versus Ucrania: un aprendizaje de lo que no podría ser mediación