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jueves 19/5/22
putin desfile
 

Las consecuencias inmediatas del ataque de las fuerzas armadas a la fecha que se escribe esto es que hay miles de muertos –según las autoridades ucranianas solo de entre los militares rusos– miles de heridos y 630.000 ucranianos que han salido de su país y se prevé llegar al 1.000.000 a corto plazo. Entre los muertos no está Putin, lo cual es una lástima. El mandatario ruso ha escenificado la orden de poner en estado de alerta a sus fuerzas de disuasión, que incluye armamento nuclear, y lo ha justificado por las sanciones que los países europeos, USA y algunos otros y por las duras –según el sátrapa formado en la KGB– declaraciones de líderes europeos sobre el ataque de las fuerzas armadas rusas a Ucrania. Además ha amenazado a Finlandia y a Suecia con hacer lo mismo si entran en la OTAN. Todo esto no lo mejoró Hitler cuando amenazaba de continuo con abrir el espacio vital teutón a otros territorios, cuando se anexionó Austria –en connivencia con el gobierno austriaco del momento–, cuando hizo lo mismo los Sudetes. Y solo cuando invadió Polonia los países occidentales –Francia y el Reino Unido– declararon la guerra a Alemania en el año 39 del siglo pasado. Parece ser que a Putin no le gusta que se defiendan los ucranianos, pero menos aún que le critiquen por invadir un país soberano, porque considera que sus acciones militares van encaminadas a desnazificar Ucrania. El hecho es de un cinismo de libro porque emplea métodos nazis para tal pretensión. Aducir el pasado histórico de Ucrania –con falsedades históricas además– y los supuestos errores de Lenin en su momento y Gorbachov mucho después, permitiendo la independencia de algunos territorios del imperio soviético para justificar la invasión de un país soberano es propio de un autócrata que aspira a extender la autocracia de su país a los demás, tal como pretende, por ejemplo, nuestro vecino marroquí Mohamed VI con las ciudades españoles –que nunca han sido marroquíes- de Ceuta y Melilla.

Es posible que la idea de Putin y su gobierno sea poner un gobierno títere de Rusia tal como era -o así lo interpretaba el sátrapa ruso– el anterior presidente de Ucrania Yanukovich, que lo fue hasta el año 2014, pero el método empleado por las fuerzas armadas rusas no parece el más indicado. Todo lo contrario, lo que van hacer es convertir al actual –el presidente Zelinsky– en un héroe pase lo que pase a partir de ahora. Un ejército puede vencer a otro ejército, pero no puede vencer a un pueblo salvo que lo aniquile. No lo consiguió Napoleón en España ni en la Rusia de los zares, no lo consiguió Hitler en la propia Rusia de Stalin a pesar de llevarse por medio a 27 millones de rusos, no lo ha conseguido Israel en Gaza y Cisjordania, no lo consiguió los EE.UU. en Corea, Vietnam, Irak, ahora en Afganistán y un largo etcétera. Eso sí, Ucrania, el pueblo ucraniano necesita ser ayudado con todo tipo de medios militares y no militares para su resistencia frente al ejército de este sátrapa con cara de estreñido que cada vez sigue más los pasos del germano que llevó al planeta a la guerra más devastadora de la historia.

Pero también merece una reflexión el papel de la OTAN, su estructura, sus funciones y sus límites. Es verdad que las naciones, en el ejercicio de su soberanía, puede pedir la pertenencia a esta organización de carácter esencialmente militar. Hasta ahora parece que esta asimétrica organización solo puede ser efectiva si el amigo americano se implica en la defensa de los principios de la organización como uno más. Pero esto no ocurre ni ha ocurrido. Recordemos la invasión de Irak por orden de Bush hijo, el alcohólico. Solo dos países europeos como fueron el Reino Unido y España -–de la mano del infausto Aznar– apoyaron claramente la invasión. Además USA no puede dar lecciones de país defensor de los derechos humanos y respetuoso con la soberanía de los pueblos por lo que ha hecho a partir de la II Guerra Mundial. Y esto es una tara para la organización. Putin debe pensar que si ataca algunos de los países europeos, incluso si pertenece a la Alianza Atlántica, no va a dar la USA de Biden una respuesta militar inmediata. Por ello y por motivos generales de autodefensa, los países europeos deben aumentar su capacidad defensiva. Y en cuanto a la disuasión nuclear solo pueden ejercerla en Europa actualmente Francia y Reino Unido, y eso tiene varias caras pero no todas positivas. Y todo esto es compatible con el no la guerra, pero esta depende siempre del presunto agresor y no del supuesto agredido. Ahí están Sun Tsu, Maquiavelo y otros, que reflexionaron sobre estos principios, porque la paz se defiende de dos maneras complementarias: respectando al vecino y no vecino y disuadiendo al posible agresor. Y la pregunta es doble: ¿puede defenderse Europa con solo sus recursos militares sin el apoyo del amigo americano? ¿Defenderá el amigo americano con el mismo ahínco a Europa que si fuera atacado su territorio? ¿Y si lo hiciera el dictador ruso con armas nucleares aunque fueran solo tácticas?

Es difícil prever los próximos acontecimientos, pero fuera de los aspectos militares, el paso dado por Putin va a cambiar el mundo y las conciencias, va a reforzar la unidad europea y a escalar el armamento nuclear porque, si Ucrania tuviera armas tácticas nucleares, el ejército ruso no hubiera entrado en su territorio. Y algunas preguntas más son pertinentes: ¿para qué sirve la ONU y su Consejo de Seguridad? La ONU no impidió el ataque del presidente Bush hijo –el alcohólico– a Irak en su momento y no ha hecho nada relevante en estos momentos. ¿Qué hacemos en la Unión Europea con países que caen bajo gobiernos de extrema derecha como Polonia y Hungría actualmente que, para más inri, están en la OTAN y no respetan las libertadas democráticas ni los derechos civiles en vigor? En el caso español: ¿para qué sirve la OTAN si el sátrapa alauita atacara las ciudades españolas de Ceuta y Melilla? Esperamos acontecimientos.

Putin, el Hitler del siglo XXI