domingo. 03.03.2024

Hace algo más de dos semanas, el periódico francés Le Monde publicó una tribuna firmada por un grupo de universitarios, periodistas y algunos actores de la sociedad civil bajo el título: “Sáhara Occidental: la solución al conflicto debe considerarse ahora en el marco de una conferencia internacional”. 

En el subtítulo, los promotores de la misiva y los adherentes a la misma, encomiendan a los Estados europeos a “implicarse” más en la pugna entre Marruecos y Argelia para evitar que el conflicto degenere en una guerra convencional

De entrada, no se debe desdeñar ninguna iniciativa que, a priori, procura hacer aportaciones que buscan soluciones a contiendas y conflictos. Dicho esto, hay que subrayar que entre los firmantes de la misiva figuran personas que merecen ser escuchadas por su implicación constructiva, no obstante -hay que apuntarlo también- figuran estampas que generan desconcierto y restan valor añadido a la iniciativa.

 Empezando por el principio; lo más intrigante de la tribuna, -debo confesarlo- es la advertencia sobre un eminente e inevitable enfrentamiento bélico entre Argelia y Marruecos sin preámbulos ni evidencias justificadas. Entre otras, porque Argelia siempre había manifestado que ese conflicto no le concierne, aunque, todas las afirmaciones evocadas en la tribuna apuntan a lo contrario. 

Lo más intrigante de la tribuna, es la advertencia sobre un eminente e inevitable enfrentamiento bélico entre Argelia y Marruecos

Dice el refrán, dos no se pelean si uno no quiere. Partiendo de esa premisa, la hostilidad demostrada por una de las partes, refrendada por decisiones con afán vengativo, no se puede disimular como si la cosa no tiene implicaciones ni consecuencias sobre las relaciones ni sobre las personas. Obviar esa exhibición de agresividad resta ecuanimidad a la propuesta. 

“La desesperanza empuja a algunos (saharauis de Tinduf) a enrolarse en las batallas que están desgarrando el Sahel y que acompañan todos los tráficos del siglo, de la droga a las armas”. Esta frase culmina el primer párrafo de la tribuna. Me parece sintomático el hecho de que los propios promotores se percatan de los peligros y de su procedencia con similar advertencia.

Esta afirmación, redactada y rubricada por personas bien intencionadas, demuestra que la situación de degradación está más que palpable, y quizás esté al borde de la implosión. En todo caso, tampoco hay que rasgar las vestiduras, porque el descontrol empezó a detectarse hace tiempo en la zona. En el 2011 hubo el secuestro de 3 cooperantes, dos de ellos españoles, en el mismísimo campamento Rabuni, con todos los episodios conocidos de intermediación y de rescate. 

Hechas estas consideraciones, creo que proponer una conferencia internacional -haciendo el sueco-, ignorando las evoluciones tanto estratégicas y diplomáticas como las sociopolíticas y económicas, es hacer un brindis al sol. Si le añadimos la exclusión de Naciones Unidas y sobre todo las resoluciones del Consejo de Seguridad, pasamos de la paradoja al disparate. 

Proponer una conferencia internacional, ignorando las evoluciones tanto estratégicas y diplomáticas como las sociopolíticas y económicas, es hacer un brindis al sol

Hace gracia, hacer alusión a la Liga Árabe que está sumida en la inocuidad política desde los acuerdos de Camp David. Mucha más gracia genera la inclusión de la Unión Africana, órgano en proceso de reconfiguración por la herencia colonial y del neocolonialismo, y sobre todo por las trifulcas de ubicación de las distintas potencias, que lo único que les interesa es cómo acceder a los ingentes recursos del continente, mientras asistimos al recurrente y dantesco espectáculo de los cadáveres de africanos que se esparcen sobre las costas europeas. 

La Unión Europea, por más que se diga, le conviene más dirimir sus propias contradicciones de autoridad y de legitimidad. Subsanar y pulir las carencias democráticas de sus instituciones y sobre todo de algunos de sus Estados miembro, no les vendría mal para aspirar a ser un interlocutor fidedigno. 

El ex presidente Zapatero dijo no hace mucho, que la propuesta de una autonomía ampliada es positiva ante el bloqueo absoluto que sufre la contienda. La evolución de los hechos y de los acontecimientos a nivel regional e internacional apremia para optar por soluciones pragmáticas y realizables antes de que el deterioro se adueñe del paisaje, en un contexto de volatilidad extrema.

 El presidente argelino, en unas recientes declaraciones dijo, Marruecos y El Polisario estuvieron a punto de llegar a un acuerdo en la época de Hassan II, pero lo que no dijo  son las causas que lo han impedido. 

El ex presidente Zapatero dijo no hace mucho, que la propuesta de una autonomía ampliada es positiva ante el bloqueo absoluto que sufre la contienda

En la tribuna está la respuesta a esta interrogación: no hace mención al pueblo saharaui y menos a sus representantes de la Hamada en todo el texto, excepto para advertir de los peligros que acechan a la zona desde donde reina la “desesperación”.

No es difícil saber ahora quien es el actor protagonista de este conflicto, y si alguien le queda dudas, que vea las represalias que padece España por tomar una decisión política, acertada o no, pero una decisión de un gobierno de un país soberano.  

El malogrado militante judío marroquí Abraham Serfaty, el preso político más antiguo de África después de Nelson Mandela, pasó más de 17 años en la cárcel, entre otras por defender el derecho a la autodeterminación de los pueblos, entre ellos el pueblo saharaui. Cuando salió de la cárcel en la amnistía de 1994, dijo sobre el conflicto del Sáhara: hay que encontrar una solución sin vencidos ni vencedores. 

Muchos de los que le adulaban, y le mencionaban como referente en todas las batallas que proclaman la defensa de la democracia, las libertades y los Derechos Humanos, lo denigraron y lo convirtieron en la diana de sus diatribas, como hicieron con Zapatero. 

Menospreciar propuestas de personas dignas y solventes deja lugar a extravagancias que van en sentido contrario para encontrar soluciones factibles. 

Propuesta de Conferencia Internacional sobre el Sáhara