lunes. 04.03.2024
Aicha Chenna (Foto: Siente Marruecos)

Todos los que conocieron a Aicha, la Madre Teresa Marroquí, coinciden en describirla como una mujer tenaz en su lucha contra la estigmatización y la hipocresía en una sociedad maniatada por los tabúes sociales, particularmente los relacionados con la sexualidad, el aborto, la violación, el incesto y la prostitución. 

Aicha, presidenta fundadora de la Asociación Solidarité Féminine (Solidaridad Femenina) dedicó más de cincuenta años a las madres solteras y a sus hijos e hijas, en un país donde las relaciones extramatrimoniales y el aborto están penadas con prisión. 

Nacida en Casablanca en 1941, Aicha estudió enfermería y a los 17 años trabajó como educadora sanitaria. Allí fue donde descubrió el drama de los niños y las niñas nacidos fuera del matrimonio y el calvario de las madres solteras, frente al código penal, pero sobre todo frente al rechazo de la familia y de la sociedad. El aborto clandestino o el abandono de los bebés eran sus únicas alternativas. 

Aicha fundó la asociación en 1985. Acogía a madres solteras, les enseñaba a leer y les formaba en diversos oficios para poder conseguir los medios para criar a sus hijas e hijos y vivir con dignidad. 

Dedicó más de cincuenta años a las madres solteras y a sus hijos e hijas, en un país donde las relaciones extramatrimoniales y el aborto están penadas con prisión

En 1996, Aicha publicó “Miseria”, una colección desgarradora de conmovedoras historias, que narra el testimonio de niños y adolescentes, madres solteras, sirvientas y fugitivas. 

La escritora Fatima Mernissi en la presentación de ese libro dijo de ella: “Tengo miedo de Aicha, no porque tenga alguna autoridad sobre mí, al revés, precisamente porque no tiene ninguna. Tengo miedo de esta mujer porque se pronuncia solo para decir la verdad en un Marruecos donde poca gente se gana la vida diciendo la verdad. Me da miedo porque profesa un arte áspero y difícil que no le va a convertir en rica ni en adulada, todo lo contrario a lo que yo me dedico que es a seducir”.  

Leila Slimani, otra escritora marroquí ganadora del premio Goncourt de la literatura francesa, en 2016 dijo de ella: “Era una activista de extraordinaria inteligencia, pragmática, intrépida y desvergonzada. Ella abrió los ojos de la sociedad sobre el destino de los invisibles, los marginados y, básicamente, estaba más en sintonía que muchos otros con el significado del Islam y la cultura marroquí”. 

Aicha condecorada por el rey Mohammed VI en 2000 y galardonada con numerosos premios internacionales, en particular la Legión de Honor francesa en 2013, inspiró a toda una generación de mujeres en Marruecos y en otros muchos países árabes y africanos. 

Su antorcha es inextinguible; seguirá alumbrando la senda a las nuevas generaciones de militantes y luchadoras por los derechos de las mujeres

Quizás el mayor logro de Aicha junto con las activistas feministas de la sociedad civil es la reforma del código de la familia en 2004, en particular el que autoriza a las madres solteras elegir un nombre y apellido para su hijo o hija. Hasta entonces, la ley marroquí prohibía a los niños y niñas nacidos fuera del matrimonio tener un apellido sin el permiso del padre.

La dura y larga lucha de Aicha también le supuso soportar muchos quebraderos de cabeza y convivir con los insultos, descalificaciones y amenazas de los intolerantes y de los reaccionarios y conservadores. 

Aincha falleció el pasado 25 de septiembre a los 81 años, pero su antorcha es inextinguible; seguirá alumbrando la senda a las nuevas generaciones de militantes y luchadoras por los derechos de las mujeres.

Justo ahora hay un debate intenso en la sociedad marroquí sobre la legalización del aborto, sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la herencia, y sobre la abolición del artículo 490 que criminaliza las relaciones fuera del matrimonio. Va a ser una lucha larga y peliaguda pero el itinerario ya está trazado y el camino señalado.   

Aicha Chenna, la gran luchadora por los derechos de las mujeres en Marruecos