sábado 27/11/21

La oposición brasileña sale a la calle contra Bolsonaro

Fue el movimiento de protesta más importante desde que comenzó el actual gobierno, en enero del 2019.

protesta brasil foto Vera Bernardes
Foto: Vera Bernardes

@jgonzalezok / @gab2301

Las principales ciudades de Brasil fueron este sábado escenario de manifestaciones contra el gobierno de Jair Bolsonaro, pidiendo su juicio político (impeachment) y clamando por vacunas contra el Covid-19. Las manifestaciones fueron convocadas por distintos grupos y partidos de la oposición, indignados por la desastrosa gestión del gobierno en el combate a la diseminación del virus. Este mismo sábado murieron 1.971 personas, elevando el número total de víctimas de la pandemia a 461.142. El ciclo de contagios y muertes está lejos de ser controlado y se teme una tercera ola, aún más mortífera.

Estas manifestaciones contra Bolsonaro se producen en el momento de mayor debilidad política del presidente, según la última encuesta de Datafolha.Coinciden también con la vuelta al escenario del ex presidente Lula, que ya está al frente de todas las encuestas, después de haber recuperado sus derechos políticos. Diversos movimientos de la oposición sugieren que se avanza en un frente contra Bolsonaro. El reciente encuentro entre Lula (PT) y el también ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB), que han tenido diversas fases de enfrentamiento a lo largo de las últimas décadas, es considerado una señal en esta dirección.

Según Datafolha, Bolsonaro tiene un rechazo del 45% de la población. Su índice de aprobación es de solo el 24%, la peor cifra de su mandato, y un 6% menos que en la medición anterior. La misma encuesta, del pasado 12 de mayo, muestra a Lula al frente de las intenciones de voto, con un 55% frente al 32% en un eventual segundo turno. Las elecciones serán en octubre del 2022.

De modo general, las manifestaciones de este sábado cumplieron las recomendaciones sobre el uso de máscaras y distanciamiento. En São Paulo hubo distribución de máscaras y alcohol en gel. Lo que marca un contraste con la manifestación de apoyo a Bolsonaro la semana pasada en Río de Janeiro, en la que la mayor parte de los manifestantes no usaba ningún tipo de protección, empezando por el propio presidente.

Bolsonaro es uno de los últimos dirigentes negacionistas de la pandemia y ha sido permanente su esfuerzo en contra las medidas de contención del virus, como distanciamiento social y uso de máscaras. Hace tres días, recurrió al Supremo Tribunal Federal (Corte Suprema) para impedir que gobiernos locales impongan el lockdown y el toque de queda. Y viene amenazando con usar al Ejército para impedir que gobiernos locales tomen este tipo de medidas.

“Fuera Bolsonaro” o “Bolsonaro genocida”, fueron algunas de las consignas más repetidas en todas las manifestaciones de este sábado. Junto con la exigencia de más vacunas y ayudas para los afectados por la pandemia. El proceso de vacunación es muy lento: solo un 21,32% de la población ha recibido la primera dosis y un 10,4% también la segunda.

En São Paulo los manifestantes cerraron la tradicional Avenida Paulista, mientras que en Río de Janeiro el escenario fue la Avenida Presidente Vargas, la más ancha de la ciudad. Cumplir las normas de seguridad contra la pandemia o participar en las manifestaciones fue el gran dilema para una importante parcela de los opositores del gobierno. Un sentimiento bien resumido por Elika Takimoto, escritora y dirigente del PT, en un mensaje en la red social Twitter un día antes del acto: “Quien vaya a quedarse en casa, está en lo cierto, y quien salga a la calle, también. El que está en el error es Bolsonaro”.

Las manifestaciones fueron pacíficas y solo hubo un incidente destacable en la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco. Ahí, la Policía Militar reprimió la manifestación con gases lacrimógenos y una concejala, Liana Cerne, del PT, fue agredida con gas pimienta por la policía. El gobernador del Estado, Paulo Cámara, del PSB, apartó al comandante de la operación. Su vicegobernadora, Luciana Santos, del PCdoB, condenó la represión y aseguró que la acción de la policía no fue autorizada por el gobierno del estado.

El pasado 27 de abril comenzó a trabajar en el Senado la Comisión Parlamentario de Investigación (CPI) que examina la gestión del gobierno frente a la pandemia. Cada día queda más en evidencia que la negligencia de Bolsonaro y su equipo colocó a Brasil en uno de los peores escenarios del mundo en cuanto a contagios y número de muertos. Según el epidemiólogo Pedro Hallal, si Brasil hubiera tomado las medidas que dicta la ciencia, al menos 95.000 vidas podrían haber sido salvadas

El gerente general de Pfizer para América Latina, el chileno Carlos Murillo, dijo a la CPI que el gobierno de Bolsonaro rechazó tres ofertas de 70 millones de dosis de la vacuna. La propuesta incluía la entrega de las primeras dosis en diciembre pasado. La primera oferta fue hecha en marzo del 2020, pero el gobierno brasileño solo firmó con la farmacéutica un año después, a fines de marzo del 2021.

Lo mismo sucedió con otra vacuna, la Coronavac. Según Dimas Covas, director del prestigioso Instituto Butantan -que desarrolla y produce esta vacuna en asociación con la farmacéutica china Sinovac-, el gobierno también rechazó en tres ocasiones una oferta de 60 millones de dosis, que habrían permitido que Brasil fuese el primer país del mundo en empezar a vacunar. La primera oferta fue en julio del año pasado, pero solo en enero de este año se firmó un acuerdo de compra. En este caso, Bolsonaro se empeñó personalmente en contra de esta vacuna, por ser impulsada por el gobernador de São Paulo, João Doria, uno de sus rivales políticos, y por ser fabricada con el ingrediente farmacéutico activo suministrado por China.

La vacunación fue el gran reclamo de estas manifestaciones por todo Brasil. Pero el descontento con un gobierno de extrema derecha, que además se ha demostrado esencialmente ineficaz, va más allá. Los ataques al sistema democrático del presidente son constantes, con amenazas directas a los otros poderes del Estado. Y la política externa, aliada al desaparecido presidente norteamericano, Donald Trump, dejó al país aislado, con dificultades para la compra de vacunas.

JAVIER M. GONZÁLEZ / GABRIELA MÁXIMO

La oposición brasileña sale a la calle contra Bolsonaro