lunes. 22.04.2024

Con este título era obligado participar en la jornada de análisis, información y debate que se celebró esta mañana en el Casal Socialista "Joan Reventós", organizada por la Fundación Rafael Campalans y el PSC.

Pocas veces cuatro horas han dado tanto y tan bueno de sí sobre una materia en la que está todo en juego para los países y las sociedades europeas en un escenario mundial cargado de incertidumbres y amenazas para una Unión Europea, para Europa en su conjunto, que es un espacio muy potente de paz, derechos humanos, libertades, cohesión social, solidaridad supranacional, eficiencia económica, alto nivel de rentas y fiscalidad, servicios públicos universales, compromiso en la lucha contra el cambio climático y por la hegemonía progresiva de las energías limpias y renovables.

Para todo ello hemos contado con la contribución de importantes personalidades amigas e implicadas hasta el fondo. A destacar la presentación de la jornada a cargo de José Montilla, expresidente de la Generalitat de Catalunya y Presidente de la Fundación Rafael Campalans. La larga intervención de Javier Solana, que lo fué todo en la política española, la europea y la mundial, en forma de entrevista-diálogo con Salvador Illa, líder del primer partido de Catalunya, del PSC.

Ha habido, además, dos importantes mesas de debate sobre "La invasión de Ucrania y la reconstrucción del orden internacional", la primera, y "Unidad europea, autonomía estratégica y relaciones transatlánticas", la segunda, con representantes de los medios, como Lluis Basset, del Parlamento Europeo, Javi López, o la secretaria internacional del PSC, Laura Ballarín, entre otros.

Cada vez lo tengo más rotundamente claro: La Unión Europea puede y debe ser un actor y un factor de paz y estabilidad en un mundo convulso e incierto si somos capaces los europeos de exprimir hasta sus últimas consecuencias toda la realidad y potencialidad de nuestra Unión, en lo político, lo social, lo institucional, el acervo humanista y democrático, la primacía de los derechos humanos, el fomento de la tolerancia y la convivencia de nuestras sociedades cada vez más plurales y enriquecedoras, etc. Todo ello nos impone un esfuerzo de unión e integración más profundo y veloz en tres campos indivisibles: la fiscalidad, la energía y la defensa.

A los que tengan dudas me limito a recordarles que ningún país europeo, ninguno, pintaríamos nada fuera de la Unión Europea. Es por ello que engendros siniestros como Trump, Putin, Bolsonaro, y acólitos menores, tienen como objetivo último debilitar hasta disolver nuestra Unión, si pudieran.

Ojalá, por el bien de mis nietas y nietos, no tenga que verificar nunca que llevaba razón en este punto decisivo.

El nacimiento de la Europa geopolítica en un mundo convulso