De Uganda al sindicalismo global: nuevo ejemplo de graves carencias a solventar
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IndustriALL Global Union, la Federación Internacional de Industria, nos ha informado de graves violaciones de los derechos del trabajo en Uganda, concretamente en la empresa Fine Spinners Uganda. Violaciones de la libertad sindical, del derecho a un salario digno, acoso sexual, falta de seguridad, fraude en los pagos a la Seguridad Social, entre otros.
La información se refiere a una empresa africana, con implicaciones del gobierno del país. Y, como otras veces, la información se acompaña de la denuncia de los problemas, pero nada más. Nada sobre la estructura industrial y laboral del centro de trabajo en Uganda y de la multinacional africana, nada sobre iniciativas de respuesta solidaria en el ámbito de la multinacional y en el de las marcas mundiales para las que trabajan. Esa información y sus características, lamentablemente no nuevas, me han llevado a intentar saber algo más y he acudido a la IA. Esta me ha facilitado, además de la imagen que encabeza estas notas, una primera información:
“Fine Spinners Uganda Ltd es una empresa textil con sede en Kampala, Uganda, especializada en la producción de prendas de algodón 100% sostenibles y trazables, desde el cultivo hasta la confección final. Esta empresa forma parte del grupo Bedi Investment Ltd (BIL), una multinacional con sede en Kenia que opera en toda la cadena de valor del algodón en África Oriental, incluyendo el cultivo, desmotado, hilado, tejido, teñido, confección y exportación de prendas a mercados regionales y globales”.
Esta respuesta me ha suscitado otras preguntas y repreguntas a la IA, cuyas respuestas resumo a continuación:
- Fine Spinners es de capital africano, opera en Uganda y Kenia, y recibe apoyo del gobierno ugandés, incentivos fiscales entre otros.
- Tiene 2.000 trabajadores en Uganda, hasta un total de 3.100 en África Oriental, mujeres la mayoría, y “colabora” con más de 30.000 agricultores del cultivo del algodón en la zona.
- Produce 1.080 toneladas de hilo y 2,8 millones de metros de tela al año.
- Fabrica 1,4 millones de prendas anualmente: pantalones, camisas, camisetas, polos, ropa de trabajo y uniformes militares.
- Fabrica para marcas internacionales de Estados Unidos, esencialmente del Grupo PVH Corp, concretamente: Calvin Klein, Izod, Van Heusen, Haggar, Kenneth Cole, Walmart y Russell Athletic, y del Reino Unido: Tesco.
- Fine Spinners afirma que su “compromiso con la sostenibilidad” significa que trabaja bajo estándares globales como “Cotton made in Africa (CMIA)” y “Better Cotton Initiative (BCI)”.
Vistas las graves denuncias del sindicato ugandés y las características de la empresa, así como la información facilitada por la Federación Internacional de Industria, cabe preguntarse, como otras veces, por la acción y función de las estructuras sindicales supranacionales, a la vez que por las responsabilidades de las multinacionales cabecera de las cadenas mundiales de producción y del sindicalismo de las casas matriz.
Y ante tales preguntas, con los datos que IndustriALL Global Unión ha ocultado pero la IA me ha facilitado, con la ausencia de la menor iniciativa más allá de Uganda para que la respuesta a la brutalidad empresarial de Fine Spinners trascienda ese país e implique a todas las partes con efectiva responsabilidad, sólo cabe subrayar, una vez más, que el sindicalismo de las cabeceras de las multinacionales, de EEUU y Reino Unido en esta ocasión, no pueden ignorar las violaciones de los derechos del trabajo en sus cadenas de suministro.
Y de nuevo insistir en lo mucho que ha de avanzar el sindicalismo transnacional para impulsar esa acción sindical de los países del Norte social, para coordinar globalmente la acción, para ser lo que se supone pretende ser, es decir una organización representativa de la clase trabajadora en el ámbito que dice organizar, consciente en todos sus ámbitos de lo que supone la globalización de las cadenas de producción. Sin olvidar la responsabilidad que para todo ello tienen todas las organizaciones nacionales y sectoriales que integran las organizaciones supranacionales.
¿Hasta cuándo habrá que esperar?