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IndustriALL Global Union informa que el Grupo empresarial del automóvil STELLANTIS ha decidido cerrar este año su fábrica en Luton (cerca de Londres) y despedir a más de 1.000 trabajadores, después de haber declarado en 2022 que era una de sus principales plantas de vehículo eléctrico.
STELLANTIS es un gran grupo empresarial, fabrica los vehículos de las marcas: PEUGEOT, CITROEN, OPEL, FIAT, ALFA ROMEO, JEEP, CHRYSLER y DODGE.
Hace poco comentábamos la situación en VOLKSWAGEN y sus proyectos de importante reducción de empleo en Alemania. También FORD (para 4.000 trabajadores), GENERAL MOTORS (1.000), AUDI (3.000), TESLA (10%) plantean medidas similares.
STELLANTIS tiene 52 fábricas en 24 países y fabrica 93 modelos. Tiene 3 fábricas en España, en Madrid, Vigo y Zaragoza. Sus finanzas, siempre mejorables, no parecen malas, pero Carlos Tavares (Director General de Stellantis entonces) declaraba en octubre 2024 en el diario La Razón: “no descarto cerrar fábricas en España”. Y algo se vuelve a mover en SEAT (1).
Los grupos empresariales del automóvil tiene entre ellos su particular relación de vecindad, y su competencia, sus guerras. Pero la clase trabajadora del sector ha de saber que sus intereses no se interrelacionan como entre los empresarios, aunque a veces lo parezca (como hemos visto recientemente en Volkswagen). Todos son vecinos, pero no sólo vecinos, tienen intereses comunes y solidarios en cada grupo industrial, y también entre los diversos grupos industriales, aunque no siempre resulten fáciles de determinar y asumir.
Pero nuestra Federación Sindical Internacional, IndustriALL Global Union, no es, debería ser, sólo una mejor o peor agencia de información y de denuncia. Pero, ¿lo sabe?, ¿lo asume? No siempre lo parece.
La clase trabajadora de cada grupo industrial, del conjunto del sector, ha de desarrollar relaciones de solidaridad, coordinación y acción sindical adecuadas a los retos del momento, de los nuevos retos que apunta la actual coyuntura. Esta es la función del sindicalismo, desde el centro de trabajo, de sus organizaciones en todos los ámbitos y niveles, hasta el sindicalismo global. Es de hecho la razón de ser de éste, que ha de impulsar además su planteamiento a todos los niveles.
No hay aún, lamentablemente, demasiadas experiencias de ello. Pero las hay. Quiero destacar dos, una que he vivido directa e intensamente, la reconversión de Fertilizantes de España en el inicio de los años 90 del siglo pasado, y otra, que conozco como de mucho interés, la de la Federación Sindical del Metal de Europa en un proceso de reordenación industrial de General Motors en Europa de 2008 a 2011.
¡Necesitamos un sindicalismo global que quiera y sepa serlo!
¡Qué ejerza como tal!
(1) Información de El Diario.es




