miércoles. 28.02.2024

Ha pasado algo grave desde una perspectiva simbólica. El embajador israelí pide que destituyan al secretario general de la ONU por haber hecho unas declaraciones inmorales calificadas como apología del terrorismo. Israel es hija de una organización internacional, aunque él sólo reconozca la declaración que le hizo nacer e ignore todas las demás, cuando estas van en contra de sus premisas religiosas e intereses políticos. Esto se podría explicar por la tensión que vive la zona. Pero el problema es que la comunidad internacional no ha reaccionado y deja pasar estas descalificaciones como si fueran de recibo.

Israel es hija de una organización internacional, aunque él sólo reconozca la declaración que le hizo nacer e ignore todas las demás

La ONU está escorada por el derecho de veto asignado a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Buena parte de sus iniciativas no pueden prosperar por esos vetos que neutralizan los votos ajenos. A eso ya estábamos acostumbrados. Pero que los grupos de presión respalden a un diplomático en sus calumnias es algo muy preocupante. Al parecer, si no se bendice la política israelí en bloque, te alineas con los terroristas. Esa visión maniquea es impropia de los regímenes democráticos que justamente deben intentar facilite la convivencia entre quienes tienen cosmovisiones diferentes.

El primer ministro israelí se ve acorralado por sus problemas internos. La contestación social a su pretensión de supeditar al ejecutivo el poder judicial es un escándalo dentro y fuera de sus fronteras. Ahora tiene disensiones con su propio ejército, al que pretende responsabilizar de un incomprensible fallo en su seguridad. Quizá conviniera relevarlo y buscar un interlocutor más válido para lidiar con esta situación, que requiere de una participación internacional, no solo para combatir células terroristas, como ha propuesto Macron, sino también para que no se conculquen los derechos humanos amparados por el derecho internacional. El respeto debe ser mutuo entre congéneres, porque no se puede imponer unilateralmente salvo por la fuerza.

Israel frente a la ONU