jueves. 04.06.2026
TRIBUNA GEOPOLÍTICA

El Vietnam de Trump

Cuando un gigante se mete en una guerra, no solamente tiene el problema de ganarla, sino que no se puede permitir perderla sin un grave daño reputacional.

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El derribo de dos cazas norteamericanos sobre el cielo de Irán pone de manifiesto dos cosas importantes: que la dictadura de los ayatolas no está inerme frente a un adversario de ningún tamaño, y que Trump corre el riesgo de haberse metido en su propio Vietnam.

Cuando un gigante se mete en una guerra, no solamente tiene el problema de ganarla, sino que no se puede permitir perderla sin un grave daño reputacional. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a los Estados Unidos de Johnson y Nixon en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Lo que le está ocurriendo a Putin en Ucrania. Lo que ya le está sucediendo a Trump. 

Le ocurrió a los Estados Unidos de Johnson y Nixon en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Lo que le está ocurriendo a Putin en Ucrania. Lo que ya le está sucediendo a Trump

La primera reacción es propia del sujeto: cesar al jefe del ejército, probablemente por haberle dicho la verdad del asunto; que si inicia operaciones terrestres se enfangará en un barrizal que se llevará por delante a una generación de jóvenes americanos. Lo que ahora nos toca esperar a todos es que, si Irán captura al piloto derribado, sea prudente al tratarlo y no obligue a Trump a desencadenar una campaña de venganza justo cuando busca desesperadamente la forma de salir del avispero. 

Porque la está buscando. Es obvio a estas alturas que, en su forma esquemática de entender los complejos problemas de la vida, pensó que podía repetir su hazaña de Venezuela: matar al jefe de los ayatolas, derribar al régimen o cooptarlo y sacar el petróleo de Irán sin complicaciones. Al hacerlo, atendía los consejos de un Netanyahu que, al contrario que él, sabía perfectamente que eso no iba a ocurrir. 

Ahora estamos en este laberinto por el que el petróleo no puede salir, y los ceses de mandos militares no van a resolverlo. 

Pensó que podía repetir su hazaña de Venezuela: matar al jefe de los ayatolas, derribar al régimen o cooptarlo y sacar el petróleo de Irán sin complicaciones

¿Cómo va a salir Trump del atolladero? Cabe temer que la opción más probable sea preparar una campaña pírrica en Cuba para desviar la atención y, mientras se celebra el fácil éxito, se dé por terminada la “operación militar especial” del Golfo, como la llamaría Putin, y por el estrecho de Ormuz vuelva a salir el combustible que alimenta a las bolsas de Occidente y a las empresas del propio Trump. Una cosa es que esto nos cueste vidas y otra que nos vaya a costar dinero.

Entretanto, el mayor salvaje que Israel haya conocido en su historia -en la que no hay pocos-, instaura la pena de muerte por ahorcamiento, reservada además a los palestinos, mientras Occidente, con la notable e inusual excepción de España, mira para otro lado. 

¿Qué más necesita la gente normal, la gente que trata de hacer su vida sin molestar a nadie, para darse cuenta de que esta banda de sátrapas violentos no podrán ser nunca la solución a los problemas que nos agobian? 

El Vietnam de Trump