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¿Habrá guerra directa entre Estados Unidos y Venezuela?

“Estamos a punto de entrar. Necesitamos entrar. Venezuela para las petroleras norteamericanas, será un día de campo porque serán más de un billón de dólares en actividad económica” María Salazar, congresista estadounidense republicana.

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La acumulación de tropas en el Mar Caribe por parte de Estados Unidos, con la presencia de submarinos, grandes portaviones y más de 15.000 soldados, puede hacer pensar en una intervención directa del ejército norteamericano para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro.

Las amenazas de intervención, las conversaciones y maniobras militares en Trinidad Tobago, muy cercano a Venezuela y los más de 20 bombardeos injustificados (crímenes a todas luces) con más de 80 muertos, pescadores o traficantes de drogas, en zonas del Pacífico y del Atlántico pueden ser la antesala de una guerra directa como desea la oposición venezolana de Corina Machado y Edmundo González (residente en España) o bien la base para una negociación desde una posición de fuerza, por parte de un Trump imprevisible.

En Afganistán y en Irak, últimas guerras en las que Estados Unidos ha participado directamente, los resultados no han sido precisamente buenos para Washington

Las últimas guerras en las que Estados Unidos ha participado directamente con sus tropas no son las actuales de Ucrania o en el genocidio de Gaza. Estados Unidos vende armas a Ucrania, obliga a sus “socios” europeos a que compren armas para Zelensky pero no envía tropas estadounidenses a morir al frente. En el caso del genocidio palestino apoya totalmente a Israel, le envía todas las armas que necesite y colabora con su tecnología y apoyo logístico en las operaciones del ejército israelita pero tampoco ha enviado tropas directas de combate.

En Afganistán y en Irak, últimas guerras en las que Estados Unidos ha participado directamente, los resultados no han sido precisamente buenos para Washington. En la retina de todos los ciudadanos del mundo están las salidas precipitadas y a la desesperada de los aviones en el aeropuerto de Kabul. En Irak sigue la incertidumbre, los enfrentamientos armados y la inestabilidad política.

En la mente de todos los que vivimos las décadas de los sesenta y los setenta están los resultados de la guerra de Vietnam, en la que murieron 58.220 jóvenes norteamericanos y 153.303 resultaron heridos según las cifras oficiales de los archivos militares de Estados Unidos.

Irán 1953, Guatemala 1954, Brasil 1964, Indonesia 1975, Bolivia 1971, Haití 1994, Chile 1973, Panamá 1989 y un largo etcétera de intervenciones en Cuba 1961, Panamá 1981 o República Dominicana 1961

Otra cosa son los apoyos de la CIA o del ejército norteamericano a golpes de Estado y a militares o facciones políticas a las que los poderes económicos y políticos de Estados Unidos les interesa que lleguen al gobierno.

La lista de intervenciones es muy larga y libros como Yakarta los explican detenidamente. Irán 1953, Guatemala 1954, Brasil 1964, Indonesia 1975, Bolivia 1971, Haití 1994, Chile 1973, Panamá 1989 y un largo etcétera de intervenciones en Cuba (Bahía de Cochinos 1961), Panamá (1981, muerte de Omar Torrijos) o República Dominicana (1961, muerte de Rafael Trujillo).

Desde hace ya muchos años, prácticamente desde la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, las relaciones de este país con Estados Unidos no han sido buenas. La máxima tensión se produjo en el primer mandato de Donald Trump, en la que se habló de invasión inminente, pero al final no se produjo, a pesar de los denodados esfuerzos de personajes como Jhon Bolton, exconsejero de Seguridad Nacional.

Venezuela no es un país pequeño, tiene más de 33 millones de habitantes según algunas estadísticas, un ejercito que supera los 200.000 soldados y una población claramente dividida en el apoyo al gobierno actual, pero que cuenta con una base militante y combativa a favor de Maduro bastante amplia, difícil de cuantificar.

Si se preguntara directamente a la población venezolana ¿está de acuerdo con una intervención militar de Estados Unidos, directa o indirecta, para derrocar el gobierno de Nicolás Maduro?, casi seguro que habría una amplísima mayoría que rechazara dicha posibilidad por el riesgo de destrucción y muerte que la operación supondría. Muchos de los que votaron por Edmundo González no apoyarían ahora una intervención militar extranjera.

El territorio venezolano es más parecido a Vietnam que a los desiertos de Afganistán. Caso de un conflicto militar, este podría alargarse un tiempo muy difícil de prever caso que los seguidores del actual gobierno “se echaran al monte”.

En la lejanía las declaraciones de China o Rusia, países con los que Venezuela mantiene fuertes lazos económicos y militares, tampoco deberá echarlas en saco roto

Trump parece más interesado en firmar presuntos acuerdos de paz (dice que va por el octavo o noveno) que no en empezar a recibir cadáveres de soldados americanos y rendirles honores. Acuerdos de paz como el alcanzado con su mediación entre Tailandia y Camboya…aunque a las pocas semanas el acuerdo haya saltado por los aires.

Estados Unidos deberá valorar las declaraciones de apoyo a Venezuela que se han producido por parte de otros países amenazados como Colombia o México. Brasil rechaza la intervención y se ofrece como mediador. En la lejanía las declaraciones de China o Rusia, países con los que Venezuela mantiene fuertes lazos económicos y militares, tampoco deberá echarlas en saco roto.

En España las declaraciones de Pedro Sánchez en el G20 abogan por una solución pacífica a la actual crisis. Muy difícil tendría las cosas Pedro Sánchez con una parte importante de sus votantes si apoyara por activa o por pasiva una intervención militar o un golpe de estado en Venezuela.

Cabe recordar que empresas españolas como Repsol tienen importantes intereses en petróleo y gas en un país que durante muchos años fue un buen socio de España

La solución o las bases para un posible acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos pasan por un compromiso entre las partes para combatir con todos los medios posibles legales el narcotráfico y por un calendario más o menos dilatado en el tiempo de nuevas elecciones, teniendo en cuenta que desde las últimas celebradas y no aceptadas por una parte de la oposición ya ha pasado más de un año. Sin embargo desde entonces se han producido numerosos procesos electorales en los que también ha participado otra parte de la oposición que no sigue las propuestas de Corina Machado y Edmundo González y que en la actualidad son mayoría en gobiernos regionales y municipales.

Me temo sin embargo, que a Estados Unidos en este momento, le preocupa realmente poco la llegada de fentanilo, heroína o cocaína a sus costas para abastecer la demanda  de los millones de drogadictos que consumen estas drogas. Tampoco le da excesiva importancia a que Venezuela sea una democracia o una dictadura como se ha podido comprobar estos días en la visita de Mohamed bin Salmán, primer ministro de Arabia Saudita, país no democrático, recibido con honores en la Casa Blanca a pesar de que “hay cosas que pasan” como dijo Trump ante el caso reconocido por la CIA del descuartizamiento de un opositor al régimen saudí que fue a una embajada a sacar su pasaporte.

El territorio venezolano es más parecido a Vietnam que a los desiertos de Afganistán

Lo que realmente les interesa lo ha dicho con toda claridad la Congresista estadounidense republicana María Salazar en unas declaraciones a una cadena de noticias estadounidense. “Estamos a punto de entrar. Necesitamos entrar. Venezuela para las petroleras norteamericanas, será un día de campo porque serán más de un billón de dólares en actividad económica” “Las empresas estadounidenses pueden entrar y arreglar todos los oleoductos y todas las plataformas petroleras y todo lo que tenga que ver con las compañías petroleras venezolanas”.

Cabe recordar que empresas españolas como Repsol tienen importantes intereses en petróleo y gas en un país que durante muchos años fue un buen socio de España. Otros países como Francia, China, India o Bolivia también tienen acuerdos e intereses petrolíferos alcanzados con el gobierno venezolano. Algo tendrán que decir.