jueves. 04.06.2026
PENA DE MUERTE SÓLO PARA PALESTINOS

Israel, apartheid y la pena de muerte: cuando la ley se convierte en un arma de exterminio étnico

La lucha por abolir la pena de muerte, por desmantelar el sistema israeli de apartheid y por aislar la alianza racista de derechas que lo protege, no son batallas separadas
Diputados sionistas celebrando la aprobación de la ley de pena de muerte únicamente para palestinos en la Knéset

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El 30 de marzo de 2026, la Knéset israelí aprobó una ley que impone la muerte por ahorcamiento a palestinos condenados por tribunales militares en casos que impliquen ataques mortales, con ejecución dentro de los noventa dias posteriores a la sentencia.

  1. La pena de muerte: la solución mas barata para el Estado fallido
  2. La nueva ley: legislar lo que ya se practicaba en las sombras
  3. Apartheid: una clasificación juridica, no un insulto politico
  4. Aislamiento internacional total: un deber para cada pais del mundo
  5. Contra una lógica, no solo contra un castigo

Esto no es un codigo penal. Esto es un instrumento codificado de eliminación etnica, que opera dentro de un sistema documentado de apartheid, protegido por una cobertura politica estadounidense sin precedentes. Para entender lo que ocurrió, no podemos comenzar solo por la ley. Debemos comenzar por toda la estructura que la produjo.

La pena de muerte: la solución mas barata para el Estado fallido

Desde mi posición de principios y humanista, rechazo la pena de muerte de manera completa y categórica. El derecho a la vida es un derecho inherente e inseparable de la humanidad de una persona, y ningún Estado, independientemente de la legitimidad que afirme tener, puede confiscárselo.

Nadie nace criminal o violento. Toda persona nace en la plenitud de la inocencia. Son condiciones y circunstancias especificas las que transforman a una persona en criminal: la pobreza, el desempleo, la ausencia de protección social, el autoritarismo, y la discriminación y opresión nacional, religiosa y de clase. La pena capital ofrece a los gobiernos fracasados una excusa ya hecha para evadir su responsabilidad real de abordar las causas profundas del crimen y la violencia.

Es la solución mas facil y mas barata, mientras que tratar las raices del crimen es costoso y exige un trabajo serio y genuino que las autoridades corruptas e incapaces no tienen ningun interés en realizar.

La pena de muerte es, en su esencia, un castigo violento, retributivo e inhumano, arraigado en la lógica de la venganza, no en la rehabilitación y la reforma. Tambien es, por definición, un castigo de clase y discriminatorio: la inmensa mayoria de las personas ejecutadas en el mundo provienen de las clases trabajadoras, las comunidades marginadas y las minorias nacionales y religiosas, personas que no pueden pagar abogados y no tienen conexiones con los centros de poder e influencia. Rara vez oimos hablar de una persona rica o de alguien con peso politico ejecutado por un delito penal.

Es ademas un castigo irreversible en un mundo cuyos tribunales están plagados de graves errores judiciales, donde la mayoria de las confesiones se obtienen mediante coacción, tortura y presión psicologica y fisica. Cuando una sentencia de muerte se ejecuta contra una persona inocente, no hay marcha atras ni remedio, y esto por si solo constituye una razón suficiente para rechazar este castigo en su raiz.

Las sociedades que son mas humanas en el tratamiento del crimen y mas justas en la distribución de la riqueza son mas capaces de reducir la violencia. Matar en nombre de la ley no produce seguridad, sino un Estado que sobresale en la venganza y fracasa en la reforma, un Estado que, a traves de la práctica de la ejecución, se convierte en el modelo negativo supremo que codifica una cultura de la muerte y la difunde por toda la sociedad.

La nueva ley: legislar lo que ya se practicaba en las sombras

El actual gobierno israeli es el mas derechista, extremo y racista de toda la historia de Israel. Su gabinete incluye ministros que describen a los palestinos con un lenguaje que los despoja explicitamente de su humanidad, y que defienden abiertamente el desplazamiento forzado, la anexión y la eliminación fisica como politicas oficiales del Estado, no como opiniones marginales. Este gobierno no surgió de un vacio ni ha gobernado en aislamiento. Ha alcanzado este nivel de audacia en el crimen codificado porque sabe que cuenta con cobertura internacional, y que el precio que pagará no será lo bastante doloroso como para alterar sus cálculos.

La cobertura politica mas importante proviene hoy de Washington. La administración Trump, que expresa a la derecha nacionalista populista estadounidense en su forma mas desenfrenada de abrazar el poder desnudo, brinda a Israel un apoyo estratégico incondicional que supera todo lo ofrecido por cualquier administración estadounidense anterior. Este apoyo no es simplemente una posición diplomática.

Es una alianza ideológica entre dos movimientos racistas de derecha convergentes: ambos consideran la supremacia nacional como fuente de legitimidad, ambos utilizan el lenguaje de la seguridad y el terrorismo para justificar crímenes contra pueblos oprimidos, y ambos trabajan para desmantelar las instituciones internacionales de supervisión que podrían exigirles rendición de cuentas. El Washington de Trump y el Tel Aviv de Netanyahu son dos rostros de un mismo sistema que coloca el poder por encima de la ley y la dominación por encima del derecho.

Esta alianza otorga a la derecha israeli todo lo que necesita para intensificar sus violaciones: protección en el Consejo de Seguridad mediante el veto estadounidense, cobertura mediática a traves de la máquina digital derechista estadounidense, y la falsa legitimidad internacional que presenta la ocupación como defensa legitima y el apartheid como seguridad necesaria.

La novedad aqui no es el acto en si. Israel ha practicado durante decadas la ejecución extrajudicial mediante asesinatos, liquidaciones sobre el terreno y bombardeos directos contra población civil. Muchas de estas operaciones mataron a decenas de civiles alrededor de sus supuestos objetivos, transformándose en una forma de ejecución masiva disfrazada con el lenguaje de la seguridad y la disuasión.

Lo nuevo hoy es que el Estado ya no limita su política de matar a las sombras. Ahora lo hace abiertamente, otorgándole legitimidad legislativa y colocándolo en su arsenal juridico declarado. Esto no es valentia al reconocer lo que se hace en secreto. Es descaro en la normalización del crimen.

El palestino en los territorios ocupados no es juzgado ante un sistema de igualdad juridica. Es juzgado ante un tribunal militar que opera dentro de una estructura colonial, carente de las garantias mas básicas de un juicio justo, con tasas de condena que superan el noventa y nueve por ciento, y donde la mayoria de las confesiones se extraen bajo coacción, presión psicologica y fisica.

La condena está casi predeterminada antes de que comience cualquier juicio. En cambio, el ciudadano judio israeli que comete un delito comparable enfrenta un sistema juridico completamente distinto, uno que no lo somete a tribunales militares ni a los mismos procedimientos de excepción.

Esta distinción no es un defecto que pueda corregirse enmendando un texto. Es la esencia de una estructura legal que divide a los seres humanos en diferentes grados de vida y derechos. Cuando a un sistema asi se le concede el derecho de ejecutar a una persona dentro de noventa dias basándose en un juicio militar con tasas de condena casi automáticas, no estamos ante un codigo penal. Estamos ante un instrumento codificado de eliminación etnica.

Apartheid: una clasificación juridica, no un insulto politico

Describir a Israel como un sistema de apartheid ya no es solo retórica politica. Se ha convertido en una clasificación juridica documentada, respaldada por importantes organizaciones internacionales de derechos humanos. Amnesty International concluyó en su informe de 2022 que Israel practica un sistema de segregación racial contra los palestinos basado en la opresión sistemática y la discriminación institucional que se extiende por los territorios ocupados y dentro de las comunidades palestinas en el propio Israel. Human Rights Watch confirmó en su informe de 2021 que las autoridades israelies cometen los crímenes de apartheid y persecución mediante politicas destinadas a afianzar la dominación de un grupo nacional sobre otro.

Estas conclusiones provienen de organizaciones internacionales rigurosas que trabajan con metodologias juridicas y documentación de campo. Rechazarlas solo es posible invocando la misma lógica defensiva que usaron en su dia los arquitectos del apartheid sudafricano.

Cuando la nueva ley de ejecución se sitúa dentro de este contexto, aparece claramente como un eslabón lógico dentro de un sistema integrado de dominación que controla la tierra, el movimiento y la identidad, y que hoy añade a todo ello el control directo sobre el propio derecho a la vida. Un sistema de apartheid no solo oprime al otro.

Degrada el valor humano del otro hasta que pasa a ser elegible para la subordinación y la eliminación sin provocar una respuesta moral proporcionada por parte de las grandes potencias que patrocinan, financian y arman este sistema.

Aislamiento internacional total: un deber para cada pais del mundo

El sistema de apartheid de Sudáfrica no cayó por la conciencia espontánea de sus élites gobernantes. Cayó bajo una presión acumulada desde múltiples direcciones: un aislamiento internacional integral, politico, económico, académico y cultural, una larga y costosa lucha interna, y la erosión gradual de la legitimidad del sistema cuando los costos del aislamiento comenzaron a afectar a sectores cada vez mas amplios de la propia sociedad blanca. Esta es la lección histórica que no puede ser descartada.

Hoy, cada pais del mundo está llamado a imponer un aislamiento internacional integral al Estado israeli de apartheid. Esto no es un llamamiento a una solidaridad simbólica o a declaraciones retóricas que se emiten y se olvidan. Es la descripción de una obligación politica y moral vinculante que recae sobre cada Estado que afirma respetar el derecho internacional y los derechos humanos.

Romper relaciones diplomáticas, imponer sanciones económicas, congelar acuerdos de armas, retirar inversiones, boicot académico y cultural, y exigir responsabilidades a los funcionarios ante tribunales internacionales, son herramientas disponibles y necesarias. Los unicos obstáculos para aplicarlas son la voluntad politica y la sumisión al chantaje estadounidense.

La postura internacional actual revela una ecuación vergonzosa. Los Estados que hablan de derecho internacional y derechos humanos en sus foros oficiales continúan al mismo tiempo normalizando sus relaciones con Israel y silenciando sus criticas por miedo a la presión de la derecha estadounidense.

Esta rendición ante la coacción es una participación activa en la habilitación del sistema y en la prolongación de su existencia. Los Estados que guardan silencio sobre los crímenes de Israel cargan con una parte de la responsabilidad moral y politica por cada victima que cae bajo este sistema. La presión popular dentro de estos paises, a traves de movimientos sociales, partidos de izquierda y progresistas, y organizaciones de derechos humanos, es la herramienta necesaria para romper este silencio cómplice y obligar a los gobiernos a alinearse con sus principios declarados en lugar de con sus estrechos intereses.

Al mismo tiempo, la presión externa por si sola no es suficiente. El cambio radical requiere la lucha de todas las personas que habitan esta tierra, judios, árabes y otras nacionalidades, contra el propio sistema. Los israelies que rechazan este camino existen, y su voz merece apoyo, no aislamiento.

La construcción de un Estado de ciudadanía genuinamente igualitario, basado en los derechos plenos de todas las personas residentes sin ninguna discriminación nacional o religiosa, un Estado civil y democrático que trascienda la lógica de la supremacia nacional y coloque al ser humano en su centro, es el unico horizonte posible para cualquiera que quiera realmente ir mas allá de este impasse histórico.

Contra una lógica, no solo contra un castigo

La justicia no se alcanza mediante la muerte ni la venganza. El crimen y la violencia son fenómenos sociales arraigados en la ocupación, la pobreza, el desplazamiento y la opresión acumulada a lo largo de generaciones. Cuando un Estado ocupante recurre a la pena capital contra un pueblo ocupado, respaldado por la administración estadounidense mas parcial de la historia moderna, no está tratando la violencia.

La alimenta, la reproduce y le añade una nueva capa de agravio e indignación. La verdadera pregunta no es cómo poner fin a la vida de alguien que cometió violencia. La pregunta honesta es por que los seres humanos recurren en primer lugar a la lucha armada y a la violencia, y quién carga con la verdadera responsabilidad por el sistema colonial que la produce, la sostiene y la financia.

La verdadera lucha no es contra un solo castigo legal, por grave que sea. Es contra toda una lógica que transforma al Estado en un instrumento de matar, a la ley en una cobertura para la discriminación, y a la pertenencia nacional en un criterio para medir el valor de la vida. Quienes alimentan esta lógica y la protegen internacionalmente cargan con su responsabilidad histórica y moral, ya sea que se sienten en Tel Aviv o en Washington.

La lucha por abolir la pena de muerte, por desmantelar el sistema israeli de apartheid, y por aislar la alianza racista de derecha que lo protege, no son batallas separadas. Son múltiples expresiones de una sola lucha de liberación que coloca a cada ser humano, sin excepción, en el centro del valor, el derecho y la dignidad. Ejecutemos a la propia pena de muerte, y que sea ella misma su victima final.


Enlaces relacionados con el tema

Amnesty International: (march 2026): Israel/OPT: Newly adopted death penalty law must be repealed.
Amnesty International, febrero de 2022, "Israel's Apartheid against Palestinians: Cruel System of Domination and Crime against Humanity", informe.
Amnesty International.
Human Rights Watch, abril de 2021, "A Threshold Crossed: Israeli Authorities and the Crimes of Apartheid and Persecution"

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