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sábado. 10.12.2022

La evangelización de los Estados

Las iglesias evangélicas cada día más presentes en las democracias latinoamericanas.

El crecimiento exponencial de los grupos evangélicos en Latinoamérica se ha consolidado a tal extremo que no es exagerado considerarlos como una nueva fuerza social y política de inéditas proporciones en cuanto a su influencia. 

En 2019, y bajo el título “Iglesias evangélicas y el poder conservador en Latinoamérica”, se analizó en nuevatribuna.es la creciente participación de estos grupos religiosos en la política de la región. En el texto se hacía hincapié en la derecha estadounidense, considerada, hasta la segunda mitad de la década de los ’80, una minoría de fanáticos que impulsaba la idea de la “evangelización de los estados”. La irrupción en la escena política de Pat Robertson, producida en 1988, fue la clave para que, a partir de entonces, comenzara un aluvión de “mensajes divinos” que calaron en una buena facción conservadora norteamericana y, por ende, anidara tímidamente en las democracias americanas.   

A partir de la presidencia de Ronald Reagan comienza en Estados Unidos a perfilarse la penetración de los evangélicos en los asuntos del Estado

Pero si hasta 2019 el poder de las iglesias evangélicas para inmiscuirse en la política y posicionar a sus candidatos crecía con cierto sigilo, ahora -y dadas las propuestas de un progresismo que resiste en la región- podría decirse que estos grupos han declarado una suerte de “guerra santa” en pos de combatir lo que desde sus sesgados criterios representan los síntomas de una sociedad resquebrajada: El derecho al aborto, el matrimonio igualitario, la defensa de las tradiciones de pueblos originarios. 

Ariel Goldstein, autor de “Poder Evangélico, Cómo los grupos religiosos están copando la política en América”, sostiene que a partir de la presidencia de Ronald Reagan comienza en Estados Unidos a perfilarse la penetración de los evangélicos en los asuntos del Estado. “Con Reagan se produce la primera alianza entre los blancos evangélicos y el Partido Republicano. Pero con Trump esto se profundiza. Por ejemplo, Paula White, Consejera Espiritual de Trump y pastora de la Iglesia Ciudad de Destino, Florida, pide por su reelección. Las razones: dice que Trump es anti-aborto, promete una Corte Suprema conservadora y mantiene a Estados Unidos seguro de las amenazas. Este es el tipo de acuerdo de mutua conveniencia que han trazado estos grupos con el magnate republicano”.

Exhiben el conservadurismo reflejándose en las llegadas de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos o de Jair Bolsonaro en Brasil

En “Poder Evangélico” Goldstein, doctor en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e investigador asistente del CONICET en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, explica por qué estos grupos religiosos representan una grave amenaza para el continente. “Exhiben el conservadurismo reflejándose en las llegadas de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos o de Jair Bolsonaro en Brasil. Por supuesto, también en el golpe de estado que permitió a Jeanine Áñez encabezar un gobierno de facto en Bolivia. Estos grupos evangélicos se alían con políticos de derecha a partir de una afinidad ideológica para obtener influencia en la toma de decisiones”.

Si bien en “Poder Evangélico” Golstein profundiza en la relación de estos grupos con Jair Bolsonaro, no esquiva la mirada hacia otros referentes de la región cuyas campañas electorales han sido sustentadas desde las cajas de iglesias evangélicas. “De esta forma es como luego reciben recursos estatales y plantean cuestiones clave en las mesas de negociación con los políticos. A principios del siglo XX, la política era para estos grupos algo terrenal y mundano. Se consideraba que debían estar ajenos a la política. Hoy se consideran en muchos casos nacidos para gobernar. Buscan influenciar la política, poner sus presidentes, ministros y definir las políticas públicas, como sucede en Centroamérica, Brasil, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos; países en los que tienen mayor influencia”.

Para los evangélicos, los medios de comunicación representan la vía mediante la cual inocular el mensaje que, transformado en sentido común, será luego el accionar, la medida o la reforma del político a quien hayan ayudado en el ascenso al poder. Es decir que si se pretende retroceder en el derecho a la interrupción del embarazo, por ejemplo, las cadenas televisivas, las radios y los medios gráficos pertenecientes a los grupos evangélicos presionarán desde dichas usinas para que así sea. 

La campaña electoral que dirimirá la presidencia en Brasil el próximo domingo es un ejemplo de los niveles que puede alcanzar la influencia de las iglesias evangélicas

Los ejemplos más significativos en este aspecto se materializan en Estados Unidos y en Brasil: TV Record, de Edir Macedo. La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) es el segundo medio en audiencia después del gigante Globo. En Estados Unidos, Fox News se dirige a este segmento. Y especialmente Christian Broadcast Network (CBN), medio perteneciente al pastor republicano Pat Robertson. En Costa Rica funciona Enlace TV, que dirige su programación evangélica a toda la región. De modo que bien podría considerarse que el fenómeno evangélico lo es también mediático y de alcance inimaginable.

La campaña electoral que dirimirá la presidencia en Brasil el próximo domingo es un ejemplo de los niveles que puede alcanzar la influencia de las iglesias evangélicas en las democracias latinoamericanas. La demonización de Lula en los spots de propaganda de Bolsonaro tienden a polarizar entre “el bien y el mal”. Bolsonaro no duda en calificar de “demonio” al líder del Partido de los Trabajadores; una comprensión de la presidencia como “misión divina” que el ultraderechista se ha autoimpuesto con la complicidad de los medios evangélicos. “Creer que de un lado está Dios y el bien, y del otro el Diablo y el mal. Muchos pastores contribuyen a este tipo de relatos, que pueden también servir de legitimación para los negacionismos”, afirma Goldstein.

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