martes. 05.03.2024
 

A raíz de los llamados muy benevolentemente por la prensa franquista “sucesos de Vitoria” en 1976, Lluís Llach, el cantautor catalán compuso un hermoso poema épico cantado -Campanades a morts-, donde se tildaba a las fuerzas armadas que en la iglesia Francisco de Asís de Vitoria asesinaron a 5 personas de “asesinos de razones y de vidas” y lanzaba una especie de maldición para los autores de los cinco asesinados: “que nunca tengáis reposo en todas vuestras vidas”. Lo decía en la hermosa lengua catalana. Por cierto, que nunca los autores fueron juzgados ni condenados. Pues bien, hoy Lluís Llach podría cantar esto multiplicado por varias miles de veces contra el gobierno de Netanyahu, primer ministro israelí, contra todo el gobierno israelí como responsable grupal del asesinato de 24.000 -quizás más a estas alturas- palestinos, cerca de la mitad niños. 

El ejército de Israel también es responsable de ello por más que esté a las órdenes del gobierno de Israel porque la misión de todo ejército es defender a su país del ataque de otro ejército y no del ataque de un grupo calificado de terrorista que es Hamás; menos aún si la forma de defenderse de Hamás es bombardeando y ocupando un territorio que no pertence al Estado de Israel. También son responsables los parlamentarios del partido del likud que han apoyado la actuación criminal de su Gobierno además de los que han hecho lo mismo y que no pertenecen al partido. 

Hoy Lluís Llach lo podría cantar multiplicado por varias miles de veces contra el gobierno de Netanyahu

Pero en una democracia la cosa va más lejos, porque también son corresponsables o cómplices aquellos ciudadanos de Israel que apoyan o apoyarán con su voto al partido criminal que ha apoya la práctica de terrorismo de Estado de su gobierno. En una democracia tarde o temprano todos los ciudadanos que apoyan desde la cobardía de su anonimato acciones como esta son corresponsables, incluso como es el caso, cómplices de terrorismo de Estado. 

Y la razón de ello es que ha estado en su mano, en su voto, impedir que llegue al Gobierno un criminal de guerra. Hace ya tiempo que el Gobierno, Parlamento y algunos partidos que apoyan al primero han convertido a la Franja de Gaza en un campo de concentración, no pueden aducir sorpresa en su defensa. También son cómplices gobiernos como el de USA que, de la mano de su presidente, impiden desde el Consejo de Seguridad de la ONU se condene lo que hace el gobierno israelí en Gaza.

La actuación criminal de Netanyahu y sus secuaces gubernamentales, parlamentarios y militares tendrán consecuencias mundiales en el próximo futuro y más aún si oteamos el futuro con pesar. Ya nada será lo mismo porque cuando hay muertos, algunos niños, civiles, la mayoría inocentes de lo que hace del grupo de Hamás, nada puede seguir igual. Ya pasó en Vietnam con la actuación criminal de USA o lo que antes hizo el imperio japonés en la Manchuria china o los nazis antes en la II Guerra Mundial. Son sólo apenas tres ejemplos. A partir de ahora el mundo se divide en dos: los que están en contra del terrorismo de estado del gobierno israelita y su ejército, y los que lo apoyan o justifican de alguna manera. También es malo, muy malo para el futuro de las democracias porque Israel es una democracia al uso, lo cual no ha impedido sino propiciado gracias al voto de una parte de los israelitas los crímenes de su gobierno.

Es muy difícil hacer sesudos análisis de lo acontecido porque la emoción sobrepasa la capacidad de pensar, la anega, la ahoga

Ahora no sé si habrá un Lluís Llach que denuncie con canciones estos sucesos, pero sería bueno que algunos de los tribunales internacionales que operan en el planeta condene -aunque sea sólo moralmente porque otra cosa no pueda hacer- a los responsables de las 24.000 y picos muertes de niños y mayores civiles practicado, no por un grupo terrorista, sino por un Estado terrorista. En España han apoyado o justificado de alguna manera el PP y Vox; también algunos medios de comunicación como el ABC, y eso que este periódico tiene a gala ser católico además de monárquico: otro flaco favor al catolicismo.

Es muy difícil hacer sesudos análisis de lo acontecido porque la emoción sobrepasa la capacidad de pensar, la anega, la ahoga. Sólo queda desear que se cumplan las palabras de Lluís Llach, a ser posible como justicia porque, de lo contrario, sólo queda la venganza al modo israelita del ojo por ojo y diente por diente, pero eso no es deseable. 



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