CRÓNICAS DESDE BUENOS AIRES

En la Argentina de Milei, una mayoría absoluta tiene una opinión negativa de la dictadura

A 50 años del golpe la sociedad argentina vuelve a movilizarse bajo la consigna “que digan dónde están”, mientras el gobierno insiste en la “memoria completa”. 

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Javier M. González desde Buenos Aires

A pesar de que han transcurrido ya cincuenta años del sangriento golpe de Estado que provocó la mayor tragedia en la historia contemporánea de la Argentina -este 24 de marzo se cumple el aniversario- los argentinos no olvidan. Votaron un gobierno de ultraderecha y negacionista, pero la sociedad repudia aquella dictadura: la mayoría tiene una opinión negativa sobre el gobierno militar y apoya la continuidad de los juicios contra responsables de delitos de lesa humanidad. 

Así lo refleja una reciente encuesta de Pulsar.UBA (de la Universidad de Buenos Aires) y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales). En concreto, el 71 % de los encuestados tiene una visión negativa de la última dictadura (1976-1983) y el 70 % apoya la continuación de los juicios por causas de lesa humanidad. El 63 % de los consultados cree que no existieron motivos que justificaran la intervención militar. A pesar de ser ampliamente mayoritaria esta posición, hay un 32 % que sostiene que en el golpe del 76 hubo una lucha contra el terrorismo en la que hubo “excesos”. 

Un dato interesante que recoge este estudio es las respuestas ante una pregunta abierta sobre qué es lo primero que les viene a la memoria al recordar el período de la dictadura (1976-1983). Las respuestas se concentran en términos como “desaparecidos”, “represión”, “violencia” y “tortura”. Pero quizá lo más esperanzador de la encuesta es que 83 % ve que es poco o nada probable que vuelva a producirse un golpe de Estado en la Argentina. 

En el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, coincidiendo con el 50 aniversario del golpe, se espera una masiva movilización hacia la Plaza de Mayo, bajo la consigna “Que digan dónde están”. Organismos de derechos humanos, partidos políticos y sindicatos han hecho diferentes convocatorias. Como es tradicional, cada agrupación se reunirá en un punto de convocatoria para marchar en columnas que confluirán en la Plaza de Mayo, donde se leerá un documento elaborado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organizaciones de Derechos Humanos. 

Pero habrá otro documento que responde a las posiciones de algunos pequeños partidos de izquierda, como el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas) o el PO (Partido Obrero). 

En la víspera, este 23, diversas organizaciones ya se concentraron en una Vigilia por la Identidad, con la participación de diversas personalidades de la cultura, el espectáculo y la comunicación. 

El gobierno de Milei, como en años anteriores, lanzará a través de la cuenta de la Casa Rosada un nuevo video apelando a la “memoria completa sin mentiras”. En años anteriores, los videos fueron protagonizados por el periodista y escritor Juan Bautista Tata Yofre y Agustín Laje, uno de los referentes de la ultraderecha libertaria. En las últimas semanas había circulado con insistencia la posibilidad de que el gobierno anunciara un indulto para los militares condenados por violaciones a los derechos humanos. La idea comenzó a tomar fuerza después de que algunos parlamentarios del gobierno hicieran una visita al penal de Ezeiza, donde se encuentran algunos de los genocidas condenados. 

Pero después se pasó a hablar de un anuncio “que traerá alguna sorpresa”, sin desarrollar la idea, aunque se sabe que una nieta apropiada durante la dictadura, Miriam Fernández, aparece diciendo que “para sanar en este país y para sanar como ciudadanos, tenemos que contar la historia verdadera”. También aparece el hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, asesinado por el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) después de mantenerlo secuestrado durante más de un año, que pide “la unión y la reconciliación de los argentinos”. 

Este 50 aniversario llega en momentos en que el gobierno de Milei profundiza el desmantelamiento de la secretaría de Derechos Humanos -rebajada a subsecretaría-, junto a otras medidas destinadas a imponer un nuevo relato sobre el pasado reciente.