domingo 20/9/20
COORDINADOR GENERAL DE IZQUIERDA UNIDA DE MADRID

"IUCM debe dar un paso al frente y presentarse como alternativa de gobierno en Madrid"

Eddy Sánchez fue elegido coordinador de Izquierda Unida de Madrid hace un año. En esta entrevista para nuevatribuna.es hace balance de este año como máximo responsable y explica y analiza las propuestas que impulsa la nueva dirección de IU en Madrid como respuesta a la monumental crisis económica, social y política que asola a la sociedad madrileña. Por Orencio Osuna | Fotos: Prudencio Morales.

Eddy Sánchez y Orencio Osuna en la sede de nuevatribuna.es | Fotos: Prudencio Morales
Eddy Sánchez y Orencio Osuna en la sede de nuevatribuna.es | Fotos: Prudencio Morales

Orencio Osuna | Hace un año fuiste elegido coordinador de IU en Madrid ¿Qué balance haces de esa responsabilidad y qué desarrollo ha tenido IU durante este primer año?

"Hemos hecho una renovación en la dirección de IUCM  con una nueva generación procedente del activismo social o sindical"

Eddy Sánchez | Hay muchas formas de hacer balance, la que elijo yo es en función de los objetivos que se marcaron justo hace un año. Nosotros entendíamos que había una situación tal en IUCM o que se abordaba o podíamos quedar muy relegados. Hay una realidad social que todavía está en transición, pero que va conformando el futuro político de este país. El mapa político va a sufrir unos cuantos cambios, y organizaciones que no vean eso se van a quedar bastante desbordadas o relegadas. Nuestro caso era -en el marco de la situación social en 2011-2012 con las huelgas generales y el 15M-, una organización que se proponía apoyar a los sectores sociales en lucha y que piden cambios. Eso se concretaba en tres ideas fuerza que identificasen a IUCM. La primera es que hemos hecho una renovación en la dirección de IUCM, con una nueva generación procedente del activismo social o sindical de la década de 1990-2000. La segunda, una demanda muy clara: recuperar una actividad basada en una organización a pie de calle, barrio a barrio, pueblo a pueblo. Desde las instituciones no se marca el debate político del país sino desde las calles. Pienso que los partidos tradicionales habían abandonado ese trabajo micro de ir sumando, de manera creíble, desde abajo, para un proyecto político de cambio de Madrid. Y tercero, construir una organización rigurosa, fiable y solvente que mida muy bien las propuestas económicas y sociales. La izquierda debe abandonar una retórica que después deriva en promesas que no se cumplen o que son engañosas. Se trata de recuperar para la izquierda una capacidad de proponer alternativas solventes, técnicamente sólidas y creíbles. Creo que esos tres objetivos se han cumplido: tenemos nuevas caras que han surgido de lo mejor que ha dado este país en estos años de mediocridad, que han sido las movilizaciones sociales; hemos peinado bastante el territorio, sobre todo en esos sitios donde el Gobierno y los partidos tradicionales no van o no quieren ir, que son los barrios y la periferia, y también hemos dado la batalla a la derecha ahí donde al final la derecha ganaba por incomparecencia del contrario, que era en el debate económico, fiscal, industrial, sectorial, es decir, ahí donde la izquierda perdió mucho apoyo social por falta de credibilidad.

Orencio Osuna | La Comunidad de Madrid está siendo gobernada por la derecha desde hace más de 20 años. El golpeo de la crisis y la demolición de los derechos sociales no es solamente debida a la agresiva gestión de la derecha madrileña -dado su carácter español y europeo- también tiene sus singularidades, como es el increíble nivel de endeudamiento en que dejó Gallardón a la ciudad de Madrid y la ineptitud de su heredera Ana Botella, o a la acción de los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González que es probablemente uno de los mayores depredadores de los derechos sociales y servicios públicos de todo el Estado. Esa conjunción ha generado una gran oleada de protestas y de mareas ciudadanas masivas. ¿Piensas que esa protesta social puede transformarse en un proyecto de cambio para estas instituciones?

"Tenemos las condiciones para acabar con la hegemonía neoliberal en Madrid"

Eddy Sánchez | Creo que tenemos las condiciones para acabar con la hegemonía neoliberal en Madrid y en todo el Estado. ¿Por qué? Porque creo que en estas décadas, sobre todo en estos años de movilización, se comparte mayoritariamente un análisis -sea a nivel sindical, de movimientos sociales, de fuerzas de la cultura, del cuerpo académico e incluso de la ciencia- de que un modelo económico neoliberal basado en el rentismo, en la utilización del presupuesto público en beneficio del capital privado, no para generar riqueza sino para apropiarse de una riqueza ya generada; en la privatización del suelo, del medio ambiente, de los servicios públicos, es un modelo que hay que cambiar. Aparte de compartir el diagnóstico y el escenario, también se van compartiendo bastante las alternativas, por lo menos un programa mínimo. Unas alternativas compartidas que tengan unos ejes fundamentales como la creación de empleo sin precariedad, una fiscalidad justa y progresiva y la reversión de las privatizaciones en sus distintas manifestaciones, tanto externalización, subcontratación, canon; una reindustrialización de Madrid respetuosa con el territorio y el medio ambiente. También existen ansias compartidas por grandes sectores de los ciudadanos por conseguir una democratización de un Madrid tan opaco, tan controlado por ciertas oligarquías económicas muy enquistadas en el poder y las instituciones. Hay un diagnóstico común, un programa mínimo también bastante asumido y tenemos una experiencia y voluntad de andar juntos. Las luchas y movilizaciones contra los desahucios -en las que yo participé desde el principio-, las primeras movilizaciones que desembocaron en el 15-M con Juventud Sin Futuro o las huelgas generales de 2010 y 2012 han cimentado una izquierda política y social en Madrid que ha avanzado junta, que se conoce bien y que ha generado mucha confianza mutua. Nos queda el último paso que es la culminación de un bloque electoral, pero comparado con otras citas electorales, tenemos más madurez para decir que -desde el sindicalismo de clase, el movimiento social y la izquierda política- podemos conformar un bloque de cambio en Madrid. Hace unos años, eso no se podía decir.

Orencio Osuna | Hoy, la Comunidad de Madrid es quizá el ejemplo más acabado de la corrupción económica que campa en muchas instituciones, como prueba la red Gürtel o el caso Bárcenas o escándalos como el de Bankia y muchos otros que han afectado al PP pero también a otros sectores pertenecientes a la izquierda. Una consecuencia evidente de todo eso es que entre los ciudadanos ha prendido una enorme desconfianza hacia los partidos políticos que, de algún modo, participaron en las instituciones durante la época dorada de la especulación inmobiliaria. ¿No cree que junto con la elaboración de programas y la reflexión conjunta sobre las nuevas alternativas, es prioritario también una renovación de la relación de confianza entre los partidos y los ciudadanos, incluidos los movimientos sociales?

"La corrupción es la base material que ha permitido la política de alianzas del bloque de poder en Madrid"

Eddy Sánchez | Lo intentaba explicar antes cuando hablaba, por ejemplo, de una democratización entendida como un desarrollo de la participación de las personas en la vida social, laboral y política. Se trata de que la gestión pública esté presidida por la transparencia que es un auténtico cortafuegos de la corrupción, con auditorías ciudadanas sobre cómo y porqué se genera gasto o deuda y a dónde han ido los recursos públicos. La corrupción es la base material que ha permitido la política de alianzas del bloque de poder en Madrid. En realidad la burguesía madrileña o la elite madrileña no tiene una base productiva sino una base especulativa. Su praxis política, desde la época isabelina hasta ahora, es un continuo basado en captar el presupuesto público con el asalto al Estado. Si tú no produces nada tienes que captar los recursos donde estén y donde están es en el Estado, en los presupuestos públicos. Primero se hizo con la especulación inmobiliaria y ahora con la privatización de los servicios públicos. Este proceso ha sido posible gracias a la corrupción y a la manipulación de las instituciones democráticas. Hay un bloque de poder ahora en Madrid en declive, muy contestado, muy erosionado, que usó los fondos públicos como argamasa de sus alianzas políticas y económicas, pero que sigue siendo mayoritario. Pero tiene que emerger otro, nosotros tenemos que generar otro en el que la confianza entre los distintos actores sea fundamental. Por eso insisto en la importancia de compartir escenarios, programas y candidaturas, elaborar la forma de participación en ese proceso, es decir, construir una base social muy grande por el cambio en Madrid. Los cambios profundos que necesita Madrid sólo serán posibles si se construye un bloque social alternativo al modelo de la oligarquía dominante. Con un cambio exclusivamente basado en la vía electoral los cambios sociales, políticos y económicos que se necesitan, no tendrían suficiente continuidad.

Orencio Osuna | Lo que está proponiendo es, nada más y nada menos, que construir un nuevo modelo económico y social apoyado en una nueva mayoría, en una nueva alianza social. Pero en la dinámica de un Estado de democracia representativa, desalojar a la derecha en Madrid -tan deslegitimada y corrupta- exige mayoría de diputados con capacidad de formar gobierno en la Asamblea de Madrid y tener mayoría de concejales para elegir alcaldes. En ese sentido, ¿cómo planteáis el cambio en esas instituciones? ¿Con qué instrumentos electorales vais a afrontar el nuevo ciclo?

"Si queremos impulsar cambios económicos, sociales, institucionales de profundidad en este país tenemos que ser mayoría en las instituciones"

Eddy Sánchez | En Madrid no va a haber cambios si no hay una victoria electoral. Jugamos en un marco de juego que no hemos dibujado nosotros, pero en el que participamos, y si queremos impulsar cambios económicos, sociales, institucionales de profundidad tenemos que ser mayoría en las instituciones, es ahí donde se toman las decisiones, y si no, todo lo demás es imposible. En este sentido, uno cuando habla fuera de Madrid -sobre todo en el ámbito de movimientos sociales-, hay más discusión acerca del papel de la lucha electoral. Creo que en IUCM está bastante asumido que la victoria electoral no es un tema accesorio, es fundamental. La derecha en Madrid controla la agenda, tiene el poder institucional, controla todo, por lo que a nivel de movilizaciones no va a negociar nada y tenemos que desalojarlos, eso es lo primero. Lo segundo, entendemos desde IU que hay una mayoría social afectada por la crisis en Madrid, que es interclasista, transversal, que va desde el pequeño comercio tradicional de los barrios madrileños hasta el trabajador manual descualificado, pasando por técnicos y  profesionales médicos, educativos, trabajadores cualificados de la industria, de la cultura, del sector servicios, jóvenes estudiantes… Es decir, la izquierda tiene que entender que la mayoría social que está en los sectores afectados por la crisis es muy heterogénea y muy interclasista. Esa realidad comporta un cambio importante para nuestra tradición, ya que los bloques sociales alternativos siguen teniendo una base mayoritaria que son los trabajadores asalariados, pero si quieren ser mayoría electoral, tienen que contar con otros sectores que incluso vienen de la pequeña empresa, eso es importante tenerlo claro. En consecuencia, lo tercero es configurar un programa que no puede tener un contenido de máximos con el que IU se dirija sólo a la gente de izquierdas convencida, sino también a los sectores de la sociedad afectados por la crisis. Un programa que asuma lo anterior requiere incluir propuestas para las capas profesionales, para el pequeño empresariado productivo, para el pequeño comercio, para el marco académico, para los trabajadores y, por tanto, tiene que ser un programa de mínimos comunes denominadores, no de máximos. Al final, un cuarto elemento es que ese bloque social lo que necesita son listas electorales que lo representen. Claramente, las organizaciones políticas tienen ahí un protagonismo grande, pero tiene que haber en esas listas gentes que representen esa heterogeneidad social. En resumen, entender que la lucha electoral es prioritaria como culminación del proceso de movilización, que lo fundamental es la victoria electoral del cambio en Madrid apelando a una mayoría social afectada por la crisis pero que es muy heterogénea e interclasista a través de programas de mínimos, programas comunes y listas electorales o bloques que representen todo eso. Pienso que si no sabemos conjugar esos factores, la potencial mayoría social afectada por la crisis no se transformará en una mayoría política.

Orencio Osuna | Hemos visto cómo las mareas ciudadanas, sobre todo en la sanidad y en la educación, han supuesto unas movilizaciones sin precedentes desde el 15-M. Ahora bien, también es verdad que esas grandes movilizaciones no han logrado frenar el austericido. Seguramente existe una mayoría de ciudadanos que rechazan las políticas de recortes de sus servicios y derechos públicos, pero lo que no está claro es que ese rechazo mayoritario se convierta en una mayoría en las urnas.

"Ahora es el momento en el que IUCM tiene que dar un paso al frente y presentarnos como una alternativa de gobierno"

Eddy Sánchez | Uno de los elementos más positivos de la evolución de IUCM es que empezamos a hablar claro y a afrontar los debates como son y sin subterfugios. Ahora es el momento en el que IUCM tiene que dar un paso al frente y presentarnos como una alternativa de gobierno, eso es lo fundamental. Sin esa premisa no se puede decir que queremos cambiar Madrid, porque sin ofrecernos como alternativa caeríamos en una retórica romántica y hueca. Por eso tenemos que ir con programas, con gente capaz de llevarlo a cabo, con discursos muy medidos y ser muy serios y muy responsables. Hemos dado ese paso, que ha costado un debate interno importante, porque choca con alguna de nuestras tradiciones. Vamos a quitarnos complejos y decir claramente que somos alternativa de gobierno en Madrid. Porque donde están los sectores sociales que pueden posibilitar un cambio en Madrid o la continuidad de lo que hay, existe una mayoría social que vive de su trabajo o de su pensión y que no participa de la movilización social, que incluso se mueve en la abstención, que son antiguos votantes desencantados de los grandes partidos pero están buscando algo, un nuevo sujeto político. En definitiva, que dé un paso adelante y que diga que se quiere hacer cargo de esta situación, que lo va a hacer de otra manera y con un programa cuyo eje sean los grandes reclamos sociales. Nuestra pregunta es, ¿como contribuye IUCM a que el cambio potencial sea efectivo? Creo que debemos hacer lo que nos demanda mucha gente, es decir, dar el paso y decir que vamos a gobernar y cómo lo vamos hacer. Debemos dirigirnos a un sector que vive de su trabajo, que en general ha votado bipartidista toda su vida y ya está harto de la situación. Tenemos que hacer mucha pedagogía con ese sector para que dé el paso de apoyar una alternativa. No me gusta ese término reaccionario de mayoría silenciosa, pero pienso que hay un mayoría que está esperando cambios, e IU quiere liderar el encuentro con esa mayoría.

Orencio Osuna | Pero ofrecerse como una alternativa de gobierno creíble tiene una serie de consecuencias, una de ellas es que, evidentemente, no es la mera voluntad de un partido político tras un proceso de discusión interna. Lo decisivo será que los ciudadanos lo perciban así y le den su confianza en las urnas. ¿Qué correlato existe entre esa voluntad de IUCM de erigirse en alternativa de gobierno y establecer unas nuevas formas de relacionarse no sólo con sus electores, sino con la sociedad madrileña en su conjunto?

Eddy Sánchez | Hay que superar un concepto heredado de la socialdemocracia. Según esa tradición política, por un lado estaba la sociedad, por otro estaba el Estado y en medio estaba el partido político. Una secuencia en que la sociedad demandaba, el partido interpretaba y ejecutaba el Estado. Esas fronteras hay que diluirlas bastante si queremos conectar con sectores de las capas populares como el pequeño comercio, autónomos, trabajadores descualificados del sector inmobiliario, del sector servicios, de los profesiones liberales, de los pensionistas, que son muy importantes en la estructura social madrileña y que nunca nos han considerado como representantes políticos. Precisamente es en estos sectores es donde se ha apoyado la mayoría electoral del PP, pero que ahora también se ven golpeados por los recortes y la crisis. Para nosotros el objetivo no es sólo interpretar sus demandas, sino crear espacios horizontales en los cuales, en pie de igualdad, IU hable con estos sectores. Vamos a ir a los foros con el pequeño comercio, con los autónomos, con los profesionales liberales, con los técnicos, con las parejas jóvenes de la periferia, vamos a ir a su encuentro y crear nuevos espacios de trabajo. Además de los instrumentos de acción política tradicionales que tiene IU con sus áreas y  sus asambleas de base, tenemos que crear otros nuevos que no teníamos dentro del marco orgánico tradicional de IU.

Orencio Osuna | Vivimos el mundo de un gran metrópolis como es Madrid, es decir, una sociedad compleja, plural, plena de sensibilidades, culturas e intereses diversos y contrapuestos. En ese contexto, una consecuencia de esta propuesta de convertir a IU en un partido de alternativa de gobierno sería también convertirse en un gran partido capaz de absorber internamente parte de esa pluralidad en torno a un proyecto de cambio para una nueva mayoría social. ¿Eso no implicaría para IUCM la necesidad también de impulsar nuevos instrumentos políticos internos y externos, como abrir la confección de las listas electorales, a primarias ciudadanas abiertas?

"En IUCM vamos a poner toda la carne en el asador para elaborar un programa de gobierno votado y refrendado por miles de personas"

Eddy Sánchez | IU tiene muchas dificultades para transmitir a la sociedad un discurso en el que defendamos la democracia directa y, en cambio, en procesos importantes nuestros, no la apliquemos. Ese es un debate, el de las primarias, que hay en IU. Yo incluso he seguido madurando mi posición sobre la cuestión, porque esa contradicción hay que resolverla. En este sentido, creo que lo primero que hay que priorizar es la elección de candidatos ganadores, de candidatos y listas ganadoras. Desde IUCM le damos mucha importancia al programa. Ahora bien, tampoco la experiencia de primarias en otros países ha resultado ser la panacea universal. En Italia llevaron a un triunfo electoral que al final se convirtió en una derrota estratégica con Letta, y en Francia donde las primarias fueron un elemento movilizador para derrotar a Sarkozy pero que nunca supimos qué programa iba a llevar Hollande y al final se ha convertido en un cierto grado de frustración social. Por tanto, lo del programa, es decir, el qué se va a hacer los 100 primeros días de un gobierno de cambio para que la gente vea de verdad que se cumplen las promesas. Hay que decir bien claro qué elementos de cambio va a haber, si sigue el PP o si no sigue, y eso hay que medirlo muy bien y saberlo transmitir muy bien y que mucha gente se sienta respaldada con eso. ¿Dónde han fallado las primarias? Me parece que la experiencia de otros países nos indica que el eje central ha sido la elección de un candidato, pero no lo que se iba a hacer. A corto plazo, las primarias se convirtieron en una frustración, un mecanismo de elección perpetuador que no ha dado paso a gobiernos que cambien la situación. Desde luego soy consciente, insisto en ello, de la existencia de una contradicción cuando hablamos de democracia directa y luego no la aplicamos dentro. Ahora bien, también tengo claro que para llegar a las primarias creo que lo del programa es previo. Lo que rechazo es un escenario de programa de técnicos y primarias abiertas porque la apertura que supone la elección de primarias luego, por la puerta de atrás, se cierra en un programa tecnócrata. Eso es lo que pasó en Italia y en Francia y hay que aprender de esas experiencias porque el Partido Demócrata tiene una crisis muy grande estructural en Italia y el Partido Socialista francés de esta experiencia puede salir muy mal. Entonces, creo que vamos a empezar por lo primero, por un programa muy participado y votado por miles de personas en Madrid y que sea asumido de tal manera que los candidatos que vengan después estén obligados moral y políticamente a llevarlos a cabo. Creo que en IUCM vamos a poner toda la carne en el asador para elaborar un programa de gobierno votado y refrendado por miles de personas, y en esto nos diferenciamos incluso del resto de federaciones de IU. Pienso que esa experiencia previa nos puede ayudar a resolver cómo abordar la creación de las candidaturas de ese bloque electoral de cambio en Madrid, en el que  IU es su eje central. Tenemos que ir a un proceso de un programa concreto, cortito, muy sentido, participado y votado por miles de personas que es la gran novedad en este país. Probablemente eso nos va a dar la pista de cómo afrontar la elección de candidatos en Madrid. Si conseguimos elaborar un programa en el que miles de personas participen y lo voten va a ser muy difícil después no acometer de la misma manera la selección de candidatos. La experiencia francesa e italiana nos dice que mucha gente participó en elegir candidatos que siguieron haciendo lo mismo y eso lleva a una frustración muy grande que puede abrir una época de gobiernos de derecha en Francia e Italia. De esa experiencia hay que aprender, yo no quiero decir, con la boca grande, buscando titulares, que vamos a convocar primarias y, luego, con la boca chica hacer un programa -que es lo importante y lo que afecta a la gente- con cinco o seis tecnócratas. Primero, tenemos que decir qué es lo que queremos hacer y con quién lo queremos hacer y el último proceso será quiénes lo van a representar.

Orencio Osuna | Bueno, pero ten en cuenta que en Francia, con Mitterrand, el PCF y el PSF firmaron un programa común y no hubo primarias. En Italia no es lo mismo con la elección de Bersani entre los candidatos del PD que el proceso que hubo en las municipales que fue muy interesante porque fueron unas primarias multipartidarias que dieron unos resultados excelentes o el Frente Amplio en Uruguay ha tenido unos procesos muy positivos también para la izquierda.

"No se trata sólo ganarle al PP porque estemos cansados de ese partido, sino ganarles para hacer otra cosa"

Eddy Sánchez | Lo que pasa es que yo, aunque soy conocido como economista, mi primera carrera fue Derecho y me inclino a diferenciar las distintas estructuras institucionales de cada país. Cada Estado tiene una forma de organizar sus mecanismos de elección de modo diverso. El modelo municipal electoral en Italia no tiene que ver con el español, es mayoritario, se elige a un candidato y, de hecho, podríamos decir que en las primarias ha participado mucha gente pero a un coste de eliminar la riqueza política que tenía Italia que era una pluralidad de partidos muy grande. Prácticamente, en Italia había una gran cantidad de partidos que tenían bases sociales potentes y se ha visto empujada a un bipartidismo ajeno a su tradición política que le está costando una sangría, no solo de la credibilidad social, sino que se está cuestionando a sí mismo como país. Ese escenario es muy fácil de vender en un debate mediático de primarias, pero hay que ser serios. Los mecanismos de primarias en Italia han sido mecanismos defensivos de la izquierda frente a un panorama electoral que impuso la derecha neoliberal de Berlusconi con la intención clara de eliminar la heterogeneidad ideológica que tenía ese país y que, sobre todo, se llevó por delante al PCI. Yo no deseo mecanismos defensivos en torno a un marco electoral que me imponga la derecha y que para sobrevivir pues me tenga que juntar forzadamente con otros. En la izquierda tenemos que ser serios en el debate sobre las primarias. En Francia, en el programa de unidad de izquierdas han pasado 40 años y en las facultades de politología la gente sigue hablando del ejemplo del programa de la izquierda en Francia y del programa de la unidad popular de Allende. Es decir, la izquierda en España está denostando los programas con estos gestos posmodernos que tenemos a la defensiva, porque al final concedemos que la derecha es la que tiene la capacidad de construir nuestro país y nuestra economía y nuestra posición en Europa y a nosotros nos queda el papel, si acaso, de aprovechar una coyuntura electoral. Por eso creo que lo del programa es fundamental. Es verdad que no hubo primarias en Francia en el ’81, era otro momento, el PCF y el Partido Socialista eran partidos de masas, pero es verdad que ese programa sí se votó en las empresas y millones de personas lo apoyaron. Yo agarro estas experiencias históricas exitosas y las inserto en el momento actual. No se trata sólo ganarle al PP porque estemos cansados de ese partido, sino ganarles para hacer otra cosa y ya han pasado muchas décadas con dos generaciones de madrileños y madrileñas que no han conocido otra cosa, ni otro programa, ni otra referencia y ni siquiera saben quién eran Leguina, ni Tierno Galván. Ese programa de cambio que proponemos hay que construirlo, pero no lo vamos a construir entre cinco economistas por muy buenos que seamos o seis sociólogos, sino con mucha gente participando y luego refrendándolo en votaciones populares. Pienso que esa experiencia nos va a permitir afrontar lo otro. Yo le daría la vuelta porque, estudiando las experiencias históricas que tú has señalado, creo que me dan la razón en ese sentido.

Orencio Osuna | Además de los movimientos sociales, la construcción de mayorías electorales debe en tener en cuenta la existencia de diversos partidos y formaciones políticas que también proponen propuestas análogas. ¿Cómo se puede articular esa pluralidad de fórmulas con vuestro proyecto de cambio?

Eddy Sánchez | El principal problema que tenemos la izquierda en Madrid es que la base social no se moviliza a la hora de votar. Aunque es cierto que mucha gente de izquierdas está pensando por primera vez en su vida dejar de votar a su partido de siempre y votarnos a nosotros o, incluso, volver a votarnos después de 20 años. Por eso, lo del programa no es broma. Es cierto que hay una pluralidad de propuestas en la izquierda de Madrid, pero pienso que debemos de quitarnos el miedo a que compitan entre sí por temor a fragmentar el voto y así restar posibilidades al cambio. En Madrid no va a cambiar la ley electoral, es una circunscripción única y  proporcional en el ayuntamiento de la capital, por lo que no se pierden votos. Para  nosotros la cuestión es que IU puede tener la capacidad de movilizar mucha gente que votó anteriormente al PSOE  y está decepcionada. Esa gente queremos que apoye a IU, pero habrá que contar con ellos. Tenemos que dejar muy claro que IU tiene que moverse con organizaciones políticas no neoliberales y rechazar el bipartidismo que hay en Madrid. Pero hay que saber qué espacio es ese. Pensamos que hay que coincidir, además de con los trabajadores y los movimientos sociales, con los profesionales, con las bases sindicales y todos aquellos sectores de las clases medias golpeados por la precariedad y el paro. Todas esas esferas hay que juntarlas en un bloque electoral.

Orencio Osuna | A menudo, IU transmite una imagen de divisiones y luchas intestinas que parece indicar una cierta dificultad para metabolizar el pluralismo interno. ¿Estáis trabajando para para convertir IUCM en una organización más hospitalaria en la que puedan convivir  diferentes identidades políticas sin depuraciones y enfrentamientos?

"Debemos hacer una autocrítica en IU, porque los enfrentamientos internos nos desgastan y nos restan capacidad política"

Eddy Sánchez | Está claro que debemos hacer una autocrítica en IU, porque los enfrentamientos internos nos desgastan y nos restan capacidad política en la sociedad. Reconocemos que existen discursos de distinto tipo y que existen resistencias a los procesos que impulsamos con apariencia de muy renovadores, pero que, al final, no son más que la expresión de una concepción tradicional conforme la cual los partidos deben organizarse hacia dentro en corrientes internas que nadie desde fuera entiende que no cumplan una función social. Una tarea fundamental de mi responsabilidad como coordinador durante este año, ha sido superar las resistencias que hay  en IU -que son transversales en edad, tradiciones y trayectorias- para pasar de una organización centrada en las corrientes internas y potenciar una organización hacia fuera. Pensamos que debemos articular a sus militantes en las asambleas de base, en la sociedad generando espacios comunes horizontales, foros, encuentros sectoriales, en construir un programa común para la izquierda transformadora..., y esa es la pelea. Hay que ser pacientes porque nuestra organización ha sufrido mucho y ha hecho que mucha gente se repliegue. Yo asumo las consecuencias como coordinador de dar el paso de una organización no sólo de lucha, sino también de gobierno. Nuestra meta es abrirnos a la sociedad y no sólo a sectores ya ideologizados previamente, que son sectores cercanos de IU. Para todo ello es imprescindible dejar atrás la etapa en la que IUCM era una organización centrada en las corrientes internas y trabajar decididamente por tener una organización en la que quienes deciden son los afiliados en las asambleas sin que se les imponga nada. Una organización cuya actividad esté centrada, en definitiva, en torno a la sociedad. Ese proyecto reconozco que encuentra resistencias y viejas inercias, pero soy optimista y pienso que acabará dando sus frutos.

Orencio Osuna | Seguramente el reto que tiene IUCM -si quiere ser un partido de gobierno y, a su vez, ser un referente común para la izquierda plural- será establecer un sistema de convivencia y respeto a las distintas sensibilidades, unas que entroncan con las tradiciones revolucionarias, otras con el reformismo o, incluso, de rebelión social.

"IUCM no tiene ningún temor a crear una organización grande de masas en torno a corrientes que puedan representar sectores y clases sociales distintos"

Eddy Sánchez | En esta etapa, IUCM no tiene ningún temor a crear una organización grande de masas en torno a corrientes que puedan representar sectores y clases sociales distintos. Yo represento una cultura marxista y comunista, y otros pueden representar a otras corrientes. Lo que queremos es superar esta etapa de organización hacia dentro en torno a corrientes, en función, no tanto a que representan intereses sociales, sino intereses concretos dentro de la organización. La izquierda en Madrid puede tener todas las siglas que quieras pero representa al mismo sector social y por eso no ganamos. Me da igual que sea una u otra corriente de IU  la que se junta con unas cuantas siglas muy valiosas o con sectores combativos del sindicalismo, de la educación, de la universidad, pero esos sectores, aunque juntes a cien siglas y reúnas a cien personas, al final representan a los mismos sectores y son una minoría. La cuestión no es que todos hablemos el mismo idioma entre nosotros, sino que nos entiendan fuera, en la sociedad. Es imprescindible que nos abramos a la sociedad. En esa apertura hay que ser valientes, gente como yo que es comunista y se va a encontrar con gente que no lo va a ser y que, además, va a ser gente que tiene un interés en la política en función de superar esta crisis en cuestiones concretas, hay que saber articular eso. Creo que el gran reto de IU en Madrid y a nivel estatal, es dejar de ser una organización tan homogénea en el sentido peor de la expresión, que solo representa a un sector importante pero minoritario de la sociedad, a ser una organización territorial y socialmente mucho mas heterogénea y abierta.

Orencio Osuna | La crisis está cuestionando la Constitución de 1978 en muchos aspectos, uno de ellos -no el único, por supuesto- es la articulación territorial del Estado español. ¿Creéis que la comunidad de Madrid dentro de este proceso que se abre tiene que experimentar cambios?

Eddy Sánchez | Está claro que el mapa territorial en España chirría pero entre otras cosas porque la globalización fragmenta territorialmente de tal manera que en el mercado mundial más avanzado se insertan unos territorios y los demás quedan relegados y eso fragmenta territorialmente a una nación. Pero también ese fenómeno de segregación se manifiesta a escala de la región de Madrid. En este proceso, la almendra central, el norte de Madrid, la industria automovilística y  aeronáutica del sur quedan conectados con la globalización y el resto del territorio queda fuera. A nivel español se conecta el Mediterráneo, la plaza financiera madrileña, el automóvil de Zaragoza, Valladolid y Valencia  y todo lo demás queda relegado. Este esquema entra en crisis  porque nosotros tenemos una organización del Estado no definida completamente, fruto de la transición y las correlaciones de fuerzas. El mapa de comunidades autónomas era un estado en indefinición que al final estaba muy claro en los años 90 que iba a saltar en el marco de la globalización. ¿Cómo enfocar el debate territorial, en ese marco?Nosotros pensamos que en función de los objetivos políticos y sociales prioritarios como son superar los grandes déficits históricos de este país, la falta de un estado social y la falta de una estructura productiva propia, avanzada. El fracaso de nuestra organización territorial es el fracaso de la España de los siglos XIX y XX. ¿Cómo? ¿Por medio de la independencia de sus territorios?, eso es imposible. La independencia de Cataluña o de otros territorios, esos países pequeños a nivel mundial, serían híper especializados en el turismo, en el caso de Cataluña y algún sector muy concreto y a competir en costes laborales. Entonces, un estado social avanzado con una estructura productiva moderna, propia y  fuerte tecnológicamente requiere de un estado fuerte. ¿Nos sirve el estado central para estos objetivos? No, todo lo contrario, históricamente ha sido un machaque territorial y social. Pienso que la mejor alternativa debe ser federal, acompañado de un gran reforzamiento del poder de los municipios y la administración local, que es lo que mejor distribuye la renta y es la menos rechazada. Por eso no somos partidarios de la independencia de Cataluña porque no resolvería los grandes problemas sociales y económicos que arrastramos en este país.

Orencio Osuna | El PCE ha propuesto que España debe salir del euro. ¿Esa posición es compartida por IU en su conjunto? Ha tomado esa visión en su Congreso pero eso no forma parte dentro de la política aprobada en la última asamblea.

Eddy Sánchez | No hay contradicción del PCE dentro de IU, el PCE se encarga de debates de carácter estratégico e IU está más en el corto plazo, dentro del debate electoral. No hay ninguna contradicción. Para el componente comunista de IU dentro de IU -que no lo es- la prioridad es sacar a España de la crisis en torno a un programa económico y social donde el empleo sea el eje central y asumimos nuestra posición como fuerza de gobierno, lo demás queda para una reflexión sobre elementos estratégicos. En IU apostamos por Europa, pero por otra Europa, una no neoliberal al servicio de los mercados. Hay un horizonte en el que vemos otra Europa, esta no nos gusta y queremos otra con otros instrumentos.

"IUCM debe dar un paso al frente y presentarse como alternativa de gobierno en Madrid"