sábado 06.06.2020
OPINIÓN | Críticos del PCE

Ante el fracaso de una deriva estratégica

Ante el fracaso de una deriva estratégica

¡Qué descompuesta ha de estar la política española para que un partido como el Partido Popular vuelva a ganar, y con mayor holgura, la repetición electoral del pasado 26 de junioGangrenado por corrupción, alérgico a las libertades e indiferente al sufrimiento social que provocan sus políticas, el PP registra no obstante un considerable avance respecto del 20 D. Recupera 700.000 votos, pasa del 28,7 al 33,1 % y de 123 a 137 escaños. Con la excepción de 3 provincias andaluzas, las 4 catalanas y las 3 vascas, el mapa de España vuelve a oscurecerse de azul.

Mientras, sus 3 principales rivales acusan significativos retrocesos.  Parece claro que el PP no ganó estas elecciones por méritos propios, sino que las ganó por clamoroso demérito de sus competidores electorales. El PSOE pierde 106.000 votos, 5 diputados y la hegemonía en sus bastiones territoriales. CIUDADANOS, que por nuevo  descubre ahora la perversidad de la Ley Electoral,  pierde 377.000 votos y 8 diputados.

Hemos vivido una repetición electoral fruto del cerril y calculado inmovilismo del PP, de la  insuficiencia de la alternativa pactada por PSOE y Ciudadanos, así como de la inconsistencia política y aventurerismo de Podemos y de la “nueva IU” que, votando junto al PP, parecieron preferir que siga gobernando la derecha pura y dura. Con todo, el balance resultante del 26 J, claramente favorable al PP, constituye un serio revés para los intereses de los trabajadores y capas populares de nuestro país, las clases más golpeadas por la crisis.   

Nos preocupan especialmente los resultados de UNIDOS PODEMOS ya que esa candidatura incluyó subsumida a Izquierda Unida: el proyecto político unitario que, junto a otros, el PCE puso en pie hace 30 años al calor de la movilización obrera y popular contra la OTAN, y porque, con  mucho, es quien más respaldo electoral ha perdido.

● Los datos son de todos conocidos. Destacaremos los que nos parecen más relevantes:

- empezaremos felicitando a la izquierda de Almería por haber cerrado el paso a un candidato Otanista como es el ex – Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

- Unidos Podemos (UP) pierde 1.089.000 votos, pasando del 24,6% de los votos que IU y Podemos sumaron por separado el 20 D  al 21,1% actual.

- retroceden, alguna de ellas muy significativamente, las llamadas “confluencias”: la Catalana y la Gallega, así como la del País Valenciano que esta vez incluyó a IU. Igualmente y tras un año de gestión,  los también llamados “Ayuntamientos del cambio” registran severos retrocesos.

- el cómputo final de escaños en poder de afiliados de IU resulta decepcionante. Ninguna de las 3 cabezas de candidatura que para IU se pactaron con Podemos (Ciudad Real, Teruel y Palencia) ha resultado elegida. Si bien se pasa de los 5 escaños del 20 D (2 en las listas de IU y 3 más en las “confluencias” catalana y gallega)  a los actuales 8, si bien se recuperan 3 escaños históricos que no se debieron perder el 20 D (Málaga, Sevilla y Valencia) y si bien se consigue por primera vez escaño en Guipúzcoa, no es menos cierto que estamos lejos de los asegurados por el compañero Garzón: “IU obtendrá entre 12 y 14 escaños”. Se pierde 1 de los 2 escaños por Madrid, al tiempo que emblemáticas circunscripciones como Córdoba y, muy especialmente, Asturias se quedan huérfanas de diputado/a de IU al Congreso. El ninguneo sufrido por IU-Asturias en la confección de candidaturas y la insólita posición de IU y del compañero Garzón en “el Acuerdo del Carbón” probablemente tengan mucho que ver. En cuanto a Córdoba y a propuesta de Podemos, encabezó la candidatura un ex dirigente de IU que, aún contando con el activo apoyo de Anguita y Garzón, ha registrado no obstante uno de los mayores retrocesos en Andalucía y un porcentaje de votos, el 18,9%, inferior en 2,2 puntos a la media nacional de Unidos-Podemos.  ¡Todo un éxito !

- el 20 D,  la correlación de votos entre IU y Podemos fue de 1 a 4.  De cara al 26 J, la dirección federal acordó pactar en base a una correlación de 1 a 6.  Pues bien, la resultante final es de 1 a 9. ¡ Buen trabajo, compañeros negociadores de IU !

- en la Comunidad de Madrid, los datos son tozudos:  IU pierde 1 diputada (la nº 9, Sol Sánchez) que se habría conservado si el compañero Garzón no hubiera aceptado ese inexplicable 5º puesto y, en su condición de candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, hubiera exigido y conseguido el 2º puesto de la candidatura. En la Comunidad, se pierden 210.000 votos y el 5% de lo que IU y Podemos obtuvieron por separado el 20 D. Se pasa del 26,1% al 21,2%. Con excepción de Parla y Rivas, en todas las demás 177 localidades de la región gana el PP, incluidos todos los grandes ayuntamientos del Sur, Corredor del Henares, etc.  En la región, el PP pasa del 33 al 38%.

- idéntico batacazo se produce en la Ciudad de Madrid. Aunque la Alcaldesa Carmena pretenda  una vez más situarse por encima del bien y del mal con aquello de “esto no va conmigo. Yo no he sido candidata”, la realidad es que la suma Podemos-IU pierde 115.000 votos y pasa del 26 al 21%, mientras el PSOE se recupera ligeramente y el PP avanza 52.000 votos, alcanzando los 700.000,  casi el doble de los votos de Unidos Podemos. Con la excepción de Centro, Puente Vallecas  y Vallecas Villa, el PP vuelve a ser la fuerza más votada en todos los demás 18 distritos de la capital.

● Por más que los datos sean bien expresivos, no son lo más importante. Lo sustancial es que no estamos ante un error más o menos inherente a la condición humana, sino ante un núcleo de dirección del PCE que, desoyendo las opiniones y advertencias de numerosos camaradas, se empeña en impulsar una deriva política que ha transformado el Partido en una vulgar caricatura de sí mismo, que ha dinamitado IU y su cohesión federal y que ha sumergido sus restos, a modo de caución de izquierdas, en el magmático “universo Podemos”.   

Cabe recordar la llamativa afirmación de los principales  dirigentes del PCE, de principios del 2015:  “hay que repensar la función de los Partidos Comunistas ya que en los últimos años no han conducido a la clase obrera al poder”. Cabe también recordar el contenido de fondo del artículo del Secretario general del PCE, publicado en el nº 1098 de la revista El Siglo:  “ Los jóvenes viven hoy en la sociedad de la precariedad, cuando habían sido educados en la sociedad de la seguridad que conocieron sus mayores. Queremos recuperar para millones de personas la vida digna que nos han robado”.

¿ Acaso no apuntan hacia la renuncia de la función político-social emancipadora que ha de animar y caracterizar al PCE ?  ¿ Acaso no suponen una añoranza política tendente a la restauración del “capitalismo social” o “capitalismo del Bienestar” que arrumbó la crisis estructural del sistema capitalista ?  ¿ Acaso no constituyen una ajustada formulación de lo que persigue y caracteriza a la Izquierda del Sistema, la que reduce sus aspiraciones a la mera gestión “social” de las migajas que el Capital Financiero y el Sistema consideren oportuno conceder en cada momento y lugar?

Esa deriva estratégica, básicamente impuesta por la dirección del PCE y seguida a rajatabla por el compañero Garzón, se ha concretado en toda una serie de hitos políticos y orgánicos que explican la extrema situación actual: se interpretaron los excelentes resultados de IU en las Europeas en clave de derrota; se precipitó el nombramiento del nuevo candidato de IU; se marginó y ninguneó al Coordinador General; se inició una especie de causa general contra la actuación de nuestro Partido en la Transición a la actual democracia; el PCM rompió sus relaciones con IU-CM; se utilizó el caso de las 2 “tarjetas black” que hubo en IU-CM de forma desorbitada y carroñera; se arropó el transfuguismo; se violó la voluntad de los afiliados/as a IU en la Capital llamando a no votar su candidatura municipal; para beneficio de Podemos, y también del PP, se provocó que IU quedara sin presencia en el Ayuntamiento de Madrid y en la Asamblea regional; se desfederalizó a IU-CM y sus 5.000 afiliados/as, quedando a continuación excluidos, de hecho expulsados, más de 3.000 de ellos; no se asumieron responsabilidades políticas ante los desastrosos resultados del 20 D (los peores de la historia de IU); tras la fallida  legislatura que alumbraron esas elecciones y mientras IU recuperaba terreno se acudió al rescate de un Podemos que acusaba una notable tendencia a la baja; entonces se sacó el conejo que dormitaba en la chistera: el acuerdo  electoral con Podemos para el 26 J.; un acuerdo en base a un Programa descafeinado ( quedando ausentes la lucha por la Paz, contra la Otan y sus bases militares, la perspectiva Republicana, el modelo territorial, el plan de creación de empleo, la nacionalización de empresas estratégicas, la derogación del artículo 135 de la Constitución, la banca pública, etc); un acuerdo gravemente desequilibrado en sus concretos componentes orgánicos; y tal vez lo más importante: por más que el compañero Garzón logró colar en los medios de comunicación que el acuerdo contó con el 85% de votos favorables, lo cierto es que en la consulta realizada el acuerdo electoral mereció desinterés y rechazo por parte del 72% de los afilados/as y simpatizantes registrados.  (el 85% de un tercio de participantes)  

Entre tanto, se produjo la primera fase del XX Congreso de nuestro Partido: un mini-congreso, precipitado y, de hecho, exclusivamente orientado a la ratificación de la tesis propuesta: “superar IU en un espacio de confluencia que alumbre un nuevo sujeto políticoy al respaldo de la candidatura de Alberto Garzón como nuevo Coordinador federal de IU.

La propia campaña electoral del 26 J ha reflejado el carácter de Unidos Podemos como un mero “apaño de conveniencia”. Una campaña electoral sin Política, superficial y vaciada del debate real de alternativas, con una IU prácticamente invisibilizada, basada en el marketing publicitario, la apariencia, unipersonal y gravemente privatizada desde unos grandes Grupos mediáticos y sus empresas demoscópicas que se jactan del “nuevo papel de los medios como motor del cambio social”. El propio Iglesias Turrion acaba de confesar: “Podemos no se explica sin las Televisiones”. 

Un acuerdo electoral y una campaña de Unidos Podemos cuyo principal objetivo ha sido “sorpasar” al PSOE para, desde posiciones de superioridad, ofrecerle a continuación un “gobierno de cambio” que sustituyera al del PP.

Con todo, ¿ a quien pueden sorprender los resultados obtenidos ? A nadie que tenga dos dedos de frente y que sepa que en la lucha política y social por la emancipación de los trabajadores no sirve el angustioso frenesí del “ahora o nunca”. No existen atajos milagrosos que permitan orillar las ideologías, la existencia de clases con intereses contrapuestos y el conflicto social que de ellos se deriva.

Resulta muy inconsistente la apelación al voto del miedo para justificar unos resultados impresentables. En este país, existe un PSOE en serias dificultades, sí, pero que aún conserva un apreciable arraigo y que es bien conocido por su moderación y sus actos de gobierno. Sin embargo el PSOE no parece haberse beneficiado de ese supuesto “voto de cambio atemorizado”.   

No. No es el miedo lo que explica lo sucedido. Guste o no, el descalabro deviene del  rechazo a la insolvencia e improvisación políticas, el oportunismo electoralista, la ambigüedad, el transformismo, cuando no el transfuguismo, la manipulación, la arrogancia y el cesarismo. No es posible ocultar tantas evidencias tras unos tiernos corazoncitos o mediante sonrisas “Profiden”.

¡ Claro que los comunistas perseguimos, por arduo y difícil que sea, unas alianzas políticas y sociales que propicien el avance del proyecto político alternativo al Capitalismo, que cale entre los trabajadores y que obtenga más respaldo social y electoral que cualquier otro !  En todo caso, el llamado “sorpaso” será consecuencia derivada de ese avance, y no un fin en sí mismo. Y mucho menos aún cuando se pretende “sorpasar” al PSOE desde vulgares proclamas pretendidamente socialdemócratas, cuando no de índole algo más preocupante: “estamos orgullosos de ser una fuerza de orden y de ley” o cuando se exaltan patrioterismos propios de otros tiempos al tiempo que se demuestran amplias complicidades con las aventuras nacionalistas o separatistas.

Tampoco es fácil hacer pasar por Unidad lo que no lo es. La lucha por la Unidad de la Izquierda es algo mucho más serio y complejo que un pacto cupular, opaco, precipitado, de última hora y mera componenda partidista. Cuando es seria y coherente, la Unidad no sólo suma, sino que  multiplica. Lo otro, el cambalache en el que casi todo cabe, el “atrápalotodo” con perímetro político desclasado y variable y principios a la carta, eso otro es una cosa bien distinta. Resta, divide y debilita a la Izquierda, como ha quedado lamentablemente demostrado.  

Son numerosos los artículos de opinión que, en base a sus discursos, posiciones y prácticas, han demostrado con solvencia que Podemos no es sustitutivo de IU, que en casi nada se parece al proyecto político de clase y unitario que IU ha representado. Por ello, valoraríamos positivamente que IU dejara de ser la “nueva IU de Podemos” y recuperara su independencia, integridad y perfil político propio mediante, entre otras, la decisión de constituir Grupo Parlamentario propio en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, constatamos que, una vez más, el actual núcleo de dirección se dispone a “negociar con Podemos la visibilidad de IU ” en el Congreso.

Finalmente y dado que las máximas direcciones del PCE y del PCM parecen desconocer la rectificación autocrítica y la palabra dimisión, los que suscribimos nos declaramos dispuestos, junto a todos/as los comunistas que así lo sientan y deseen, a contribuir a la reconstrucción efectiva del PCE, de  su proyecto político alternativo, su estrategia unitaria, su organización, su cohesión federal y su Unidad.  A reconstruir un instrumento útil para la clase obrera y el conjunto de los trabajadores, capaz de afrontar las nuevas, adversas y complejas realidades actuales sin por ello renunciar a la lucha por la Democracia y el Socialismo.     

Madrid, 6 de julio 2016.

Suscriben: Víctor Díaz Cardiel, Marisa Castro, José Antonio García Rubio, Félix López, Noemí Ruiz,  Juan Ramón Sanz, Daniel Morcillo, Rodrigo Vázquez de Prada, Rosa Minguela, Luis Cabo, Javier Moreno, Gisela Meyer, Antonio Gallifa, Juan L. Camarero, Carmen Sánchez, Juan Grajera, Felipe Rosado, Miguel Pastrana, Mercedes Mateo, Juan González, Iván de la Casa, Antero Ruiz, Elena Sigüenza, José Serrano Poyato, Fernando Ruiz, Marita García, Santiago Armesilla, Carlos Penít y José L. Hernández Espigares.   

Ante el fracaso de una deriva estratégica
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