LA EDUCACIÓN A DEBATE

Proyecto +FP: deformaciones de la noticia, ¿intereses o ignorancia?

El proyecto esbozado por el Gobierno para una Formación Profesional de prestigio parece haber suscitado lecturas interesadas en algunos medios. 

Foto: Ministerio de Educación y Formación Profesional
Foto: Ministerio de Educación y Formación Profesional

Sin solucionar la gran asignatura pendiente de la orientación profesional, la adaptación a las necesidades de la ciudadanía a lo largo de toda la vida no será posible y no se cumplirían ni los mínimos principios de justicia social

Por un momento estuve a punto de cabrearme mucho con el Gobierno, y puede ocurrirle a otras personas, porque lo primero que he leído sobre el acto de las ministras de Educación y de Trabajo y el presidente del Gobierno sobre el proyecto +FP fueron los titulares del ABC, El Mundo y La Razón. Afortunadamente, la que suscribe, además de sospechar de esos medios tiene alguna experiencia y formación en estos temas, por lo cual he recurrido a la web del Ministerio de Educación.

Para este análisis quizás sólo bastaría con reproducir los titulares, pero en alguno de ellos o en algunos comentarios, no resisto la tentación de dilucidar la realidad de las propuestas. Invito a que se lea detenidamente el texto del Ministerio para no reproducirlo en todos sus términos, aunque también podríamos señalar que se “vende” bien pero no es oro todo lo que reluce, ya que algunas propuestas pueden convertirse en humo y otras son, al menos, apresuradas.

No he visto televisión como para comentar cómo han dado la noticia, escuché parcialmente algo en La Ser centrada en la FP Dual. Modelo que merece un capítulo aparte, por la complejidad y la pátina de octava maravilla del mundo proveniente de Alemania. Una de las personas participantes acertaba en el problema de disponer de 17 modelos diferentes, pero es producto de la indefinición y desregulación promovida por el PP, no del modelo de Estado. Las concepciones centralizadoras nunca recuerdan que Alemania es un estado federal, o no hablan de la FP dual de Suiza. Buen análisis también de las dificultades propias de una estructura empresarial basadas en pymes, un modelo productivo asentado en servicios, cuando en el comercio y el turismo los sindicatos alemanes ya han denunciado los abusos. Algunos aspectos ya los hemos analizado en anteriores artículos y está bastante logrado el informe de la Revista Alternativas Económicas.

Veamos los titulares que han hecho deformaciones de las propuestas pero también una selección muy interesada de temas concretos.

EL MUNDO: “Los profesores de FP de todas las comunidades harán prácticas en empresas” que no es incorrecto y hace años que se reivindica, pero no deja ser una medida entre otras muchas, aunque hace recaer algunas culpas sobre el profesorado. Pero se lucen con el siguiente:

“Las empresas redactarán el temario de FP en la reforma educativa” cuando lo que ha dicho el Presidente del Gobierno ha sido  “Visión estratégica que nos va a permitir que ésta sea una formación ajustada a la realidad para fortalecer nuestro sistema productivo, apostando por el talento cualificado y la empleabilidad de calidad”.

En cambio el ABC: “El Gobierno modificará los títulos de FP en función de las demandas del mercado laboral” que es algo más global aunque tampoco se corresponde con el documento del gobierno. Es un error o una interpretación interesada que habitualmente combatimos; aunque en el fondo se pretende que una FP sea útil para facilitar la inserción laboral, nunca se planifica para “el mercado laboral” porque entre otras cosas es bastante difícil pronosticar qué empleo habrá cuando terminen sus estudios. Por eso, el presidente evidentemente bien asesorado habla de visión estratégica (es la máxima de la OIT) y el texto del Ministerio:

“El Ejecutivo quiere una FP más moderna, flexible e innovadora, que responda con rapidez y se anticipe a las necesidades del modelo productivoy en otro párrafo: “Impulsar una nueva Formación Profesional de prestigio, que desempeñe un papel decisivo en la modernización del sistema productivo de España y que sea reconocida en Europa” Objetivos que no creo estén en las perspectivas de una cultura empresarial de ganancia a corto plazo y competitividad por bajos costes laborales, que no invierte en la formación continua que le corresponde realizar

Pero el ABC se ha lucido con las declaraciones del representante de la CEOE:

“La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) valoró positivamente la medida pero han reclamado que se cuente con ellos: «Hasta ahora, no se ha contado excesivamente con el tejido empresarial, pedimos participar más, prácticamente que seamos nosotros lo que diseñemos la cualificación y los títulos», apuntó Juan Carlos Tejada, director de formación de la CEOE.”

Estos lloros forma parte de la cantinela permanente de dicha organización empresarial, que ha podido participar y no se ha implicado, en los grupos de contrates de las cualificaciones que organizaba el INCUAL y tanto como las Comunidades Autónomas y las organizaciones sindicales, forma parte del Consejo General de la Formación Profesional por donde pasan los diseños de todas las titulaciones de FP y de los Certificados de Profesionalidad. Se debe tener en cuenta la visión empresarial, los diagnósticos, la selección de competencias requeridas, pero ni las cualificaciones ni los títulos pueden servir a los intereses inmediatos y particulares de las empresas. Por eso hablamos de sistema productivo o incluso de cambio de modelo productivo, pero también del modelo de formación profesional que defiende la OIT en equidad, pertinencia y calidad, que ya hemos mencionado por activa y por pasiva en muchos artículos. Ahora cito sólo la definición de calidad para marcar de forma contundente la diferencia con la reclamación empresarial:

“En definitiva, una formación de calidad sería aquella que, además de poseer niveles técnicos suficientes y capacidad de adaptarlos a diferentes escenarios, es capaz de responder adecuadamente a las demandas, necesidades y expectativas de sus sujetos de atención (individuos, empresas, sectores, cadenas productivas, territorios), y posibilita simultáneamente la creación de nuevas necesidades y expectativas personales, sociales y de desarrollo/promoción profesional en la población participante.”

LA RAZÓN orienta la información en otro sentido: “La FP Básica también dará el título de la ESO para frenar la «brecha social»; porque le interesa señalar que podrá cursar el bachillerato el alumnado de más bajo nivel, entrecomillando brecha social… Aunque, por mi parte, no comparto ni siquiera las pretensiones del ministerio sin haber realizado una evaluación seria de lo que ocurre con la FP Básica, opción generadora de unas polivalencias de bajo nivel de cualificación que no está claro estén siendo exitosas, más allá de soportar la justificación de fondos europeos para evitar el abandono educativo.

Uno de los digitales se queda con lo que parece la mayor novedad en función de la moda tecnológica. EL CONFIDENCIAL titula: Las FP incorporarán nuevos cursos en robótica, fabricación 3D y 'big data' La reforma de la Formación Profesional del PSOE incluirá cursos de especialización en una docena de titulaciones para lavar su imagen y ser más competitiva. Habría que señalar que si no se desarrolla la industria, la I+D+i, las inversiones en nuevas tecnologías, el contexto económico no facilitará la creación de empleo para esas cualificaciones y podrían acabar en el subempleo o fuera del país.

En cambio, una cierta seriedad informativa se percibe en LA VANGUARDIA: El Gobierno impulsa una FP que se avance a las necesidades del modelo productivo. También “El Ejecutivo ha pedido hoy a las empresas que se involucren más en su diseño y desarrollo” Agregaríamos que también deben comprometerse en contratar al alumnado de la FP Dual, formarles adecuadamente y no utilizarles como mano de obra gratis o muy barata.

El optimismo de la voluntad aspira a que se concreten las medidas más importantes, el escepticismo de la inteligencia todavía no percibe que existan los recursos necesarios, las adaptaciones pertinentes, el diálogo social que incluya a las organizaciones sindicales que defenderán los intereses de los futuros trabajadores y trabajadoras (hay brechas de género abismales), y la mejor coordinación entre las administraciones involucradas, que hasta ahora, gobierne quien gobierne, siempre ha sido un duro obstáculo estatal y regional. Si se trata del inicio del debate, esperemos que escuchen, no sólo al empresariado, que se asienten las fórmulas de participación de una vez y para siempre. El desarrollo del Observatorio de las Cualificaciones puede ser un buen instrumento, pero las concreciones para los centros y para el profesorado deben pasar por la Mesa Sectorial, porque no hay peor reforma que la que no cuenta con los profesionales que tienen que ponerla en práctica. Por último, sin solucionar la gran asignatura pendiente de la orientación profesional, la adaptación a las necesidades de la ciudadanía a lo largo de toda la vida no será posible y no se cumplirían ni los mínimos principios de justicia social.