lunes. 17.06.2024

La trinidad bélica de las Azores quiere permanecer en la foto, aunque la historia tenga que avergonzarse del álbum que la guarda. Irak almacena cada día muertos sobre muertos. La sangre se cosecha como un pan amargo cada día. Cuando le preguntan a Rajoy sobre la decisión de Aznar de actuar contra la legalidad, responde siempre que es una cuestión del pasado. ¿Cómo puede pertenecer al pasado el desgüace de un país cuarteado, que limita con cementerios por los cuatro puntos cardinales? España llenó las calles exigiendo la no implicación en aquella guerra. Los políticos no escucharon su voz. Y ahí está Irak, mientras Aznar y Blair recorren el mundo en loor de euros frescos. Bush se retiró a su rancho porque la historia se le echó encima. Ningún tribunal ha juzgado el proceder ilegal del triunvirato de la guerra.

Aznar anda por el mundo vendiendo a España en retales de saldo barato. Desde una profecía de balcanización hasta la infamia atribuida al gobierno socialista de negociaciones con ETA para entregar un país descuartizado a la banda terrorista. España –proclama- está siempre al borde del precipicio, la han desmantelado de valores cristianos, han deformado las raíces tradicionales del país, han hundido la economía sin que a él le manche responsabilidad alguna. Nunca volveremos a ser la gloria internacional cuando el Aznar-Carlos V dejó el poder después de tratar de engañar al mundo sobre la autoría del 11-M.

Blair anda por ahí. Dicen que construyendo paz. Es interesante contemplar cómo los guerreros terminan siendo luceros de esperanza para los pueblos que se encuentran en guerra. Es difícil disimular la miopía que ciertos gobernantes tienen sobre la historia. Blair ha hablado sobre el 15-M. Al exprimer ministro británico le parecen "importantes" las protestas del movimiento del 15-M”, pero en el fondo las desprecia porque "no pueden determinar la política. Han de ser los políticos los que decidan si salimos de esto en buena forma o no". Ha afirmado que una de las cosas más difíciles para un líder político es seguir el consejo de escuchar a la ciudadanía porque "el problema es cuando se escucha y se dicen cosas distintas". Es fácil concluir que cuando esa coincidencia no se da, el político tiene que hacer lo que él cree conveniente, porque a él le asiste la razón suprema de la verdad y la ciudadanía debe quedar relegada al bar, al fútbol y al banco del pueblo tomando el sol donde se arregla el mundo entre caña y cigarrillo.

Blair ha intentado destruir así el movimiento 15-M. Lo ha reducido a la nada. Estos miles de personas no tienen nada que decir. Se les debe exigir primero que “sean políticos” y después, cuando pertenezcan a esa casta, podrán hablar. Ahora se les concede la posibilidad de reunión, de expresión. Pero deben partir de la base consciente que nadie les va a escuchar. La petición de una democracia más participativa, de una democracia real, de una mayor implicación de la ciudadanía en la marcha de su pueblo es algo que queda restringido a los políticos de profesión, no a las personas dispuestas a implicarse en ella y a hacerse responsable de la historia. El poder-del-pueblo (democracia) no pertenece al pueblo, sino a una aristo-cracia que recibe el poder por herencia o nobleza. ¿Ha visto alguien a algún político importante en la Puerta del Sol, en la Plaza de Catalunya, en tantas plazas españolas donde ha brotado como una primavera fresca el 15-M? ¿Alguien de los distintos gobiernos o de la oposición se ha bajado de su coche oficial para escuchar a los acampados?

Parece que muchos piensan que Blair tiene razón Que al pueblo hay que tenerlo callado, aislado, anestesiado. Los dictadores también lo creen así. Franco, Pinochet y tantos otros lo entendieron de esa forma. La palabra al paredón.

A lo mejor no tienen nada que decir. No. Seguro que no. Vamos a permitirle a ese pueblo manifestado que permanezca unos días bajo la luz de una luna de alegría. Después enviamos a la policía y que le masacren las piernas, la cabeza y la esperanza. Sobre todo la esperanza.

Blair: Democracia de casta