martes 16.07.2019
CONTESTA CARLOS CRUZADO | PRESIDENTE DE GESTHA

¿Se pueden pagar en efectivo cantidades inferiores a 2.500 euros si el importe de la operación supera esa cifra?

La respuesta a la pregunta que planteamos esta semana es un “no” rotundo.

Según la normativa sobre limitación de pagos en efectivo, aprobada en 2012 con el objetivo de intensificar las acciones en la prevención y lucha contra el fraude fiscal, se fija en 2.500 euros el tope para este tipo de operaciones, aunque siguen surgiendo dudas sobre su aplicación, especialmente en aquellas transacciones que superan este importe y en las que hasta ahora era posible pagar parte al contado y parte por transferencia bancaria.

En la compra de un vehículo de unos 12.500 euros, por ejemplo, el comprador decide realizar un pago de 2.400 euros en efectivo –por debajo del umbral de 2.500 euros– y el resto prefiere pagarlo a través de la entidad financiera, pensando que de este modo cumple con la normativa

La respuesta a la pregunta que planteamos esta semana es un “no” rotundo y baste este ejemplo para explicar el porqué. En la compra de un vehículo de unos 12.500 euros, por ejemplo, el comprador decide realizar un pago de 2.400 euros en efectivo –por debajo del umbral de 2.500 euros– y el resto prefiere pagarlo a través de la entidad financiera, pensando que de este modo cumple con la normativa en vigor.

Sin embargo, según el apartado 7.1 de la Ley 7/2012 del 29 de octubre, “no podrán pagarse en efectivo las operaciones con un importe igual o superior a 2.500 euros”. Para evitar este tipo de situaciones, deberán sumarse todos los pagos correspondientes a una misma operación de entrega de bienes o prestación de servicios. En consecuencia, la compraventa de un vehículo ha de considerarse como una sola operación, por lo que se deberá usar como referencia el importe total de la venta.

Con todo, los Técnicos del Ministerio de Hacienda consideramos que la medida se queda corta, no solo porque creemos que ese umbral se debe bajar a 1.000 euros, sino porque la multa máxima del 25% del importe defraudado implica que, a veces, puede ser más rentable defraudar que cumplir las obligaciones fiscales. Y conviene recordar, a este respecto, que generar facturas falsas supone ahorrarse un 30% del Impuesto de Sociedades o del 21% de IVA.


Contesta Carlos Cruzado
Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

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