FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

Un canto al amor entre dos hermanos unidos por una vocación paterna

Bárbara Lennie y Antonio de la Torre, junto al director, Alberto Rodríguez, durante la rueda de prensa del festival donostiarra. (Foto de Roberto R. Aramayo).
La interpetración de Bárbara Lennie y Antonio de la Torre es lo mejor de la película Tigres.

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

 

Bárbara Lennie y Antonio de la Torre nos regalan dos magníficas interpretaciones. En realidad es lo mejor de la película Tigres. Desde luego está muy bien rodada, pero abusa en mi opinión de las inmersiones acuáticas (acometidas por un buceador profesional) y esto va en detrimento del hilo narrativo. Se desdibuja todo cuanto no tenga que ver con la profesión ejercida por dos hermanos, cuya dedicación al buceo les fue inculcada desde niños por su padre, un buceador legendario cuyas hazañas intentan emular a costa de su salud.

Lo más logrado es la devoción que se profesan ambos hermanos y cómo se va revelando quién es el más fuerte de los dos. A la chica siempre se le ha ignorado por el mero hecho de su condición femenina, pese a ser mucho más inteligente que su hermano mayor. Ella sacrifica su carrera primero para cuidar del padre durante una larga enfermedad y casi hace luego eso mismo con su hermano, a quien le salva en más de una ocasión.

En el transfondo está la tentación de conseguir dinero fácil para resolver situaciones provocadas por una precariedad laboral que determina los horizontes e itinerarios vitales, cuando intentas vivir de uno u otro trabajo.

Su relación fraterna se ve simbolizada por la secuencia del reloj, donde queda claro qué papel juega cada uno en su relación. Con todo, resulta entretenida y se verá en Movistar, pero dudo que obtenga ningún premio, salvo en lo tocante a la interpretación.