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La película Nouvelle Vague me ha hecho recordar Mank, esa estupenda cinta sobre un guionista desconocido, pese a ser el hermano mayor del célebre Joseph L. Mankiewicz, director al que debemos toda una lista de películas inolvidables. A Hermann le debemos nada menos que Ciudadano Kane, tan asociada solo con el nombre de Orson Welles.
Rodada en blanco y negro, ‘Nouvelle Vague’ nos cuenta los orígenes del movimiento cinematográfico francés que revolucionó el cine
Rodada en blanco y negro, Nouvelle Vague nos cuenta los orígenes del movimiento cinematográfico francés que revolucionó el cine. Una pléyade de directores trabajaron como críticos cinematográficos en la revista Cahiers du cinema. Pero advirtieron que la mejor de las críticas posibles era hacerse cineastas y dirigir sus propias películas. François Truffaut se dio a conocer con Los cuatrocientos golpes, galardonada en Cannes y era el abanderado de un grupo donde no faltaban auténticos genios del celuloide.
Ahí se nos cuenta el rodaje del primer largometraje de Jean Luc Godard, El final de la escapada, un título que cuenta con algunos detractores, pero que ha devenido una leyenda con el paso del tiempo. Dio a conocer al bisoño Jean Paul Belmondo, bien flanqueado por la mítica Jane Seberg. Se nos desvelan todas las peculiaridades del rodaje, que fueron muchas y se pasa un buen rato, contemplado el París donde abundaban intelectuales como Sartre o Jean Cocteau. Recomendable para los amantes de cine, sin ser ninguna obra maestra. Se podrá ver en la plataforma de Netflix.


