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La película sorpresa de 2025 resultó ser Frankenstein, al parecer un viejo proyecto del cineasta mexicano Guillermo del Toro. Por supuesto, está basada en la célebre novela de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo. El texto propició no hace mucho un curso académico que organizaron los jóvenes investigadores del Instituto de Filosofía en el CSIC, porque proporciona mucha materia de reflexión. ¿Cuál es el auténtico monstruo? ¿El médico que desafía las leyes de la naturaleza o su criatura?
Las adaptaciones cinematográficas quedaron escoradas por la interpretación de un Boris Karloff que pobló nuestro imaginario colectivo. Luego vinieron sátiras divertidísimas como El jovencito Frankenstein y, ulteriormente, se intentó ser más fiel a la novela original, como hizo Kenneth Branagh con Frankenstein de Mary Shelley. Como era de esperar, Guillermo del Toro le da su toque personal. Abundan los efectos especiales, que aquí acompañan bien al relato, y se sirve de unos cuidados escenarios el resto del tiempo.
El final resulta sorprendente y muy filosófico. La trama es narrada por sus dos protagonistas al capitán del barco varado en el Polo Norte. Aunque la estrenarán en los cines y luego en una plataforma, muchos pudimos verla en la pantalla gigante del Velódromo de Anoeta. Tiene buena factura y consigue aportar puntos de vista originales pese a tener buenos precedentes, como la cinta de Branagh.


