Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Vida privada (Vie privée) clausura la sección Perlas de otros festivales del 73.º Zinemaldia. Son películas que han pasado por la Berlinale, Venecia o Cannes y compiten aquí por obtener el Premio del Público. Casi todas están todavía por estrenarse y van en paralelo a la Sección Oficial, Horizontes Latinos, Clásicos o Culinary, entre otras. El director del festival, José Luis Rebordinos, parece tener el don de la ubicuidad. Está por todas partes e incluso atiende su correo electrónico en medio de la vorágine. Desde hace tiempo se había propuesto dejarlo al cumplir 65 años y esto sucederá en la próxima edición, que será la última con él al frente.
Será difícil que alguien pueda emular su dedicación y entusiasmo, una entrega sin límites que ha conseguido situar al festival cinematográfico de San Sebastián en un lugar muy destacado. Durante nueve días Donosti vive un ambiente muy especial. El público llena los cines en cada sesión y los acreditados disfrutan de un trato inmejorable. Se graban las ruedas de prensa y quedan disponibles. Todo es perfecto.
Pero volvamos a la película que protagonizan Jodie Foster y Daniel Auteuil. El argumento es divertidísimo y los diálogos no tienen desperdicio. Una psiquiatra decide averiguar qué ha pasado con una paciente suya, creyendo que no supo estar atenta mientras la trataba y los enredos hilarantes van sucediéndose sin tregua. Por supuesto, desfilan todos los tópicos y prejuicios que se asocian con la psiquiatría o las terapias alternativas de un modo realmente ingenioso. El secreto profesional y los vínculos emocionales con el paciente también se tratan, por supuesto. Si se quiere pasar un buen rato, hay que ir a verla.


