jueves. 04.06.2026
CINE

'Turno de guardia': heroína

Bajo la dirección de Petra Volpe, esta historia inspirada en la vida real conmueve profundamente.
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Fotograma de la película (Filmaffinity).

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Francisco Nieto |

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Mucho se habla de la escasez de enfermeras. Oímos hablar de hospitales con poco personal que ni siquiera pueden cubrir algunas camas por falta de personal, y leemos sobre la presión para recortar costes en el sistema sanitario. La directora y guionista suiza Petra Volpe (quien ya apuntó muy buenas maneras en 2017 con El Orden divino) pone el dedo en la llaga en esta injusticia social que por desgracia está a la orden del día a nivel mundial. Permite que el público de su largometraje experimente un cambio junto a la enfermera Floria. No hay forma mejor ni más drástica de mostrar la magnitud del drama que quienes ostentan el poder político —o todos nosotros— infligimos a las enfermeras y a los pacientes hospitalarios al hacer la vista gorda y encogernos de hombros.

Floria (Leonie Benesch) trabaja como enfermera en la sala de cirugía de un hospital suizo. Al comenzar su turno de tarde-noche, se entera de que una compañera ha llamado para decir que se encuentra enferma. Ahora, junto con su compañera Bea (Sonja Riesen) y una estudiante de enfermería recién aterrizada al mundo laboral, es responsable de la friolera de veintiséis pacientes. Uno de ellos necesita ser llevado de urgencia a cirugía en su cama, mientras que una mujer se queja en el pasillo de que su suero intravenoso necesita un cambio. El anciano Sr. Leu (Urs Biehler) lleva todo el día esperando al médico, quien finalmente debía venir a darle los resultados de las pruebas.

Nuestra atribulada protagonista comienza sus rondas, saludando afectuosamente a los pacientes, tomando la presión arterial y preparando inyecciones. Algo la interrumpe constantemente: tiene que contestar el teléfono, recoger a los pacientes que acaban de ser operados y tranquilizar a los familiares que esperan. Con el estrés, comete un error. Pero la noche le depara aún más drama...

Aunque la película se ambienta en Suiza, un turno de noche como el que experimenta Floria probablemente también sea común en cualquier hospital de país desarrollado. Volpe se inspiró en el libro "Nuestra profesión no es el problema, son las circunstancias", de Madeline Calvelage, enfermera que trabaja en Alemania. La directora, con acierto, se basa en la intensa tensión que transforma dicho turno en drama y pone gran énfasis en la autenticidad. Una enfermera actuó como consultora durante el rodaje. La actriz principal, Leonie Benesch, estupenda de principio a fin en un rol que seguro le llevó al límite en cuanto a lo mental y físico se refiere, realizó prácticas en un hospital suizo para prepararse para su papel.

Lo que distingue a esta conmovedora película de un documental es la perspectiva subjetiva del personaje de Leonie Benesch

Lo que distingue a esta conmovedora película de un documental es la perspectiva subjetiva del personaje de Leonie Benesch. Como Floria, la actriz carga emocionalmente con toda la película; es quien se siente responsable. Benesch interpreta el papel con total moderación, pero incluso con la concentración con la que Floria prepara una jeringa, un temblor en sus dedos, más presentido que visible, delata la inmensa presión del tiempo que intenta gestionar. También se le necesita con urgencia en otras áreas.

Mantiene el sistema en funcionamiento estableciendo prioridades, aceptando retrasos ocasionales y sabiendo que no puede brindar a todos los pacientes el nivel de atención que se ajusta a sus propios estándares profesionales. Una poderosa metáfora de esta abrumadora carga es la escena en la que hurga entre los arbustos fuera de la clínica por la noche, buscando un reloj de pulsera de un paciente que ha sido lanzado por una ventana.

El público también ve a Floria desde la perspectiva de los distintos pacientes. Algunos comprenden instintivamente que no deben retenerla mucho tiempo. Es práctica, pero accesible. Cuando una paciente con demencia, terriblemente agitada, intenta levantarse de la cama, Floria canta con ella varias estrofas de una canción popular conocida por ámbas. No tarda más de tres minutos, y el resultado es impactante.

Floria encuentra palabras de consuelo aquí y allá, casi de pasada, sin perder su presencia humana. No todos se sienten tan obligados con los pacientes como ella, como muestra una escena en la que la enfermera confronta al médico que no ha visitado al anciano Sr. Leu. Suceden cosas terribles durante este turno de noche, cosas que hacen a Floria dudar de sus propias habilidades y fuerza, y le provocan el llanto. Gracias a la magnífica dirección de Leonie Benesch y Petra Volpe, esta historia, inspirada en la vida real, conmueve tan profundamente al público.

En definitiva, un film casi de estilo documental que se transforma en un drama profundamente conmovedor y que perdura en la memoria. Ilustra con fuerza el impacto concreto de la escasez de enfermeras en una sala de hospital y sus efectos en alguien que se toma en serio su profesión.

'Turno de guardia': heroína