martes. 23.04.2024
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Carlos Valades |

Ana. Madre de un hijo y una hija. En la cincuentena. Surfeando la crisis del nido vacío. Consumidora activa de antidepresivos y ansiolíticos. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Una mujer que cuando sus hijos salen de casa y abandona el rol de cuidadora, descubre que no hay grandes cosas que le unan a su marido, el cual la engaña con una mujer más joven.

Ama de casa abnegada, es consciente de que ya nadie la necesita, no tiene que hacerles más el desayuno a sus hijos y llevarlos al colegio, la etapa más feliz en su acomodada vida. Ahora hay un hueco, el abismo al que se asoma cada día y en el que las pastillas y el alcohol le ayudan a aferrarse a la monotonía semanal. Ese desierto vacuo que le supone cada jornada lo intenta suplir con las compras, una de las adicciones que aquejan a nuestra sociedad. Y su marido se lo echa en cara, que haga algo con su vida, que cultive alguna afición que la hagan salir de ese marasmo.

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La madre ©BSP

Florian Zeller, el autor del texto, le da la vuelta a todos esos lugares comunes para proponer un juego en el que no sabemos qué es real y qué es fruto de la imaginación de Ana. Magníficamente interpretada por Aitana Sánchez-Gijón, no es tanto la representación de un personaje como de un estado mental. Y Aitana explora todas las betas de esta mujer, oscura, depresiva, bipolar, alegre con su hijo y sarcástica con su marido, un personaje difícil, que ya interpretaron antes Isabelle Huppert o Emma Vilasarau. Y transmite emoción, calidez y frialdad, transitando por cada uno de los estados, con mucha sensibilidad, llenando de verdad todas las aristas de Ana.

Juan Carlos Vellido, siempre solvente, es tan natural como resolutivo en el papel de marido, así como Alex Villazán y Júlia Roch, en el papel de hijo y novia respectivamente. Todos los personajes giran en torno a la fuerza gravitatoria de Ana, verdadero motor de la función.

La escenografía es sencilla. Una mesa y tres sillas y un gigantesco panel blanco con una grieta en el centro, que representa la rotura de la pareja o el quiebre emocional de la madre, y que se va desplazando hacia la cuarta pared, arrinconando cada vez más a los personajes hasta el ineludible desenlace.

Juan Carlos Fisher, con el que ya pudimos disfrutar su Prime Facie en los teatros del Canal, realiza una labor meritoria, demostrando que es uno de los directores del momento.

Un texto con diálogos brillantes, que a veces sorprende por la crudeza con la que se hablan los personajes y que plasma la soledad en la que vive una mujer que entrega su vida al cuidado de su familia y que bajo su piel va gestando una inmensa tristeza que desemboca en depresión con la emancipación de sus hijos. Una obra que enfrenta los roles encastrados en la sociedad y que nos obliga a un examen como padres, madres e hijos.

Del 6 de marzo al 12 de mayo.

'La madre'. la trastienda de la familia