‘ZUM, crecerá un jardín’
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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
Arne Naess, fundador de lo que posteriormente se ha definido como «ecología profunda», explicaba la necesidad de replantear la ecología y nuestra manera de entender la naturaleza. Defendía una visión del mundo que rechazara la jerarquía entre humanos y resto de seres vivos, reconociendo el valor inherente de todos ellos. En otras palabras, todo tiene la misma importancia dentro del ecosistema. Las abejas, por ejemplo —tan necesarias y, al mismo tiempo, tan olvidadas—, son un claro ejemplo: su desaparición es mucho más que una simple anécdota.
La obra propone recuperar las plazas públicas como espacios de debate, pasar más tiempo con amigos, disfrutar de la naturaleza y, sobre todo, reivindicar eso que Arne Naess llamaba “ecología profunda”
Precisamente ZUM. Crecerá un jardín, la nueva obra creada por Los Bárbaros y Los Nuevos Dramáticos y actualmente en cartel en el Centro Dramático Nacional, parte de la desaparición de las abejas para construir un contundente relato sobre la necesidad de replantear nuestra mirada hacia la naturaleza. Aunque, como explican sus creadores, las abejas funcionan solo como metáfora, el zum que evoca su presencia atraviesa toda la pieza incluso cuando esta toma nuevos rumbos.
Sin embargo, si ZUM. Crecerá un jardín funciona, no es tanto por su planteamiento como por su ejecución a cargo de un nutrido grupo de niños que defienden en escena un texto que trasciende lo anecdótico. Con dramaturgia y dirección de Rocío Bello, Javier Hernando y Miguel Rojo, la obra hace que este grupo —que ronda los diez años— se cuestione el mundo y su funcionamiento, planteándose preguntas tan sencillas como imposibles de responder: qué hay al final del camino, si existe Dios, por qué no se apagan las fábricas para dejar de contaminar o incluso cómo fijar el precio máximo de un kebab en 2,50 €.
Son preguntas que estos niños lanzan y que Rocío Bello, Chelís Quinzá e Irene Ruiz, los adultos que los acompañan, intentan responder —o más bien esquivar— mientras los espectadores también sentimos la interpelación directa.
Explican los autores: “Durante nuestra vida, de maneras muy diferentes, hemos aprendido mucho escuchando a niñas y niños, y nos hemos dado cuenta de que compartir tiempo con ellos es una de las mejores maneras de ensanchar la realidad y permitir que esta vuelva a sorprendernos”. En esta obra esto sucede de manera absoluta: son los niños quienes toman la palabra y los adultos quienes escuchan. Desde su perspectiva es imposible comprender la destrucción climática y moral en la que nos encontramos como civilización, en la que la desaparición de las abejas es solo una pequeña consecuencia. Aunque, como se insiste, la obra en realidad no trata sobre ellas.
ZUM. Crecerá un jardín es una obra divertida, ágil, más filosófica de lo que podría parecer, y en la que los niños demuestran su pasión por el teatro. El Centro Dramático Nacional se transforma aquí en una enorme cantera de talento y formación actoral. Es cierto que, tratándose de un elenco tan joven —su edad media es de diez años—, aparecen pequeños tropiezos interpretativos, pausas algo largas o ciertos problemas de ritmo. Pero son precisamente esos detalles los que engrandecen una propuesta que nace del amor absoluto por el teatro.
La obra propone recuperar las plazas públicas como espacios de debate, pasar más tiempo con amigos, disfrutar de la naturaleza y, sobre todo, reivindicar eso que Arne Naess llamaba “ecología profunda”, que, en esencia, invita a respetar y proteger el medio ambiente. Nada tan sencillo y, al mismo tiempo, tan complicado.
ZUM. Crecerá un jardín puede verse en el Teatro Valle-Inclán (Centro Dramático Nacional) hasta el 19 de diciembre. Su joven reparto está formado por Simón Álvarez Martínez de Aguirre, Max Basaldua Gallego, Martín Bataller González, Ainara Bonilla Cardoza, Otto Bustillo Alonso, Lía Caballero Hidalgo, Tiago Fernando del Campo Miquel, Livia Cañadilla Privado, Julia Charro Fanjul, Nara de la Cuesta Sayyad, Maia Gil Santos, Olivia Grocin García, Ian Larrocha Malo, Enzo López López, Altea Manjón Caudevilla, Julia Meneses Ramos, Eliot Millán de Miguel, Yago de la Mora Frere, Adriana Pavón Fernández, Candela Pérez-Quevedo Fernández, Olympia Prieto Flores, Saori Valentina Rondón Patiño y Sofía Villalba Arenal.