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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
“One day more, another day, another destiny…”. Pocas escenas musicales alcanzan la intensidad, la emoción y la fuerza dramática de esta canción que cierra el primer acto de Los miserables, el célebre musical basado en la novela de Victor Hugo, con música de Claude-Michel Schönberg y libreto de Alain Boublil, estrenado en 1980 en París.
Este momento es un estallido de tensión y esperanza: Valjean, en la víspera de la revolución parisina de 1832, lucha por proteger a los suyos mientras la ciudad se prepara para el levantamiento. Todo el conjunto —las voces entrelazadas, los leitmotivs que convergen y la sensación de inminencia histórica— resume de forma magistral el espíritu de la obra.
No es casual que este número sea también uno de los grandes momentos de la producción recién estrenada en el Teatro Apolo de Madrid, con la firma del legendario Cameron Mackintosh. En esta versión española, One Day More se ha traducido como “Sale el sol”, una adaptación que mantiene intacta la energía de un musical que acumula más de 180 premios internacionales: 8 premios Tony (incluido Mejor Musical), 4 Olivier y 5 Drama Desk, entre muchos otros.
Los miserables celebra su 40 aniversario regresando a Madrid con una producción de ATG Entertainment y la aclamada puesta en escena de Mackintosh, un espectáculo de altísimo nivel que llega precedido de éxitos en Londres y Broadway. Schönberg, en uno de los periodos más brillantes de su carrera —autor también de Miss Saigon y Martin Guerre— compuso aquí una de las partituras más influyentes de la historia del teatro musical. Contiene al menos media docena de números que se han convertido en auténticos iconos: I Dreamed a Dream, On My Own, la citada One Day More, Bring Him Home o Do You Hear the People Sing?
La obra es además un referente en el uso del leitmotiv, esas melodías asociadas a personajes y emociones que evolucionan a lo largo de la historia. Los temas de Valjean, Fantine, Javert o los estudiantes dotan al musical de una cohesión extraordinaria y multiplican el impacto emocional de cada escena.
En definitiva, estamos ante una de las grandes partituras del género, un viaje musical que sigue estremeciendo por su belleza, su potencia y su capacidad de emocionar al público generación tras generación.
Los miserables narra la redención de Jean Valjean, un exconvicto que intenta rehacer su vida mientras es perseguido sin descanso por el inflexible inspector Javert. A través de sus personajes —muchos de ellos víctimas de la injusticia y la pobreza— el musical explora el amor, la resistencia, la solidaridad y la lucha por la dignidad en la Francia del siglo XIX.
Aunque la novela original de Victor Hugo, publicada en 1862, posee una profundidad filosófica difícil de transportar íntegramente a un escenario musical, esta adaptación condensa con brillantez su espíritu. Es cierto que algunos pasajes pueden sentirse algo precipitados —especialmente hacia el desenlace—, pero aun así la obra logra mantenerse fiel a la esencia épica y humanista del texto original.
La nueva puesta en escena en el Teatro Apolo es una de las producciones más espectaculares y ambiciosas que se han visto de este título. Contar de nuevo en Madrid con el famoso diseño escenográfico y artístico de Matt Kinley es todo un acontecimiento: su propuesta, de corte expresionista, combina proyecciones inspiradas en los bocetos de Victor Hugo con un notable trabajo de luces y escenografía que construye una auténtica epopeya visual.
Pocos espectáculos en Madrid —por no decir en toda España— ofrecen un despliegue tan impresionante a la hora de recrear el París del siglo XIX: sus calles, sus puentes, sus barricadas y hasta sus alcantarillas cobran vida de forma casi cinematográfica.
Mención aparte merece la dirección musical de Enric Garcia, impecable en su solidez y sensibilidad, apoyada por un elenco de primera línea. Destacan Adrián Salzedo como Valjean, Pito Manubens como Javert y Teresa Ferrer como Fantine, entre muchos otros nombres que conforman un reparto sobresaliente,
Los miserables es uno de esos musicales que recuerdan, cada vez que se levantan sus telones, por qué el género sigue siendo una de las formas artísticas más emocionantes y completas. Con más de 130 millones de espectadores en 57 países y representado en 22 idiomas, su capacidad de conmover permanece intacta.
No hay nada comparable actualmente en la cartelera madrileña: sus números musicales, sus personajes y su mensaje universal lo convierten en una experiencia imprescindible.
Los miserables puede verse en el Teatro Apolo de Madrid hasta el 12 de abril de 2026.





