TEATRO

'Los de ahí', nos quita la venda de los ojos

Hasta el 9 de marzo se puede disfrutar en el Teatro María Guerrero en Madrid de esta experiencia artística.

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Mauro Nicolás Gamboa

Según el diccionario de la Real Academia Española, la rueda es “una pieza mecánica en forma de disco que gira alrededor de un eje” y en su segunda acepción manifiesta que es “un círculo o corro de personas o cosas”. Pues ambas definiciones ayudan a comprender la obra de tetro Los de ahí, escrita y dirigida por el dramaturgo Claudio Tolcachir.

Hasta el 9 de marzo se puede disfrutar en el Teatro María Guerrero en Madrid de esta experiencia artística que genera un mar de emociones en el respetable y que mediante las magníficas interpretaciones de Nourdin Batán, Fer FragaMalena Gutiérrez, Nuria HerreroGerardo Otero nos acarician el alma. 

La función trascurre en algún lugar de una ciudad que atrapa a los protagonistas por diversas situaciones

La función trascurre en algún lugar de una ciudad que atrapa a los protagonistas por diversas situaciones. Este lugar, emplazamiento o páramo, se encuentra tan cerca y tan lejos a la vez de la sociedad. O como definió tan acertadamente a la vida cotidiana en las metrópolis el músico Gustavo Cerati mediante su lirica: “me verás volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos. Con la luz del sol se derriten mis alas”. Palabras que se adaptan perfectamente a los sucesos que cruzan toda la espina dorsal de los cinco personajes.

Los deliverys, riders o simplemente, trabajadores, esperan el anuncio, la bendita llamada o la mágica señal que llega mediante una taquilla inteligente que les indicará cuál es su futuro inmediato, al menos en lo laboral y económico. El teléfono como extensión del ser humano en la actualidad es casi un órgano más y hasta en algunos casos indispensable para vivir según el prisma de cada uno y con una bicicleta como única arma para defenderse de las hostilidades de este mundo. ¿Cuántas veces uno se ha sentido extraño, extranjero o forastero en su propia familia? Pues imagínense en una urbe inmensa que no reconoce inicio del trayecto, para intermedia ni destino. Una obra con la que trata Tolcahir hacernos reflexionar. Creo que a uno de los personajes se le podría realizar algunos ajustes de guion, de texto, y hacerlo que fuera más comprensible, debido al lenguaje de origen tan marcado que emplea, para todo el público.

Los de ahí, nos sumergen con una honestidad digna de destacar y con personajes muy creíbles, actuales y bien diseñados, en una situación habitual y de todos los días en nuestra realidad. Miramos, observamos, vemos, pero no enfocamos.

Desde el escenario los protagonistas nos atrapan mediante historias de cruda y actual realidad, con interpretaciones que rozan la excelencia y hábilmente, nos hacen partícipes hasta casi llegar a romper la cuarta pared. En la función nos enfrentamos, solamente protegidos por nuestra propia piel que corrobora que estamos vivo, a un océano de emociones, sueños, pesadillas, anhelos, risas, llantos, logros, dolores, alegrías, silencios, ruidos, palabras, miradas, bromas, etc. Se preguntan los personajes si hay presente, futuro y porque la mochila del pasado puede variar de peso a cada instante en nuestra vida. ¿Cuál será tu sentimiento al concluir la función llamada vida, estimado lector?

Los de ahí. Una obra, que al terminar, el espectador puede decidir hacia donde mirar.