lunes. 24.06.2024

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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Ya han pasado 15 años desde que La Fura dels Baus estrenó con gran éxito Carmina Burana, basada en la emblemática cantata compuesta por Carl Orff en 1936. Desde entonces, este espectáculo ideado y dirigido por Carlus Padrissa ha recorrido todo el mundo y ha sido visto por más de 400 mil espectadores, convirtiéndose en una de las obras más rentables y exitosas de producción nacional.

Las claves de su éxito son ofrecer un espectáculo muy visual e impactante en el que la música de Carl Orff no solo es asimilada por el gran público, sino que se convierte en un divertimento muy accesible y ameno, logrando el reto nada sencillo de acercar la alta cultura a un público más informal y no necesariamente conectado con la música clásica.

Conviene explicar que Carmina Burana es una colección de poemas medievales encontrados en 1803 en un monasterio benedictino de la Alta Baviera y que datan de los siglos XII y XIII. Se trata de cantos compuestos por los goliardos, término que hace referencia a una serie de clérigos, monjes mendicantes e incluso estudiantes que habían dejado sus monasterios y recorrían Europa de forma errante y desordenada cantando poemas a cambio de alojamiento y comida. La mayor parte de estos poemas, cerca de 240, están en latín y hablan sobre las virtudes de la vida, y en esencia son una exaltación de los placeres más mundanos como la bebida, la comida y el sexo.

Estamos ante una fiesta musical en la que Carmina Burana se convierte en un show audiovisual increíble

El compositor alemán Carl Orff eligió veinte de estos poemas al azar y les dotó de vida y musicalidad, creando una obra muy poderosa que, desde su estreno en 1936, ha cosechado un gran éxito y que posee canciones como "O Fortuna" que se han convertido en una especie de hit que todo el mundo conoce y que ha formado parte de innumerables bandas sonoras en películas y series. Gran parte del éxito de Carmina Burana es que Carl Orff dejó a un lado la interpretación de los poemas y su narrativa para potenciar su musicalidad, creando una obra que juega todas sus bazas al poder de la polifonía y la orquesta.

Esta es precisamente la esencia que La Fura dels Baus recoge en su obra y que hace que sea un espectáculo disfrutable para todo el mundo, sin necesidad de ser un experto en música clásica y en mitologías. Estamos ante una fiesta musical en la que Carmina Burana se convierte en un show audiovisual increíble, en el que no hace falta seguir el argumento, sino simplemente dejarse llevar por la fuerza de la música y de los sonidos que envuelven al espectador. Así, Carlus Padrissa solo realiza una breve contextualización al comienzo para situar estos poemas y a sus famosos monjes goliardos, para acto seguido iniciar con "O Fortuna" y sumergir al espectador en una especie de catarsis colectiva.

A nivel escénico, la obra comienza con los cantantes (disfrazados de monjes y monjas) rodeando a los espectadores, para poco a poco ir situándolos sobre un escenario dominado por un gran cilindro de tela que tapa a la orquesta y sobre el que se irán proyectando todo tipo de imágenes y vídeos. A nivel visual, Carmina Burana es abrumadora, con momentos ya bastante icónicos como cuando una bailarina (en este caso, la guapísima y enigmática Raquel Cruz) se introduce en una urna de cristal llena de agua para dar vida a una especie de orgía de vino y excesos, o una grúa sobre la que varios cantantes lo dan todo mientras sobrevuelan a los espectadores.

A nivel visual, Carmina Burana es abrumadora, con momentos ya bastante icónicos como una grúa sobre la que varios cantantes lo dan todo mientras sobrevuelan a los espectadores

Lo curioso de Carmina Burana es que permite muchas lecturas y reflexiones durante y después del espectáculo, siendo por ejemplo muy disfrutable si solo quieres dejarte llevar por el apartado visual al ritmo de su potente música, pero también siendo muy interesante para un público más reflexivo que verá un montón de iconografía y símbolos clásicos.

En cualquier caso, es muy acertado que en esta versión de Carmina Burana los sobretítulos hayan sido eliminados y, salvo que se sepa latín, el espectador pueda introducirse de forma plena en el espectáculo sin otro tipo de distracciones. La música por la música. Y es que, si el ya nombrado "O Fortuna" es interesante, no le quedan a la zaga temas como "Lacus olim colueram" o "Ego sum abbas".

Hay que destacar el gran papel que cumplen las sopranos Amparo Navarro y Hevila Cardeña, de la mano del contratenor Ángel MartínezAdrián Espada y los barítonos Lorenzo Moncloa y Raúl Cerezo, que guiados por la afinada batuta de César Belda logran transformar el espectáculo en un maravilloso concierto lleno de equilibrio y refinamiento.

Carmina Burana puede verse en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid del 8 de mayo al 2 de junio. 

15 años de Carmina Burana: el éxito global de La Fura dels Baus