miércoles. 28.02.2024
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Fotograma de la serie. (Imagen: Filmaffinity)

Martha Tena | @MarthaTJuarez

Este thriller policíaco compuesto por 6 capítulos de 45 minutos es una adaptación de la primera entrega de la trilogía “Versos, canciones, y trocitos de carne” escrita por César Pérez Gellida. Una adaptación en la que el escritor ha intervenido muy de cerca en el proceso de escritura del guion y por el que se siente “francamente contento”.  

La trama comienza con la aparición del cadáver de una joven con los párpados amputados, en Valladolid. Cuando la noticia llega al inspector Sancho, enseguida teme que pueda tratarse de una cadena de asesinatos. Con la colaboración de Carapocha, un especialista en asesinos en serie, Sancho empieza a seguir la pista a Augusto, un sociópata sin escrúpulos, que podría ser el responsable de este homicidio.

A medida que avanza la investigación, Sancho descubre el terrorífico modus operandi de Augusto en sus crímenes. El asesino pone banda sonora a cada uno de sus asesinatos y firma los cuerpos de sus víctimas con singulares poemas. Lo que no espera el inspector es que este caso vaya a convertirse en algo personal.

La serie comienza con una conferencia sobre “asesinos en serie”, lo más significativo de esta escena, es lo que el orador dice, mientras se intercalan planos presentando a los dos protagonistas, por un lado, el asesino y por otro al policía que le debe de detener. Aparte de este intercambio de planos, las luces y sombras que los componen van adquiriendo un tono de suspense, angustia y desasosiego. Pero, hemos de fijarnos bien en lo que dice el orador “que tengan clara una cosa estos asesinos en serie saben distinguir perfectamente entre el bien y el mal. Muchos de ellos tardan años en cometer el crimen, pero una vez que lo hacen ya no pueden parar. No se engañen, la violencia no es innata al ser humano, la violencia es una elección. Por eso ocurre en la oscuridad de la mente de un individuo cuando empieza a matar de forma fría y metódica. Que mecanismos se activan para que se convierta de pronto en un asesino múltiple.  Sólo el estudio del comportamiento de estos sujetos nos puede llevar a entender que que piensan y evitar miles de muertes".

En menos de tres minutos, se describe perfectamente el perfil y la actitud de varios personajes de la serie. Al más puro estilo de Alex de la Iglesia en “Los crímenes de Oxford”. No sólo es una presentación sino de lo que va a ocurrir en el resto de la serie.

Pero si a este comienzo, le añadimos la secuencia en la que aparece una mujer asesinada con los párpados amputados, la mezcla de sensaciones y sentimientos que producen en los espectadores sería una mezcla de incredulidad y angustia que se traduce en un consumo de la serie.

Como en toda serie o película policíaca que se aprecie, el espectador debe seguir las pequeñas pesquisas o pistas, que ya sea por descuido o por intencionalidad, va dejando el director

Como en toda serie o película policíaca que se aprecie, el espectador debe seguir las pequeñas pesquisas o pistas, que ya sea por descuido o por intencionalidad, va dejando el director. Hay cuatro momentos en los que van desgranando cómo será la serie, o por lo menos cuestionarnos el por qué de esa situación o de esas frases que utilizan. El comienzo es la clave, pero, ¿ y si el orador (Carapocha) es el mismo que en una secuencia posterior utiliza esta frase “lo peor está por llegar” cuando escucha por la radio que una mujer ha aparecido asesinada en el Pisuerga, sin conocer ningún dato del asesino? ¿Hubo más crímenes parecidos, se conocen, hay un nexo, etc.?

Este segundo momento se disipa cuando el experto en “asesinos en serie”, Carapocha, llega a la comisaría donde llevan el caso y “ayudará “ al policía encargado del mismo. Y, aunque Carapocha parezca que es un secundario, no lo es. Es un personaje cargado de un halo de hermetismo, manipulación,  intriga, etc. Que influirá en todos los aspectos tanto de Sancho (el policía) como de Augusto (el asesino).

Otro de los momentos más significativos y que marcará el giro de la serie es la interpretación de Yon González (Augusto) ante un espejo cantando “Bravo” de Enrique Bunbury y Nacho Vega. Aunque hay similitudes con el personaje de “American Psycho”, Patrick Bateman, hay que reconocer que la interpretación de Yon González supera en ciertos momentos la interpretación de Christian Bale. Y esta escena, es un claro ejemplo.

El actor se va acercando a la cámara con una mirada pérdida y empieza a cantar “Bravo”. La gesticulación, los movimientos, la mirada, y ese “lenguaje universal” que utiliza a través de la canción, crea una sensación en el espectador de miedo e intriga. Pero tal vez, lo más importante en esta escena, aparte de la espectacular interpretación de Yon González,  es la forma de “transformar” una canción en un vehículo para expresar, no sólo sus sentimientos y emociones, sino también para dar la clave del germen de su asesinatos. “Te odio tanto, que yo mismo me espanto de mí forma de odiar. Deseo que después de que mueras, no haya para ti un lugar. El infierno es un  cielo comparado con tu alma, y que Dios me perdone, por desear que ni muerta tengas calma”.

Augusto es un personaje de gustos refinados, que utiliza la poesía y la música para expresar en qué momento de evolución se encuentra. Como métodos de expresión de sentimientos y emociones, pero también para marcar cuando va a acometer un asesinato. También es importante esos flashback que van dando ciertas explicaciones de la conducta de este personaje.

Para conseguir este registro de interpretación, Yon González explicó que se encerró en una casa antes de la grabación y se preparó el personaje a través de una canción “Bravo, construyendo todo el personaje. “Me la ponía 8 horas al día en bucle y al final se creó una atmósfera increíble".

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Otro de los personajes que no pasa desapercibido es Erika/Violeta. Y es otra de las pistas que va desvelando cómo podría ser el final de esta temporada. Un personaje peculiar que es capaz de enamorar a Augusto. Un personaje con ciertas similitudes con Augusto, pero es la única que ve una dualidad en Augusto. Erika, hija de Carapocha, que aparte de ser un especialista en asesinos en serie, es el psiquiatra de Augusto. Erika en una escena le dice “te equivocaste de diagnóstico, él tiene personalidad múltiple".

Sancho y Martina conforman un tándem perfecto. Por un lado el policía que no persigue y el que más cerca está de detener al asesino y por otro lado, Martina que es capaz de descifrar a través de los poemas la conducta, y los actos que posiblemente vaya acometer el asesino.

En cuanto a las localizaciones, Valladolid se convierte en un gran plató de rodaje. Desde la Plaza Mayor hasta el Viejo Coso, al Paseo Zorrilla, la Avenida Reyes Católicos o la Ribera del Pisuerga, por citar algunos de los escenarios de la serie. Pero tal vez, el más representativo es el antiguo Colegio El Salvador transformado en la Comisaría. La serie se mantiene  en este caso fiel a la adaptación de la novela, ya que es donde está enclavada la acción de toda la novela de Gellida.

Tras el final abierto de la serie, cabe la posibilidad de una segunda temporada, y más concretamente por las declaraciones del Secretario General de Spain Film Commission, Juan Manuel Guimeráns, en las que afirma que “casi seguro” se realice la segunda temporada de Memento Mori y “cuya vinculación del producto a la ciudad es total”. Debido al acuerdo alcanzado en la pasada legislatura entre el ex alcalde Óscar Puente  con Zebra Producciones, en el que se recogía la preferencia de Valladolid para nuevos rodajes y proyectos relacionados con infraestructuras.

'Memento Mori', un momento para cada canción