jueves. 25.04.2024
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Jaime Polo | @lovacaine

La adaptación televisiva de la aclamada novela "El Problema de los Tres Cuerpos" de Liu Cixin llega a Netflix con grandes expectativas, pero lamentablemente, no logra alcanzar el potencial de su material fuente. La serie, que sigue el primer contacto de la humanidad con una civilización alienígena, se extravía entre tramas dispersas y decisiones de escritura cuestionables, dejando a los espectadores con una sensación de decepción y desconexión.

Desde el principio, es evidente que esta serie es un viaje lleno de altibajos. Algunas partes son emocionantes y convincentes, mientras que otras parecen divagar sin sentido. La selección de reparto es inconsistente: mientras que algunos actores están perfectamente elegidos para sus roles, otros simplemente no encajan. El personaje principal, Auggie Salazar, interpretado por Eiza González, es un claro ejemplo de esto. Aunque González es una actriz talentosa, su representación como una científica genial deja mucho que desear, especialmente considerando que el personaje originalmente se concibió como una mujer de intelecto agudo, no como una supermodelo de 23 años. Esta disparidad entre el personaje y su interpretación es sólo uno de los muchos problemas que plagaron la serie.

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La trama también sufre de falta de enfoque y profundidad. Aunque intenta abordar temas complejos como la distorsión de la investigación científica y las implicaciones de un contacto alienígena, la serie se queda corta al abordar estos temas de manera satisfactoria. En lugar de explorar estas ideas con la inteligencia que el material original merece, la serie opta por girar hacia tramas románticas insatisfactorias y discusiones morales vacías que no aportan nada significativo a la historia general. Es una lástima ver cómo una narrativa tan rica y provocativa se reduce a un mero melodrama superficial.

Sin embargo, es crucial recordar que, independientemente de su relación con la obra original, la serie debería ser evaluada por sus propios méritos. El medio audiovisual es diferente, las adaptaciones siempre son creativas y dejan cierta libertad, van dirigidas a un nuevo público en un nuevo contexto y tienen la oportunidad de ganarse su propio mérito. No obstante, no se puede ignorar el hecho de que al alejarse de los elementos que hicieron grande al libro, la serie se encuentra en desventaja. La probabilidad de éxito disminuye cuando se abandona lo que ya triunfó y permitió al libro ganar cientos de premios. En última instancia, esta desconexión entre la serie y su material fuente subyace como un problema fundamental que afecta la percepción y la recepción de la adaptación.

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