viernes. 21.06.2024
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(Capítulos 16, 17 y 18)

16.- EL SALON DEL PRADO

Llegáis a la Plaza de Cánovas del Castillo. Antes de entrar de lleno en el Salón del Prado, vamos a detenernos brevemente en la descripción de los dos hoteles más famosos de la capital. Ya habéis pasado junto al Hotel Mediodía o el Hotel Nacional, que intentan aprovechar el flujo de viajeros que llegan a la Estación de Atocha, pero el Palace y el Ritz, a principios de siglo, eran los dos nuevos hoteles que representaban, desde el punto de vista del alojamiento, la modernidad de un reino que había perdido su imperio y que se hallaba inmerso en un regeneracionismo europeista.

El Hotel Palace es el primer gran Hotel de la capital. El Palace Hotel de Bruselas, había convocado un concurso para la construcción de su hotel en Madrid, que es ganado por Eduardo Ferrés y Puig. El proyecto tiene que adaptarse a la manzana irregular. Inicialmente se concibe con un estilo neobarroco. Sin embargo la construcción, en 1910, se ve afectada por las modificaciones que introduce el ingeniero Monnoyer, que incorpora elementos que dan un aire más francés al edificio. De ahí provienen los elementos decorativos franceses en la fachada. 

El entresuelo ve modificado el proyecto original de convertirse en un gran salón barroco, para albergar jardines de invierno y de verano. Se trata del primer edificio madrileño construido con hormigón armado. Ha sufrido varias modificaciones a lo largo del siglo. Entre ellas, el traslado a otra zona del edificio de la cafetería, obligado punto de encuentro de artistas, actores y actrices, escritores o toreros. Pese a ello, el Palace sigue conservando el estilo belle epoque con el que fue concebido.

Por lo que respecta al Hotel Ritz , construido en 1908, la Compañía Hostelera inglesa encarga al arquitecto francés Merres, que ya había levantado sus hoteles de París y Londres, el diseño del proyecto. Como en el caso del Palace, un patio central regula la distribución del edificio. Los torreones, culminados con una cúpula de pizarra, ponen de relieve el gusto francés que impregna al conjunto de la edificación.

17.- CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Al alcance de la vista, en la Carrera de San Jerónimo, podéis contemplar el Congreso de los Diputados o Palacio de las Cortes Españolas. Se levanta sobre el solar en el que antiguamente se encontraba el Convento del Espíritu Santo, el cual fue expropiado en 1834. Hasta 1841 se reunieron allí las Cortes. Samuel Cook, en uno de sus viajes a España, en 1843, percibe en ese edificio en construcción, una muestra del declive del poder de la Iglesia española. 

j2El concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando es ganado por Narciso Pascual y Colomer. Las obras se prolongaron desde 1842 a 1850, periodo durante el cual las Cortes se reunieron en el Salón de Bailes del Teatro Real. El edificio intenta recuperar el estilo renacentista del Quattrocento. Un pórtico, con frontón de estilo neoclásico, compuesto por seis columnas, sirve de acceso principal al edificio. Los actuales leones fueron instalados en 1872.

El edificio ha sido ampliado hacia la Carrera de San Jerónimo, bajo la dirección de la arquitecta María Rubert de Ventós.

18.- UN SALON PARA MADRID

Ya os he hablado del catastro elaborado durante el reinado de Fernando VI. La redacción de ese documento es imprescindible para planificar el futuro urbanístico de Madrid. En este momento la arquitectura española vivía pendiente de la Corte francesa y de las obras de embellecimiento de París. Madrid se embarca en el establecimiento de nuevas puertas en la ciudad, paseos arbolados que ordenen la salida de la capital, construcción de nuevos edificios ligados a la consolidación de un incipiente estado centralizado, decoración urbana escultórica, embellecimiento de los espacios urbanos próximos a los palacios reales, o los lugares por donde debe transitar el rey.

j3Así, ya durante los últimos años del reinado de Fernando VI se inician los preparativos para abordar la reforma del entorno del Palacio del Buen Retiro, sobre todo teniendo en cuenta que en 1734 arde el antiguo Alcázar de los Austrias y se decide la construcción en su lugar del nuevo Palacio Real. Los reyes vivirán transitoriamente en el Palacio del Retiro y sus accesos  y proximidades deberán ser remodelados.

La zona de lo que será el Monasterio de las Salesas Reales, fundado por la Reina, Bárbara de Braganza, será también sometida a una operación de urbanización basada en la compra de parcelas y apertura de nuevas calles como la de Barquillo, todo lo cual lo convierte en un espacio atractivo para el establecimiento de la nobleza en las proximidades de la Corte.

La operación llevaba aparejada la definición del proyecto del Salón del Prado, que ya en aquel momento se entiende que debe prolongar su influencia más allá de Atocha, para ordenar las salidas del rey hacia Aranjuez. Hay que destacar la ventaja comparativa que tiene en estos momentos el Sur con respecto al Norte, debido a la presencia de la Corte en ese espacio urbano.

La llegada de Carlos III, en 1759, introduce modificaciones en la idea original de la etapa de Fernando VI. Para empezar, los arquitectos italianos que acompañan al rey son los encargados de asumir la reordenación de la ciudad. Sabatini es el redactor de las Instrucciones que serán publicadas en 1761. El deseo planificador desborda el mero aspecto cosmético para entrar en profundidad en unas ordenanzas municipales que regularán la traída de aguas, el alumbrado público, la anchura de las calles, su empedrado, aceras, altura de los edificios, estableciendo zócalos en los mismos, vuelos de fachada y planeamiento de servicios  y equipamientos urbanos como hospitales, fábricas, edificaciones públicas, cárceles, mataderos, etc. 

Si el objetivo era perpetuar el recuerdo de este reinado por su aportación a la configuración de un nuevo tipo de ciudad, no cabe duda de que los arquitectos de Carlos III lo cumplieron con creces.


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El Madrid del Primero de Mayo de Francisco Javier López. Capítulos publicados

Presentación: Madrid Patrimonio por entregas

El salón del Prado, el Congreso de los Diputados y un salón para Madrid