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Celín Cebrián | @celincebrianvaliente
Este martes falleció el legendario vocalista de la banda Black Sabbath a los 76 años de edad, una leyenda del heavy metal. Nacido en Aston, un barrio obrero de Birmingham, el 3 de diciembre de 1948, John Michael Osbourne, Ozzy Osbourne, fue pionero del heavy metal y una de las figuras más excéntricas del rock salvaje. Se casó en el año 1982 con Sharon Osbourne con la que tuvo tres hijos, pero ya era padre de otros tres que había tenido con su anterior esposa, Thelma Riley. Sharon fue su manager y una figura clave en el relanzamiento de su carrera tras su salida de Black Sabbath. Ozzy fue un pionero en el hard rock y el metal, y un guía para todos sus amigos músicos. Pasará a la historia como uno de los artistas más influyentes e irrepetibles del heavy metal.
Ozzy pasará a la historia como uno de los artistas más influyentes e irrepetibles del heavy metal
Hay quienes aseguran que Ozzy Osbourne “se adueñó de la muerte y la convirtió en sonido”, ya que tuvo una vida al límite, a lo que sumar los abusos sufridos en su infancia y su problemática adolescencia. Todo eso lo transformó en un artista oscuro y sensible. El príncipe de las tinieblas luchó contra las adicciones, la depresión y los problemas de salud, que eran cada vez más frecuentes y más graves. En 2019, tras una caída que agravó una antigua lesión de columna, fue diagnosticado de párkinson. De ahí que en los últimos años pisara poco los escenarios. Aun así, decidió despedirse por todo lo alto y el pasado 5 de julio del 2025 ofreció su último concierto en Villa Park, Birmingham, sentado en un trono negro. En el recital participaron estrellas del rock como Metallica, Guns Nª Roses y Steven Tyler. En una ocasión, declaró: ―”Estoy orgulloso de lo que he logrado en mi vida. No podrías escribir la historia de mi vida ni siendo el mejor escritor del mundo”.
Su infancia estuvo marcada por la pobreza, el abandono escolar y pequeños delitos que lo llevaron a pasar seis semanas en la cárcel. Sus padre, sus tres hermanas mayores, sus dos hermanos menores y él vivían en un apartamento diminuto, cerca de un conglomerado industrial. La dislexia le complicaba el aprendizaje en la escuela. A los once años sufrió abuso sexual por parte de compañeros mayores. Intentó mil oficios, pero ninguno prosperó. Quedaba claro que lo suyo era el canto. Y así fue. La música de los Beatles le cambió la vida: ―”Fue una explosión increíble de felicidad y esperanza”, afirmó. Con Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward formó el grupo Black Sabbath, un nombre que sacaron tras ver el cartel de una película de terror. Su primer disco, Black Sabbath (1970), les abrió el camino a una serie de álbumes como Paranoid o Master of Reality, de los que vendieron millones de copias y con los que consolidaron un estilo oscuro y contundente que marcó a las generaciones venideras. Pero ese ascenso estuvo acompañado de una espiral autodestructiva y, en 1979, Ozzy fue expulsado de la banda por sus problemas con el alcohol y las drogas. En todo caso, resurgió con fuerza gracias al apoyo de Sharon Arden, hija del entonces mánager de Sabbath, con la que luego se casaría. Su carrera en solitario dio lugar a discos muy exitosos como Blizzard y Diary of a Madman.
Llegada la época de los 80 y de ahí en adelante, Ozzy Osbourne vivió de regalo. Pensaba que se moriría a los cuarenta. Cancelaba fechas de los conciertos, ya fuera por una insuficiencia respiratoria que bordeaba la neumonía, una gripe y sus complicaciones, un accidente, lesiones, un paro del corazón… Tuvo muchos roces con la muerte. En 1978 sus compañeros lo dieron por muerto cuando desapareció un día entero tras competir a ver quién tomaba más cocaína con David Lee Roth, de Van Halen. Osbourne protagonizó episodios escandalosos. La adición al alcohol y a la cocaína era un problema en aquella banda que grabó Snowblind, por lo que la relación con sus compañeros se hizo insostenible. Una vez le mordió la cabeza a un murciélago en pleno concierto y tuvo que ser trasladado a un hospital para ser tratado de la rabia; otra orinó en un monumento de Texas ataviado con un vestido de Sharon; en 2002 se provocó una sobredosis de pastillas porque no podía tolerar que su esposa tuviera cáncer de colón. En algún momento de su vida, llegó a tomar cuatro botellas de coñac por día. Una vez esnifó una línea de hormigas, también vivas, para impresionar a los Mötley Crüe. Pero la verdad fue que en la década del 2000 se reinventó como estrella de la telerrealidad con The Osbourenes, llegando a mostrar al mundo su caótica vida familiar. La serie fue todo un éxito y lo convirtió en una figura conocida incluso fuera del ámbito musical.
A Ozzy le pasaba como a Keith Richards, o a Lemmy, de Motörhead: se sentían inmortales
A Ozzy le pasaba como a Keith Richards, o a Lemmy, de Motörhead: se sentían inmortales. En 1988 llegó a asegurar que él tenía mil vidas. Pero lo cierto es que, por pura casualidad, se hizo un nombre al frente de una banda que, como dicen algunos críticos, dentro de ella “se adueñó del tánatos, de la pulsión de la muerte y la destrucción, y la convirtió en sonido”. Black Sabbath se presentó ante el mundo con una sucesión de tres notas que se conocen en la teoría musical con el nombre de Diabolus in Musica. Inspirado en una suite de Gustav Holst llamada The Planets, y más concretamente la pieza Mars, Bringer of War (la misma con la que John Williams hizo referencia en la Marcha Imperial del score Star Wars), el primer track de su debut, Black Sabbath, estableció el tono de los siguientes años del heavy metal. Podría decirse, como afirma Diego Mancusi, que, en la armada del metal, Iommi era el general y Ozzy el soldado temerario que siempre va de frente, más preocupado por que se cumpla el objetivo que por su propia supervivencia. Grabó seis discos perfectos y dos respetables. Y es la cara visible y de culto que congrega a millones de personas en todo el mundo en torno a su figura. Incluso en su peor momento, el cantante logró establecerse como figura del metal gracias a su habilidad para encontrar socios: primero Randy Rhoads (un virtuoso de la guitarra), después Zakk Wylde y su manager y esposa. Ella, con su interminable paciencia y su habilidad innata para los negocios, lo mantuvo con vida y lo convirtió en un icono incluso fuera del mundillo de heavy. Ozzy superó con creces su propio pronóstico de vida.
Con la gira llamada The End, Sabbath bajó el telón, el ya citado 5 de julio de este año, cuando con un despliegue impresionante un buen número de figuras volvieron al escenario para el homenaje que Tom Morello organizó en el estadio del Aston Villa para la banda del rock más duro. Osbourne dijo: ―”Nos costó 57 años llegar aquí y lo hemos logrado, De vuelta al principio”. Y a pesar de que los problemas de salud eran cada vez más habituales, todavía tuvo tiempo de grabar Ordinary Man (2020) y Patier Number 9 (2022), con un tema, ese titulado Under the Graveyard, en el que Ozzy reflexionaba sobre el destino del que tantas veces había huido: ―Bajo la tumba todos somos huesos pudriéndose. No te puedes llevar todo lo que eres…. Todos morimos solos”.




